Criptominería II: la reconfiguración social en las zonas de las subestaciones

La investigadora de BASE IS, Lis García, profundizó sobre los efectos de la criptominería en el país, y respondió interrogantes acerca de esta actividad, fuertemente instalada en el territorio nacional debido al precio de la energía y a la falta de controles adecuados.

 

– ¿En qué cree que debería usarse la energía eléctrica en el país?

-Para responder esta pregunta es importante decir que de la mano de la crisis ecológica y el cambio climático a nivel global, se desarrolla un proceso de transición energética mundial, que responde además al agotamiento de las fuentes abundantes y baratas –de fácil acceso– de petróleo y gas. De acuerdo al Dr. Luca Ferrari, en 1930 para producir 100 barriles de petróleo era suficiente la energía de 1 barril. En la última década, esta relación es de 15:1. En el caso del petróleo no convencional es de 10:1 a 2:1. En este escenario, la energía hidroeléctrica es una de las claves para la transición energética; y en particular, Paraguay constituye un territorio clave para el desarrollo de este proceso, ya que cuenta con recursos estratégicos. Uno de los principales es la potencia energética “limpia”: el país posee uno de los mayores potenciales de generación de energía hidroeléctrica per cápita del mundo, con un parque de generación que totaliza una capacidad instalada de 8.810 MW.

– ¿Pero cómo se entiende tanto excedente, con tantos apagones y pestañeos de la electricidad?

– El sistema eléctrico paraguayo tiene dificultades para satisfacer la demanda máxima de energía, lo que provoca cortes de electricidad, especialmente durante los meses de verano. Fenómeno agravado por el aumento en la ocurrencia de olas de calor que se extienden más allá de la estación estival. E incluso en ese escenario, “la capacidad de generación actual de Paraguay será insuficiente para satisfacer la demanda entre el 2028 y el 2033, teniendo en cuenta los picos de demanda (“supply crunch”).

 El pico actual de demanda más alto se produce durante el verano a última hora de la noche, lo que hace que la penetración de la energía solar sea menos eficaz si no se tienen en cuenta el almacenamiento, los programas de reducción de la demanda, la complementariedad con la energía hidráulica y la integración regional”. (Ibid, pág. 5) Además, Paraguay tiene el crecimiento de consumo de energía eléctrica más alto de la región, de 6,5% anual en los últimos diez años, aunque el año pasado el aumento llegó al 11%. Con este ritmo, en el 2030 o el 2031 “estaríamos utilizando el 100% de la disponibilidad energética de las centrales hidroeléctricas”.

Por otro lado, Paraguay es altamente dependiente de las condiciones hidrológicas de los ríos que alimentan las principales centrales hidroeléctricas del país, donde la mayor parte de la electricidad producida se cede a los países vecinos (IRENA, 2021). En un informe recientemente publicado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) se visibiliza que uno de los sectores más afectados por la menor disponibilidad del recurso hídrico debido a los efectos del calentamiento global y cambio climático es el hidroeléctrico. Paraguay, junto a otros países de América Latina (Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Venezuela) se encuentran entre los más vulnerables a este riesgo debido a la alta dependencia de esta fuente de energía, lo cual puede deteriorar la calidad del servicio eléctrico (CAF, 2023).

Tal como ocurrió en el transcurso del 2024, Paraguay viene sufriendo largas sequías desde el 2019 aproximadamente, lo cual impacta en la reducción de los caudales turbinados, en la caída de los niveles de generación bruta de electricidad, lo cual incide directamente en las exportaciones a los mercados de Argentina y Brasil. En el 2021 se tuvo una reducción del 22.4 %, el cual se ubicó como el nivel más bajo de exportación de los últimos 22 años. (MADES/PNUD/FMAM, 2023).

– Contexto crítico, ¿no?

– Sí, en este contexto crítico (crisis climática más la debilidad de las infraestructuras), se suma la tendencia de aumentar las actividades electrointensivas que profundizan el modelo extractivista, tales como la criptominería, o la instalación de fábricas de hidrógeno verde, las cuales presionan el ya débil sistema de distribución y transmisión del sistema eléctrico. El avance de la criptominería es parte del fenómeno denominado por la Campaña Itaipú Ñane Mba’e como “política de los hechos consumados”. Con la instalación de las mismas se define el destino de la energía sin ningún tipo de debate social.

– Y en este contexto, la renegociación de Itaipú.

– Efectivamente, esto se lleva adelante en un contexto histórico a nivel político y económico: la renegociación del Anexo C del Tratado de Itaipú. En términos estructurales, este proceso implica la definición de la orientación del potencial hidroeléctrico, a partir de la puesta en marcha de proyectos extractivistas que se instalan en territorios concretos, los cuales son reorganizados a partir de estos procesos. Implica la compra de tierras para la instalación de los mismos, por lo general cerca de las nuevas subestaciones de la ANDE, incidiendo directamente en la configuración de los pueblos en los que se ubican, así en las actividades de las y los pobladores; y, de manera indirecta, a partir de las consecuencias del uso intensivo de la electricidad con baja generación de empleos, además precarios, que implica marginación, superexplotación y expulsión de trabajadores

– ¿Una profundización del modelo histórico de dependencia?

– Sí, y ese es un contexto de exacerbación de la crisis, impacta en la reconfiguración de los territorios, probablemente con la venta de tierras; la migración por falta de trabajo en donde cada vez incidirá más el cambio climático; la superexplotación de quienes vendan su fuerza de trabajo en este contexto, y la marginación de las mayorías sociales. Con ello durante los últimos años se vienen definiendo a fuerza de los intereses de los sectores que concentran la propiedad y renta de la tierra, las características de la matriz productiva por los próximos 50 años en el país. El escenario es alarmante considerando las claras consecuencias productivas de la crisis ecológica y el cambio climático en el territorio. Por lo tanto, frente a los desafíos de la transición energética que se desarrolla como respuesta a la sumatoria de crisis (energética, climática, ecológica, alimentaria, económica, política) del presente, este proceso restringe fuertemente la posibilidad de un desarrollo integral que pueda garantizar el derecho a una vida digna para las mayorías sociales con (trabajo digno, salud, educación, tierra, vivienda, etc).

– Esto de las criptomonedas no se ha discutido mucho, por lo menos a un nivel más amplio.

– El auge de la criptominería no posibilitó aún un amplio debate respecto al uso de la energía excedente del país. Si bien la crítica fue planteada por parte de varias organizaciones sociales, y se desarrollaron marchas y encuentros por la soberanía energética, el diálogo en torno a sus implicancias no pudo extenderse todavía a amplios sectores de la sociedad.

– En los últimos años hay aumento significativo de las empresas de criptomonedas.

– La instalación de granjas chinas de criptominería está siendo brutal, andan comprando tierras junto a las subestaciones que está construyendo la ANDE en el marco del plan maestro que se trazaron… Es importante leer esos planes. Porque su desarrollo de re-configuraciones dinámicas territoriales. Ya lo está haciendo de hecho.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más vistos

Opinión