¿Te imaginas participar de una obra de teatro con proyección directa en pantalla, como si estuvieras viendo cine? En ¿Ya rezaste esta noche?, el dramaturgo Nelson Viveros lleva a un extremo la técnica del cine en vivo. Una explosión vanguardista en nuestro país que puede marcar un hito en el mundo de la representación escénica.
En Paraguay ya ha habido experiencias fragmentarias, intervenciones de documentales, simulación de escenas de televisión y varias otras formas de comunicación entre la antigua tradición teatral y la expresión audiovisual.
Amante de Shakespeare y cultor de la lengua inglesa, Nelson Viveros quería hacer una obra de William que no sea literal y que dialogue con formas, técnicas y estructuras diversas. En eso estaba cuando releyó 2666, la obra de Roberto Bolaños, cuyo capítulo conector está consagrado a un asesinato en masa de mujeres.
La idea de combinar Bolaños con Shakespeare se fue consolidando, más aún con la energía justiciera de La vaca, un personaje de 2666 que enfrentó, en soledad, al tipo que le estaba garroteando a su pareja, en el marco de esa ola de asesinato de mujeres en Méjico. En ese escenario de opresión de género, Otelo de Shakespeare (que combina opresión de género, xenofobia y villanía), fue la escogida como referencia matricial.
¿Desde dónde recrear una historia que dialogue con el tejido shakesperiano y represente algún aporte de vanguardia?
A un año de pensarlo, le costaba resolver la estructura dramática y su puesta en escena. En un viaje a Alemania le pidió a Bertolt Brecht, en su santuario pagano en Berlín (El Memorial Brecht-Weigel), que le ayude, que lo ilumine. Días después, por azar, en la misma ciudad vio una obra de cinco horas con la técnica de cine en vivo. Ahí dijo: “esta es”.
Fue así que Nelson Viveros se embarcó, con un presupuesto muy casero, al proyecto más ambicioso y arriesgado de su carrera dramatúrgica, uno que combina la crisis de una pareja contemporánea, la desdicha y el trágico fin de Desdémona, la neurosis del macho que no puede aguantar que se “lo deje” y un tercer relato de Drag queen, y un subrelato al final que le da el volumen trágico a la obra.
Así, todo junto, en cuatro locaciones: la barra del bar, el baño, el patio y el escenario de El otro Teatro, con la filmadora en mano de Maga Araújo, y, en ocasiones, en manos de Rebeca Elías, la asesora audiovisual.
Desde la estructura narrativa, los relatos paralelos (y los sub relatos), encuentran puntos en común de alta intensidad, y esa apuesta de ubicar la casa teatro (El Otro Teatro), como escenarios y su proyección en la tela como si estuviéramos en el cine, pues, súper intensa.
La cámara en mano, su proyección inmediata y los corredores reales entre una escena y otra resultan de un nivel importante de riesgo (de sonidos, luces, vestuarios) y desafíos técnicos.
“Las primeras puestas fueron fusilantes”, recuerda Maga Araujo.
De Medellín, Maga ha pasado por Corea y varios otros países en la búsqueda de un cine alternativo y de calidad. Ella está convencida de que hoy, con las nuevas herramientas tecnológicas, se puede. “Hay varias formas de contar los relatos a través de las pantallas”, asegura en la entrevista con El Prisma.
En ¿Ya rezaste esta noche?, ella, con una de las cámaras en mano pasa de un lugar de locación a otro. “Me costó entender cómo retratar a estos personajes. Fue un poco difícil. En el camino entendí que siempre había que ubicar la cámara a la altura de los ojos de los personajes”, retrata su experiencia. Sostener una cámara en movimientos y en cuadros fijos, sin soporte, sin más trípode que las manos y los brazos, le resultó una experiencia por momentos agotadora.
Las imágenes se proyectan en directo a través de una consola manejada el propio director de la obra, Nelson Viveros.

El Prisma: -¿Qué tal la experiencia, Nelson?
En el camino se fue haciendo, ajustando todo. Hay muchas cosas que se pueden y se deben mejorar- reflexiona Nelson, en un momento de la entrevista con El Prisma.
-Era y es una idea muy ambiciosa- asiente Maga
Hay un silencio entre ambos. El actor más polifacético de la obra, Fabio Chamorro, presente también durante la entrevista con nuestro periódico, también se convoca a silencio.
