El vehículo eléctrico representa un ahorro mensual de G 2.261.000 para recorridos diarios de 150 kilómetros como lo hacen las plataformas (Bolt, Uber…) y camiones reparto . Así lo establece la investigación realizada por el consultor en energía Nicolás Foissac. El mayor ahorro, por lejos, se da en el rubro de combustibles. Por el kilometraje definido, la diferencia en este rubro es de más de cuatro millones mensuales.
Foisac quiso en algún momento montar su propia flota de vehículos para trabajar por plataformas digitales. En ese marco emprendió una investigación, en entrevista con varios conductores, recopilación de precios de combustibles, de autos y sacó un promedio general. Pero los números también le sirvieron para tener una muestra muy cercana de las diferencias entre la electromovilidad y el automóvil fósil. En esa investigación determinó que el recorrido promedio diario de los autos utilizados como taxis es de 150 kilómetros diarios. Y que, en esa distancia diaria, la utilización de un auto eléctrico arroja una diferencia económica favorable muy grande.
Pero la diferencia contraria se da el precio inicial del vehículo. Ahí también la diferencia es muy grande. En promedio un auto eléctrico, con garantías de ocho a diez años, cuesta unos USD 25.000, frente al auto convencional nuevo que orilla, también en promedio, unos 14.000.
Foissac hace esta aclaración necesaria. La diferencia económica favorable se da a partir de 90 kilómetros diarios de recorrido. Entonces, es ideal para los taxis digitales, camiones de repartos, de encomiendas y de todo tipo de traslado rutinario de personas y cargas.
Cada vehículo eléctrico viene con su cargador. En su estudio, Foissac recomienda la carga en la propia residencia. Unas seis horas diarias, aproximadamente. Esa carga no debería pasar el 80 por ciento, por el bien del vehículo.
La última presentación de sus estudios la realizó en el marco de la presentación de los concursos por financiamiento de electromovilidad presentada por la Agencia Financiera de Desarrollo, una banca de tercer tipo que impulsa créditos blandos a través de otras entidades financieras.
Entiende que en Paraguay se debe insistir en la cuestión económica porque la medioambiental aún no ha entrado como paradigma social. Y medioambientalmente los resultados en calidad de vida y el aire son muy superiores, pero esto, todavía en Paraguay, no ha calado. Aún habiendo muchos programas, inclusive fondos externos, que acompañan la sustitución de la economía derivada del petróleo.

Su mantenimiento no consume lubricantes y tampoco es un adicto, por ahora, al taller. Con un mecanismo sencillísimo, de andar silencioso y cero emisión de elementos contaminantes, la apuesta ahora, en su estudio, adquiere una valoración económica muy ventajosa para empresas, microemprendimientos y personas que puedan y quieran invertir en la transformación energética.
Esta transformación en Paraguay es muy posible y más que necesaria. Con los autos eléctricos “tendremos soberanía energética”, al decir de Foisac. Es decir, no se dependerá de los cambios en el precio del mercado internacional del crudo y sus derivados.
De Paraguay, al año salen USD 2.200 millones para compra de derivados: gasoil y nafta. Este número no contempla lubricantes.
En sus estudios, cargando en casa se gastarían mensualmente Gs. 324.000, bajo la siguiente ecuación:
Energía: 4.500 km × 18 kWh/100 km = 810 kWh × 400 Gs/kWh = 324.000 Gs
Por ese mismo kilometraje, en Paraguay se gastan mensualmente 4.590.000
Vuelve a repetir Foissac en la entrevista con El Prisma: “el ahorro es a partir de 90 kilómetros de recorrido diario”.
