La historia de este paraguayo de origen alemán es una de esfuerzo y superación en el exigente mundo de la infraestructura de energía para computación avanzada.
De raíces alemanas pero orgulloso de su identidad paraguaya, Christian Kaatz nació el 17 de agosto de 1982 en Asunción, pero se crio en Villarrica, en el departamento del Guairá. Sus antepasados dejaron Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial y se instalaron en Paraguay. Desde aquel tiempo, se integraron totalmente a la cultura y al trabajo en el país.
Un hito en la vida de Christian es el año 1989. Entonces, en Villarrica, tenía 7 años. “Mi papá tenía esta filosofía: la gente solo se cansa de hacer lo mismo todo el tiempo. Así que a los siete años ya estaba vendiendo hielo en el negocio familiar de fabricación de hielo. No limonada, distribuía hielo real en el Paraguay de aquellos años”, cuenta sonriendo nuestro entrevistado.
En el taller de su padre
Kaatz pasó a sus 10 años al taller electromecánico de su padre. Aun siendo menor de edad, rebobinaba motores eléctricos, arreglaba alternadores y manejaba gas freón para los equipos de hielo, como si fuera un experto.
“No lo sabía en ese momento, pero en este taller aprendí a pensar en sistemas, en cómo se conectan las cosas, cómo se rompen y cómo se vuelven a la vida. Todo esto me sirvió para lo que hoy hago en Stak Energy de Alaska, en EE.UU.”, dice hoy Christian.
Antes de que los Proveedores de Servicios de internet (ISP) existieran, Kaatz ya comenzó a entrar en el mundo de la tecnología. Allá por 1995 ya conoció los MP3s y los chats, su primera experiencia con las computadoras. Cuando tenía 15 empezó a vender con su hermano conexiones dial-up para una empresa de Asunción, pero en Villarrica. “Este fue mi primer contacto real con el negocio de la conectividad”, recuerda hoy.

A los 16 años dejó Paraguay y viajó a Texas, EE.UU., para un año de intercambio estudiantil en la Highland Park. Aquí hizo su último año de secundaria y aprendió inglés.
Su primera empresa
En el 2004, a los 18 años, cofundó la empresa gua-i.com.py, que era en parte portal de información, de fotos sociales y en parte ISP.
“La parte de ISP fue la que quedó. Servidores Linux con pantallas monocromáticas, módems US Robotics dial-up, y mucho de ‘probemos a ver qué pasa’. Con mi hermano, todo lo realizamos sin inversores ni manuales. Éramos dos muchachos en Villarrica, una ciudad chica en el sur de Paraguay, armando internet con lo que encontrábamos”, recuerda.
Para el 2007, fusionó gua-i.com.py y nació su segunda empresa: Go! Internet. “En el papel era el CEO de la empresa, pero en la realidad yo hacía todo, desde diseño de red, contrataciones, despidos, diseño de oficina, atención al cliente, presupuestos, probar tecnología nueva…todo”, dice Christian. Con sus 20 años llevó esta empresa de la nada a 5.000 clientes, evolucionando la tecnología cada vez que el mercado cambiaba de dial-up a ADSL, de ADSL a wireless, de wireless a fibra óptica.

Luego vinieron los años en la universidad. Comenzó a estudiar durante cinco años ingeniería de software. Años que aprovechó al máximo para aprender todo lo que podía de telecomunicaciones e informática, a la par de que seguía construyendo su propia empresa.
La entrada en Penguin Group
Un buen día, ya en el año 2021, apareció en su barrio de Villa Rica la empresa paraguaya con inversión alemana Penguin Group, en la que invirtió.
“Mi esposa Tatiana fue la que me empujó a dar el salto. Vendí mi parte de Go! Internet y la invertí directo en Penguin. Entré como Chief Data Center Officer con una misión clara: diseñar, construir y operar un data center de 100MW alimentado por energía hidroeléctrica al lado de la represa de Itaipú”, cuenta Christian.
Su trabajo en Penguin le dio visibilidad pública en el mundo de la criptominería legal en Paraguay. Y para fines de 2025, Kaatz había cumplido su misión en Penguin: el diseño y funcionamiento del centro de datos.

Un importante ejecutivo en EE.UU.
Y justo cuando terminó su trabajo en Penguin Group lo contactó la empresa estadounidense STAK Energy, en Alaska.
“Cuando me contaron del proyecto para construir infraestructura de energía en Alaska, me enamoré de la idea. Alaska en vez de Paraguay, pero el mismo ADN: tomar recursos abandonados, construir infraestructura y crear valor donde otros no ven nada”, nos narra.
Ahora su tarea como vicepresidente de tecnología en STAK Energy es traer sistemas y orden a una empresa en plena fase de crecimiento.
“Mi trabajo diario es una mezcla de planificación técnica, evaluación de proveedores, coordinación entre equipos de ingeniería y operaciones, y resolver los desafíos únicos de construir infraestructura a más de 700 kilómetros de la ciudad más cercana, en condiciones árticas extremas”, concluye entusiasmado Christian Kaatz.