-¿Son cosas que se pueden mejorar con más fondos?-preguntamos.
-Y sí, entre otras cosas que debemos ajustar. Trabajamos con un presupuesto muy ajustado- responde Nelson.
La interpretación y las transiciones
La interpretación en cine es un lugar distinto a la interpretación teatral. Combinar ambas cosas, en distintos personajes, ha sido el desafío más grande para Fabio Chamorro, que hace de drag queen en escena viva, de contención a la amiga en crisis de relación, y de Otelo, en escena filtrada por la cámara. El personaje drag interviene en escena teatral, y es un recurso de transición o puente entre la puesta teatral y la escenificada para cine. A esta transición, durante la última función sorprendió el solo de saxo de uno de sus mejores exponentes de este instrumento: Rudy Elías.
Actúan también como punto de fuga, en la intensidad de las escenas, los cambios de locación y de vestuarios.
A la ya de por sí muy pretenciosa intención de una puesta de cine en sala de teatro, en ¿Rezaste esta noche? Nelson se juega una textura narrativa compleja.
La idea principal
-Nelson, ¿cuál es la idea principal de la obra desde la perspectiva del relato, de la historia en sí?
-Para mí, la idea principal que me interpelaba era la de una mujer tratando de escapar de su destino, marcado por la violencia de género. En el teatro griego de Aristóteles se habla de la «Hamartia». Los personajes trágicos no son puramente malos, ni puramente buenos. Tienen defectos trágicos. Esto lo toma Shakespeare como base de todos sus personajes: Hamlet dudaba mucho y no actuaba, Macbeth tenía una ambición desmedida, Brutus era demasiado manipulable, Lear era necio y orgulloso. Todos en esencia honorables, pero sus defectos los llevaba al final funesto.
-Cómo se relaciona el destino de Desdémona con la de Franci, el personaje del relato principal.
Y Franci (Guadalupe Lobos), en su mal escapar de la toxicidad de Camilo, se lo cede a su amigo con tal de librarse de él. Esto mezcla muy mal las cosas, y en un arrebato de ira y “toxicidad testosterónica” se desata la violencia extrema.
En la primera escena de bar ya se siente de qué va la mano. Una pareja que empieza a enfermar y escala en ductos de celos y manipulaciones en tiempos de Wasap, de control tipo por qué seguís teniendo su número si ya no tenés nada con él y cosas así, de contemporaneidad grotesca y muchas veces vergonzosa.
Franci es actriz y debe hacer el papel de Desdémona en Otelo. Lo ayuda su amigo, personificado por Fabio Chamorro, en preparar el papel.
Camilo (Ale Medina) anda furioso, furioso, desde que Franci le dice que hasta acá nomás. Que la cosa ya no va más.
El desafío y las enseñanzas técnicas
Rebeca Elías, la asesora en audiovisuales, está en permanente búsqueda de la mezcla de los lenguajes. Casi al mismo tiempo que cerraba la temporada con ¿Ya rezaste esta noche?, participaba de un cierre desde una perspectiva muy parecida con Las densas, una obra que también tuvo unos aportes importantes en el campo del teatro fílmico. Rebeca estuvo más concentrada en la construcción de una estética y de un lenguaje que pueda dialogar tanto con la dramaturgia y la cuestión escénica, de cine. “En cuanto a la puesta en escena siempre hay un desafío cuando hay que integrar lenguajes. Hemos trabajado un diálogo de orientaciones con los actores. Nos dieron muchas orientaciones al equipo más técnico. Es una escuelita técnica, obras como éstas nos abren un montón de nuevas posibilidades. Todas esas experiencias son una escuelita para la gente que trabajamos desde la técnica”.
Ficha técnica:
Actúan: Ale Medina, Guadalupe Lobo y Fabio Chamorro
Nelson Viveros: Dirección y dramaturgia Nelson Viveros
Asesoría de audiovisual y dramaturgia Rebeca Elías
Dirección de fotografía Maga Araujo
Asistencia de dirección: Nataly Valenzuela
Asistente de cámara: Álvaro Rodas
Asesoría de drag: Ino Fernández y Aldo Calabrese
Asesoría de vestuario: Pome
Fotos afiche y ensayos: @azulycia