Yacyretá cuenta con 20 turbinas con una potencia instalada de 3100 MW. Hoy oficializan el reinicio de las obras para tres turbinas más. Una de ellas, según el cronograma de trabajo, ya estará en funcionamiento en julio del 2028. Al 2025, Argentina utiliza más del 80 por ciento de la potencia instalada.
“Hoy es un gran día para dos países hermanos. Paraguay y Argentina oficializan el reinicio de las obras civiles en el proyecto de maquinización del vertedero Aña Cuá, de la Central Hidroeléctrica Yacyretá”, asume la entidad en su comunicado oficial.
El nuevo cronograma de trabajo prevé para julio del 2028 la puesta en funcionamiento de la primera turbina. Dicho cronograma fue aprobado y forma parte de los acuerdos arribados entre Yacyretá y la contratista responsable de la ejecución de las obras civiles para Aña Cuá.
Es con el consorcio integrado por las empresas Webuild, Rovella y Tecnoedil, tras la conclusión de los trámites de integración de una nueva compañía líder (Webuild- Italia) dentro del consorcio como continuadora de la empresa Astaldi.
Las obras en el Aña Cuá comenzaron en el 2020, con una inversión inicial calculada por la EBY de alrededor de USD 450 millones. Pronto sufrió una paralización. Y en diciembre del 2023 fueron suspendidas las obras ya durante el gobierno del presidente argentino Javier Milei.
Es así que, en la actualidad, las obras alcanzaron un avance físico del 37%.
“Si bien las obras civiles de la casa de máquinas presentan demoras, se logró un progreso significativo en la presa de empalme, componente esencial para el llenado del recinto y la puesta en marcha del proyecto”, sostiene el comunicado oficial de la entidad binacional.
Para el reinicio y desarrollo de las obras se prevé el empleo de alrededor de 900 trabajadores en ambas márgenes en las obras civiles, y considerando la totalidad del proyecto, los empleos directos superan las 1.000 personas.
La obra de maquinización de Aña Cuá consiste en la utilización del vertedero ubicado a 12 kilómetros de la central hidroeléctrica, “actualmente de uso estrictamente medioambiental y sin provecho comercial”
Al cierre de las obras se podrá disponer de tres turbinas más, lo cual significará un aumento del 10% en la generación de energía y una potencia instalada de 270 megavatios.
La obra contempla la instalación de tres turbinas tipo Kaplan, de eje vertical, de 90,20 MW de potencia unitaria, un salto neto de 19,9 metros y generación anual total del orden de 2.000 GW/hora.
Para el director paraguayo de la entidad, el licenciado Luis Benítez Cuevas, Aña Cuá representa mucho para ambos países. Representa -dice- más trabajo, más ingresos, más comercio y, sobre todo, más energía, que es lo que necesitamos para desarrollarnos y atraer inversiones industriales.
Hasta el 2025, sin embargo, Paraguay apenas utiliza un promedio del 15% de lo que Yacyretá genera de energía eléctrica. El resto lo llevan hacia al lado argentino, cuestión que fue ratificada por el acuerdo denominado Milei-Peña, a principios de año.
Aunque, una vez en funcionamiento, la maquinización de Aña Cuá podría aportar ingresos adicionales del orden de los USD 70 millones anuales para Yacyretá, y, por lo tanto, de unos USD 6,8 millones al año para el Paraguay en concepto de royalties.
El financiamiento
El reinicio de las obras se pudo dar por un nuevo acuerdo sobre la tarifa establecida durante el Acuerdo Milei-Peña: USD 28 MW hora. Este acuerdo, sin embargo es por el 2025. Por lo tanto, está sujeto a un nuevo acuerdo o -seguramente- a su continuidad automática. Paraguay y Argentina pudieron establecer una tarifa común después de décadas de desencuentros en los que Argentina pagaba por la energía -un precio muy inferior- y Paraguay otro.