Las comisiones del Senado dieron vía libre al tercer proyecto de ley del tren de cercanías durante el gobierno de Santiago Peña. La primera había habilitado aquel proyecto con el gobierno de Corea, la segunda una licitación internacional. Ahora, la propia ministra de Obras Públicas Claudia Centurión empuja la idea diciendo que las obras comenzarán el próximo año.
El nuevo proyecto está atado al financiamiento de una empresa estatal de Emiratos Árabes Unidos. Y ya no va más a Areguá ni a Ypacaraí, cual era al trayecto de aquel proyecto con una empresa coreana. Este ya había comenzado, en tratativas, con el gobierno de Mario Abdo Benítez.
El tren de cercanías se mostró como el plan emblema con el cual se daría una “profunda transformación del transporte público en Paraguay”, al decir tanto del presidente de la República Santiago Peña, la ministra de Obras Públicas y el viceministro de Transporte, Emiliano Fernández.
Entonces, el presidente de Ferrocarriles Paraguayos SA (FEPASA), Facundo Salinas, encabezaba la idea, la explicaba y la volvía a explicar.
Cuando cayó, por circunstancias bastante poco esclarecidas, el proyecto con Corea, de unos 650 millones de dólares, el mismo Salinas, ya casi en soledad, salió a buscar respaldo a un proyecto de licitación pública internacional, señalando que había posibilidades tanto acá como en el extranjero de atraer capitales para la construcción.
La ley, de nuevo, se sancionó. Pero a la espera del decreto reglamentario, quedó en remojo y luego en el olvido. El propio Salinas salió del éter, dejó de conceder entrevista, por lo menos nunca respondió mensajes de nuestro medio, hasta que, en un viaje a Medio Oriente, el presidente Santiago Peña anunció un convenio con una empresa emiratí.
Ya el gobierno lo planteó otra vez como una realidad inminente, con publicidades explicando el trayecto y su importancia.
En eso, Estados Unidos e Israel atacaron Irán, y este país respondió atacando bases militares estadounidenses de países vecinos, entre ellos, Emiratos Árabes.
Desde ese tiempo, agarró la batuta la ministra Claudia Centurión. De hecho, ella fue a defender el proyecto en las comisiones. Y detalló que comenzará en el 2027 y demandará una inversión total de USD 450 millones en el tramo de 18 kilómetros que unirá Asunción-Luque. Unos 40 mil pasajeros podrán trasladarse al día.
Varios tramos del trayecto del antiguo tren, que dejó de operar en 1994, están ocupados por viviendas populares, clubes y hasta condominios.
Al decir de Centurión, esos 450 millones ya servirán para todo: incluidas las indemnizaciones.
“Pero hasta ahora nadie ha hablado con nosotros, nadie”, afirma Berzabé Meza, una de las activistas vecinales de Barrio Trinidad, la zona de la vía del antiguo tren Carlos A. López más ocupada.