Petropar bajó G. 300 el litro tanto el gasoil como la nafta hasta fines de abril. Aunque la gente espera un efecto dominó, no hay indicadores de que los demás emblemas vayan a hacer lo mismo. ¿Qué elementos inciden, finalmente, en el costo? ¿Por qué el Estado ha dejado completamente al arbitrio de las importadoras el comercio de los derivados del petróleo?
Aunque hubo una baja pequeña en los precios internacionales, la rebaja en nuestro país corresponde a una partida almacenada, explicó ayer el jefe de gabinete de Petropar, Aníbal Acuña.
“Petropar tiene una ventaja competitiva, que es la capacidad de almacenamiento que tenemos, lo que ayuda, justamente, a promediar para abajo y ganar esa disminución al consumidor final”, afirmó ayer en entrevista con el periodista Luis Bareiro, por Radio Monumental.
Los precios, con la rebaja dispuesta, están así: Diésel Porã, G. 7.190, Diésel Mbarete, G. 8.990; Nafta Kape 88, G. 6.130; Nafta Oikoite, G. 6.630.
Para Héctor Fleitas, ex jefe de planta de Petropar, esta baja no es más que parte de un juego político, en el marco de las movilizaciones previstas en estos días contra el gobierno de Santiago Peña. Según él, Petropar tiene todas las condiciones para incidir mucho más en la baja de los precios, pero que se “deja jugar completamente por los intereses de los importadores”.
La dependencia del combustible fósil
Con una población de un poco más de siete millones, en Paraguay existen más tres millones de rodados inscriptos en el Registro Automotor, dependiente de la Corte Suprema de Justicia. Para satisfacer la demanda de esa cantidad de móviles se importan al año uno 2.600 millones de litros de combustible. El dinero que se utiliza para importar “asciende un promedio mensual de 187.420.000 de dólares mensuales”, nos ha confirmado el viceministro de Minas y Energía, Maurcio Bejarano.
Unos USD 2.249.040.000 anuales.
Antes era Petróleos del Paraguay (Petropar) la empresa encargada de la importación y de la venta del derivado de petróleo a las empresas expendedoras. Pero en el 2004, durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, se liberó la importación de petróleo. En la actualidad ya son 14 empresas las importadoras, liderando el mercado de la importación Petropar, Shell (que se ha fusionado con Barcos y Rodados), Petrobras, Copetrol y Monte Alegre.
Y ya en el 2005, también durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, se dejó de refinar en nuestro país el crudo.
El producto y el flete

Según el economista César Barreto, el principal componente del precio de los combustibles es el costo de importación en dólares (costo del producto en origen más flete más premio del trader internacional), luego la cotización del dólar para convertirlo en guaraníes y después se calcula el impuesto selectivo al consumo y finalmente el margen de distribución mayorista y comercialización minorista de la estación de servicios.
Por su parte, Fleitas asume que antes de su puesta en las estaciones de servicio, dos costos claves del precio son el traslado y el refinamiento del crudo.
En otros tiempos, el Estado contaba con una flota naviera para traer el crudo y luego lo refinaba acá. Pero ambas cuestiones se perdieron para dejar el negocio “liberado completamente a los intereses de los importadores”, arriesga Fleitas.
Fleitas sostiene que el precio final al consumidor fácilmente puede reducirse G. 1.000 a 1.500 guaraníes el litro del combustible si Paraguay refinara el crudo.
La actual refinería, la que está en Villa Elisa, ya está en desuso. Su puesta en funcionamiento requiere de una alta inversión. La actual administración no ha mostrado interés alguno en retomar el refinamiento del crudo en Paraguay.
El caso del transporte, en general, el precio del flete internacional –más el local- incide en el precio en un promedio de 30%, según Guillermo Maldonado, gerente de una empresa de logística internacional.
Entonces, los costos intrínsecos claves, fuera de la renta en toda la cadena de producción, traslado y puesta a boca de expendio, son dos cosas que Paraguay, como Estado, ha renunciado: el flete naviero y el refinamiento.
“No conozco los costos de refinación pero creo que las economías de escala son muy grandes y nuestro volumen es muy pequeño en el país, pero habría que hacer un análisis concreto para ser responsable y sacar conclusiones más informadas”, sostiene, por su parte, Barreto.