Santiago Peña ha establecido dos decretos, con una tarifa especial en dólares, para las empresas de inteligencia artificial, cómputo en la nube y computación de alto rendimiento. Pero ¿cuán preparados están el sistema eléctrico paraguayo y la banda ancha de internet para albergar a estos gigantes de la tecnología? Acá, una entrevista con dos expertos en el tema.
Desde que, en marzo del año pasado, el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio ha dicho que cualquier persona inteligente debería ubicar centros de datos de Inteligencia Artificial en Paraguay para aprovechar “el excedente energético” principalmente de Itaipú, nuestro país es foco de pedidos. Según el titular de la ANDE, Félix Sosa, los pedidos son masivos.
Pero no es solo la energía excedente lo que está en juego, también cuentan las condiciones infraestructurales de transmisión de la energía y, claro, racionalización de dicho recurso energético.
En la actualidad, Paraguay utiliza alrededor del 35% de la energía de Itaipú (le corresponde 50) y hasta 20% de la energía de Yacyretá, donde también le corresponde el 50%.
Según el ingeniero, docente investigador de la UNA, Victorio Oxilia, la ejecución de esa nueva política industrial debe estar acorde con los costos a futuro de suministro de la energía eléctrica de la ANDE, en los diferentes niveles de tensión, estaciones del año y horarios en la semana.
Así como también con la disponibilidad de la energía eléctrica – en cantidad de potencia y energía y seguridad/confiabilidad de suministro eléctrico – en los locales donde se requiera para los emprendimientos que se espera tener en el país.
Esto significa que la ANDE debe tener incorporadas estas nuevas cargas en su planificación de mercado y los planes de generación, transmisión y distribución y esos planes deben estar cumpliéndose. Estas serían las condiciones que solamente la ANDE puede definir.
Los contratos propuestos por el gobierno van a 15 años. Una sola empresa, la norteamericana 8X Cloud, solicita entre 250 a 400 megavatios. Más de lo que produce la primera usina hidroeléctrica del país: el Acaray. En la foto de portada, una maqueta del emprendimiento.
Si estamos hablando de largo plazo (15 años) “se debe tener asegurado el suministro para el Sistema Interconectado Nacional y los usuarios actuales, principalmente los usuarios tradicionales (recordemos que debe haber más de 1000 MW destinados a las criptomineras, cargas excepcionales, que concluyen su contrato en 2027) y prever nuevas demandas de potencia y energía”, sostiene Oxilia.
Esto requiere -concluye- de inversiones que deben ser apalancadas con recursos propios de la ANDE a través de las tarifas.
Bruno Vacotti
Las empresas que califiquen, tras acreditarse ante una comisión interministerial, podrán acceder a esta tarifa por hasta 15 años. Lo que busca atraer inversión tecnológica de alto valor al país, infiere, por su parte, Bruno Vacotti, de la trasnacional Penguin Group, afincada en Hernandarias. Esta empresa se dedica, entre otros productos, a la búsqueda de la moneda virtual Bitcoin.
Pero se lo hace desde un “enfoque disonante”.
Asume que “la exclusión (de los decretos) de la minería de Bitcoin es ridículamente contradictoria, dado que también es una industria de alto cómputo y que se asienta en infraestructuras similares”.
Sostiene que, si el objetivo es atraer innovación y aprovechar la capacidad energética subutilizada, dejar fuera una industria ya establecida y “que ha posicionado al país en el mundo es perder una oportunidad y una gran señal de alerta a los potenciales inversores”.
Además de la adecuación infraestructural que necesita el sistema eléctrico paraguayo, Vacotti afirma que solo para un data center de 10 megavatios de IA (Penguin utiliza 100 megavatios), se debería septuplicar el ancho de banda de Paraguay.
-¿Y para eso qué se necesita?
-Plata, tiempo, infraestructura
-Entonces, en la actualidad, ¿todavía no hay condiciones para centros de IA?
-Del volumen que se está hablando, no