Para la candidata a la intendencia capitalina por la Alianza Unidos por Asunción, los cables por el suelo, los pozos, los baches, la falta de desagües pluvial y cloacal, la basura acumulada y la ausencia de transporte público en los barrios son la muestra de “una absoluta anarquía” en la ciudad.
Escribe: Julio Benegas Vidallet Foto: Jorge Samson
Encontramos a Soledad en su puesto de campaña con una agenda proselitista apretada, en la que, sin embargo, en el centro se ubica su reciente bebé, Ana. Sí, a los 42 años, es madre reciente, y con esa responsabilidad encara la campaña electoral de las elecciones municipales que se realizará el 4 octubre próximo.
Exministra de Senavitad (hoy Ministerio de Vivienda, Urbanismo y Hábitad) durante el gobierno de Horacio Cartes (2013-2018) y excandidata vicepresidencial en el 2023 por la oposición, se declara sin amo ni patrones. Se siente suelta -afirma- de intereses para enfrentar el más sentido desafío de su vida: gobernar “la ciudad que me vio nacer y crecer”, Asunción, que “es mi casa, es mi hogar”, expresa sentidamente.
A esta ciudad ella la ve completamente destruida. En su concepción, la ciudad que la vio nacer y crecer es una ciudad que quiere ser y no puede. Esa ciudad devastada por el mal gobierno, “que nos maltrata a todos, principalmente a los más vulnerables”, también representa, paradójicamente, “una esperanza”.
“La municipalidad no dirige ni planifica”
Núñez cuestiona que la comuna capitalina esté reducida a “un apartado de servicios” sin liderar todo el desarrollo urbano. “La municipalidad se ocupa apenas de servicios básicos, cuando debería liderar el desarrollo económico, social y ambiental” de la ciudad, sostiene.
Describe a Asunción como una ciudad “convertida en un basural”, con tránsito caótico y una Policía Municipal de Tránsito enfocada en recaudar. “La gente pierde horas en el tránsito. La policía no tiene que recaudar; tiene que pensar cómo la gente puede ganar tiempo (en el tránsito) para sus hijos. Cada minuto que pasamos en el tráfico, no lo recuperamos más”, agrega.
Para la candidata, hay que “arreglar el avión en marcha” mientras se toman “decisiones postergadas por décadas”. Su objetivo: “Una ciudad que incluya, que no segregue. No quiero que haya diferencia entre el este, el norte, el Bañado o el centro”.

Gobernanza con vecinos y revitalización del centro
Núñez promete un “modelo de gobernanza coparticipativa” con las comisiones vecinales. Asume que, de los 220 parques, plazoletas y plazas, las únicas que funcionan son las que están en manos de los vecinos.
“Ellos conocen a ciencia cierta los problemas y van a ser nuestros principales aliados para encontrar soluciones”, dijo.
Sobre el vaciamiento del centro histórico, rechaza las “cuestiones cosméticas como las ferias”, las que aplica la oficina d ela Primera Dama, en articulación con otras instituciones del Poder Ejecutivo. Apunta a las causas: “Inseguridad, costo de vida, impuestos muy elevados. La gente ya no puede o no quiere vivir en el centro porque el sector privado define hacia dónde va la ciudad. No hay plan regulador” que implemente la municipalidad.
Como alternativa, propone convertir el centro en un “distrito cultural” aprovechando la Recova, el Instituto Municipal de Arte, el Teatro Municipal, la Sala La Correa y otros espacios culturales. Cita el caso de Quito, Ecuador, que generó programas con embajadas y universidades en una de sus cuadras.
Entre los temas del centro histórico, también vincula el problema al microtráfico y las adicciones: “Hay una nueva subcultura de pandillas, de niños y adolescentes reclutados para el crack. Hay que encarar esto desde distintos sectores”.
Desagüe, cables y “ciudad esponja”
La candidata alerta que Asunción solo tiene 25% de cobertura pluvial y tres obras inconclusas. “Ese dinero desapareció casualmente en las elecciones de 2023. Hay que auditar la intendencia municipal”, anuncia.
Plantea también cambiar la mirada hacia la lluvia con el concepto de “ciudad esponja”: “Históricamente canalizamos. Ahora hay que pensar cómo se infiltra el agua. Ajustar el coeficiente de permeabilidad de terrenos, usar pavimentos absorbentes. La intensidad de la lluvia está cambiando y nos demanda nuevas políticas”, asegura.
Respecto a los cables y baches, exclama: “Es un desastre. No es una cuestión estética, ya causó accidentes. Los cables a la altura del cuello son un símbolo de la anarquía. La municipalidad no gobierna. El 80% de esos cables ya no funcionan. Hay basura en el suelo y basura aérea. Hay que soterrar lo que se pueda y poner orden a las empresas, que las empresas de telecomunicaciones y la ANDE retiren los cables que ya no sirven”.
Transporte multimodal y electromovilidad
Núñez diagnostica dos problemas de movilidad: “Asunción no es caminable y no tiene transporte público multimodal”.

Entiende que hay que impulsar una red con buses, metrobuses, tren de cercanías y transporte fluvial por el río Paraguay hacia Mariano Roque Alonso y Limpio, Lambaré, San Antonio y Villeta.
“Hay barrios que no tienen ni una sola línea. En Zeballos Cué esperan una hora en la parada y piden Bolt para llegar a un punto con bus. Necesitamos resolver frecuencias y rutas, e independizarnos de los combustibles fósiles con electromovilidad. No es suficiente cambiar de motor, eso ayuda al ambiente, pero se debe impactar en el costo y la frecuencia”, explica.
“Asunción merece un cambio de rumbo”
Para Núñez, la situación es “gravísima”. Y se pregunta: “¿Qué más nos tiene que suceder para que reaccionemos? Basuras en la calle, cableado en el suelo… Asunción merece y necesita un cambio de rumbo, un golpe de timón”, enfatiza.
Y cierra, esta parte de la entrevista, con un llamado contra la “resignación”. “Hay una dificultad de imaginarnos una salida colectiva. Producto de lo que vivimos, ya no podemos imaginarnos algo distinto. Son tantos años de golpe, de desazón, de fraude, que hoy nos conformamos con que retiren la basura. Las elecciones de octubre serán un plebiscito entre lo mismo y abrir un futuro diferente de trabajo para que Asunción salga adelante”.
Cómo hacer, con qué dinero enfrentará Soledad Núñez los tremendos desafíos infraestructurales si gana en octubre la intendencia.
Próxima entrega: la cuestión financiera de la municipalidad