El gobierno de Santiago Peña ya tiene su tercera ley aprobada. Esta se hizo para atar el proyecto al acuerdo que estableció con el gobierno de Emiratos Árabes Unidos.
Con un país que sufre el bloqueo del estrecho de Ormuz, una ocupación de vías y la experiencia con el metrobús, el plan se cubre de un manto donde el gris de la desconfianza y la incertidumbre es el color favorito.
La Cámara de Diputados sancionó este martes el proyecto de la Ley N.º 7434/2025 del tren de cercanías. Ningún proyecto que se recuerde ha tenido un estudio y una aprobación tan rápidos como los proyectos de leyes del tren de cercanías.
Al inicio nomás de la presidencia de Santiago Peña, el Parlamento paraguayo aprobó aquella idea de construir el tren a través de un acuerdo con el gobierno de Corea, de unos USD 650 millones. Entonces, el trazado iba de Asunción a Ypacaraí. Y viceversa. Se hablaba entonces de que más de un millón de personas podrían ser beneficiadas por el tren rápido, y eléctrico.
Aunque en Paraguay se asumió que la decisión la tomó el gobierno paraguayo, al abrirse el gobierno de Corea, rápidamente, aunque muy en soledad, el presidente de Ferrocarriles del Paraguay S.A, Facundo Salinas, metió a estudio un proyecto de licitación internacional, diciendo que había muchos interesados en invertir, tanto afuera como adentro.
También, casi sin discusión, con una mayoría gubernista muy grande en el Congreso, se lo aprobó en un santiamén.
Pero aquella nueva ley quedó ahí, sin aire, en los pasillos del gabinete presidencial. Y con un solo interlocutor, Salinas, que aseguraba que él había dejado su anterior cargo -en el Ministerio de Economía- para llevar adelante el proyecto.
Por más pedidos hubo, nunca hemos podido arribar a los estudios de impacto y a las líneas del trazado, en medio de una gran ocupación de las vías. Entonces, se hablaba de veinte metros libres a los costados, a sabiendas de que muchísima gente ya ocupaba el antiguo trazado con lindes de 10 metros.
En el último recorrido que hicimos con El Prisma, hemos podidos corroborar que, en algunas partes, el trazado antiguo está ocupado por casas familiares, un barrio cerrado, algunas empresas y el Club Libertad.
“Nosotros queremos el progreso, pero con nosotros adentro”, reclamaba durante el recorrido Belzabé Meza, una pobladora de más de cuarenta años del barrio Trinidad. Hemos solicitado una entrevista con la ministra de Obras Públicas Claudia Centurión para abordar, en detalles, el nuevo plan. El que tuvo el martes ya su aprobación y que el gobierno de Peña debería promulgarlo en estos días.
Este nuevo proyecto abarca solo Asunción-Luque. Y viceversa. Según el proyecto, en el tren de cercanías podrán viajar unas 40 mil personas diariamente. Según el plan, forma parte de la transformación del sistema de transporte metropolitano: este, formalmente, ya arrancó con la nueva ley y un lote de 30 ómnibus eléctricos donados por Taiwán.
Según el gobierno, el plan ya está en marcha
Aunque no hemos podido confirmar ningún trabajo en campo, en terreno, la ministra Claudia Centurión ha afirmado que la firma emiratí Etihad Rail ya inició el desarrollo de ingeniería y supervisión técnica junto con empresas internacionales, mientras que el inicio formal de los trabajos dependerá de la firma del contrato y de la promulgación de la ley.
Las labores en terreno arrancarían en el primer semestre de 2027, una vez concluida la fase de ingeniería prevista para el segundo semestre de 2026. “Posteriormente se realizarán los llamados a licitación correspondientes”, explica el comunicado último sobre el tema del Ministerio de Obras Públicas.
Respecto al trazado, Centurión indicó que el diseño definitivo continúa en evaluación técnica. “El trazado es el existente (el del desaparecido tren Carlos A. López), pero la ingeniería definirá ajustes, posibles desniveles y la ubicación definitiva de estaciones para minimizar el impacto”, explicó.
La propuesta prevé una primera etapa de 18 kilómetros entre Asunción y Luque, con nueve estaciones intermedias y un tiempo estimado de viaje de aproximadamente 26 minutos.