Corpus Pindo-í: la represa que espera el segundo plebiscito de Misiones

En Misiones, Argentina, se reabrió el debate sobre la construcción de una nueva hidroeléctrica binacional, Paraguay Argentina, sobre el río Paraná. En el 96 se había parado por un plebiscito en el que la provincia argentina votó mayoritariamente en contra. A qué juega Argentina. A qué juega Paraguay hoy, ya con la experiencia de dos grandes hidroeléctricas: Itaipú y Yacyretá. Acá te lo contamos.

 

La palabra Corpus todavía divide a Misiones, Argentina. Es el nombre de la represa hidroeléctrica que Argentina y Paraguay proyectan desde los años 60 sobre el río Paraná. Fue rechazada en un plebiscito histórico en 1996 y hoy, relocalizada y rediseñada en Pindo-í, vuelve al debate público.

Técnicos de la Comisión Mixta Argentino-Paraguaya del río Paraná, la COMIP, recorren la provincia presentando el nuevo diseño, mientras dirigentes hacen campaña a favor y en redes resucita el “No a Corpus” con fotos de la desaparición de los Saltos del Guairá por la instalación de Itaipú.

Esta nueva Corpus está en etapa de prefactibilidad. La COMIP mantiene los estudios técnicos al día y asegura que el proyecto está listo, pero aclara que falta lo que frenó todo en 1996: la voluntad política de Misiones. La gran diferencia con la versión rechazada es la ubicación. Se abandonó Itacuá, cerca de Posadas-Encarnación, y se la diseña a sesenta kilómetros aguas arriba, a Pindo-í, entre Misiones y Hohenau, Paraguay.

José Antonio “Tony” López, delegado argentino de COMIP, explica  que diseñaron un proyecto constructivamente muy sencillo, que usa tecnología muy conocida y muy probada, pensado dentro de un cañón del río para minimizar todo su efecto en términos de inundación y en términos de afectación de personas y bienes.

En la foto de portada, el recodo del río Paraná.

Con ese cambio, la superficie a inundar baja de unas treinta mil hectáreas a unas catorce mil, la cota del embalse caería de 125 a 105  metros y la potencia instalada quedaría en 2800 megavatios, suficiente para aportar cerca del 10% del consumo eléctrico argentino. Luis Bregman, director técnico de COMIP, agrega que en ese lugar el río es más angosto y tiene una isla en el medio, lo que permite ubicar las obras para el manejo del río, continuar con la navegación, generar energía y laminar crecidas, y aclara que sería una central hidroeléctrica de pasada, sin gran embalse de regulación porque Itaipú aguas arriba y Yacyretá aguas abajo ya regulan el caudal.

El costo estimado es de USD 4.200 millones y el beneficio prometido es 9% ciento más de energía para el sistema nacional y regalías de USD 50 millones al año para Misiones.

El argumento económico lo sintetiza el diputado provincial Martín Arjol en un video que se viralizó en junio, donde sostiene que la construcción de la represa de Corpus generaría millones de dólares en regalías para la provincia, infraestructura, trabajo para los misioneros, pero que lo más importante es que la gente podría pagar la boleta de luz mucho más barata.

Por su parte, Carlos Rovira, referente político provincial, marca la cancha para un eventual sí y plantea que el 30% de la energía generada debe quedar en Misiones y que ese cupo sea inalienable, imprescriptible e irrenunciable.

Y Paraguay qué

Paraguay produce casi 100% de su electricidad con hidroeléctricas. El renovado interés del gobierno paraguayo estriba en la explícita formulación de sus actuales autoridades de ofertar energía a las empresas electrointensivas.

El ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, lo dijo en marzo de 2026 durante una misión en Estados Unidos: Paraguay tiene ventajas estratégicas para entrar en la industria de procesamiento de datos, principalmente por su disponibilidad de energía limpia y competitiva, que es el insumo principal para la operación de data centers.

Según Riquelme, cada cien megavatios de energía pueden atraer aproximadamente USD 4000 millones en inversión.

Sostiene que Paraguay puede convertirse en el hub de inteligencia artificial de la región, usando su energía para generar valor, atraer inversión y posicionarse como proveedor global de servicios tecnológicos.

La línea oficial se ve en hechos: en 2025 la ANDE firmó con X8 Cloud Infrastructure para desarrollar lo que describen como la mayor infraestructura de IA de Latinoamérica, con energía exclusivamente hidroeléctrica de Itaipú y planes de llegar a quinientos megavatios en 2027. También HIVE Digital Technologies anunció que expandirá su centro de datos en Yguazú a cuatrocientos megavatios, alimentado solo por hidroelectricidad de Itaipú, y Frank Holmes, presidente ejecutivo de HIVE, remarcó que la expansión refuerza la visión de escalar infraestructura digital sostenible de bajo costo, impulsada totalmente por energía renovable.

En la práctica, con un consumo interno en abierto crecimiento, el gobierno paraguayo ya no piensa solo en ceder su energía o venderla al mercado argentino, en el caso de Corpus, sino cómo generar más y más energía para estas industrias electrointensivas: centros de datos, minería de criptoactivos, hidrógeno verde y otras industrias electrointensivas que buscan megavatios firmes y baratos.

El presidente Santiago Peña también empujó esa visión al reunirse en 2025 con autoridades del Fondo de Cooperación de Taiwán para avanzar en un data center y en capacitación en inteligencia artificial, con el objetivo explícito de posicionar a Paraguay como un hub regional de innovación en el Distrito Digital.

La desconfianza

El 14 de abril de 1996 el 88,63% de los misioneros votó por el No.

De ese plebiscito nació la Ley Provincial 3.294, que prohíbe la obra sin una nueva consulta popular y sigue vigente.

El No se alimenta de dos memorias: los Saltos del Guairá, una de las mayores cataratas del mundo desaparecida en 1982 bajo el lago de Itaipú, y Yacyretá, con 1600 kilómetros cuadrados inundados, más de ochenta mil relocalizados, barrios bajos de Encarnación y Posadas bajo agua, y un costo final de USD 11.500 millones de dólares contra los USD 2.500 presupuestados.

Las cuestiones medioambientales

Los argumentos críticos que más se repiten son el impacto ambiental por la posibilidad de pérdida de islas y selva en galería, la afectación a la pesca del dorado y surubí pese al ascensor de peces que promete COMIP, la falta de un censo público de cuántas familias de Corpus y Hohenau deberían moverse.

Y en contrapaerida, muchos expertos aseguran que con ese dinero se pueden instalar hasta  unos 3500 MW con paneles solares, en tres años sin inundar.

En abril, el mismo Misiones Online tituló que profesionales reabren el debate en torno a Corpus y piden un nuevo plebiscito. El pedido es para revisar el No del noventa y seis, pero dentro de ese grupo de profesionales también hay voces que mantienen el rechazo si no hay garantías.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más vistos

Opinión