La repotenciación de las turbinas para aumentar la capacidad de producción es la carta principal del gobierno paraguayo en el marco de las negociaciones del Anexo C de Itaipú. Necesitará para esto un acuerdo tripartito (Paraguay, Argentina y Brasil) sobre el uso del agua del Río Paraná.
Luego de que el acuerdo de entendimiento firmado el pasado 7 de mayo de 2024 haya definido casi todo lo relacionado a la renegociación del Anexo C, el gobierno paraguayo está enfocado en bajar a la mesa de diálogo con Brasil la repotenciación de las turbinas de Itaipú. En el acuerdo ya se ha definido que Paraguay podrá vender desde el 2027 su energía al mercado brasilero. Pero también en el documento se acordó que la tarifa, como ya se establece en el Anexo C, no tendrá costos “discrecionales”. Es decir, la tarifa solo refleja el costo de producción. Esto es, sin gastos sociales, por un lado, y sin el pago de la deuda.
La deuda, denominada espúrea en nuestro país por los expertos, ha influido sobremanera en la tarifa de la energía producida por Itaipú. Sin gastos sociales y sin deudas, Brasil, consumidor de más del 80 por ciento de la producción total, espera que baje la tarifa lo más que se pueda. Fuentes consultadas al respecto señalan que el interés de Brasil es que la tarifa no pase los US$ 10 kW-mes. El gobierno paraguayo ha presentado los acuerdos previos a la renegociación del Anexo C como un gran logro. La tarifa a US$ 19,28 kW-mes y unos 650 millones de dólares al año por gastos sociales constituyen el núcleo de esa conquista de los negociadores de Paraguay.
Las turbinas y la repotenciación
Para llegar al objetivo de aumentar en un 20 por ciento o más la capacidad de producción de las turbinas, el gobierno paraguayo ha encomendado al Consejo de Administración de Itaipú el estudio para la repotenciación de las turbinas, aprovechando que también las mismas necesitarán un mantenimiento en menos de diez años.
Actualmente, Itaipú cuenta con 20 turbinas, cada una de ellas tiene una capacidad para producir 700 megavatios. La idea del gobierno paraguayo es que cada una de ellas tenga la capacidad de producir 900 a 1000 megavatios. Las turbinas de Itaipú fueron diseñadas a finales de la década del 70. De esos años a la fecha, la mejora tecnológica posibilita aumentar la eficiencia de las turbinas. La repotenciación se puede lograr cambiando componentes electromecánicos en las turbinas y en los generadores.
“Es muy factible, contando con los recursos, hacerlo en un tiempo no mayor de dos años”, nos ha comentado una fuente técnica del área de mantenimiento de la Binacional. De acuerdo con el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, la repotenciación permitiría un aumento de 3,5% de eficiencia con el mismo consumo de agua y también un aumento mayor hasta el orden de 35% a 40% de aumento de potencia aprovechando las obras existentes (cambiando componentes electromecánicos como ser, turbina, generadores y otros).
Acuerdo tripartito
Esta operación implica un consumo mayor del agua que circula por el Río Paraná. Para su ejecución es necesaria la modificación del acuerdo tripartito con Argentina, el que limita la variación horaria y diaria del nivel del Río Paraná, así como una regulación del embalse de Itaipú. “De lograrse eso, y teniendo la financiación, podría ejecutarse en un período rápido, ya que implica fabricación de los componentes, y luego desmontar y volver a montar las nuevas unidades”, asume Bejarano.
Solo la venta “en bruto” de la energía
Fuera del tren de cercanías (Asunción-Ypacaraí), cuya idea ha sufrido un duro revés al caer el acuerdo con el gobierno de Corea y sus empresas, el gobierno paraguayo no tiene un plan de reconversión del sistema de transporte público y, al decir de la doctora Ángeles Ferreira, del colectivo Itaipú Ñanemba’e, un plan de desarrollo industrial genuino, con generación de empleos.
Muy lejos del planteo del ingeniero Ricardo Canese, de que la ANDE contrate el 100 por ciento de la energía, el foco del gobierno paraguayo, presidido por Santiago Peña, está puesto básicamente en la generación de más energía para la venta al mercado brasilero a partir del 2027, tiempo en que terminará el acuerdo puente que se ha firmado. Este trato ha establecido que Paraguay podrá vender la energía al mercado brasilero sobre una tarifa que no tenga componentes “discrecionales”. Y que en Brasil se calcula entre 9 y 10 dólares el kW-mes. Son números muy menores a la tarifa que, por pedido del gobierno paraguayo, ha quedado establecido hasta diciembre de 2026: US$ 19,28 kW/mes.
Sobre esta nueva tarifa establecida, se calculan USD 280 millones de ingresos anuales por royalties, 265 millones por compensación, USD 650 millones para inversión social y USD 53 millones en utilidades de capital. Un total de USD 1.250 millones anuales.
A la desaparición de los costos “discrecionales” (como se ha establecido en el acuerdo de entendimiento del 7 de mayo de 2024), la nueva tarifa deprimirá los números recibidos en la parte paraguaya de la binacional. El gobierno paraguayo asume como su principal carta de negociación la repotenciación de las turbinas para tener más energía para vender al mercado brasileño.