Un equipo de investigación de una universidad de Canadá ya está en Capiibary, San Pedro, con el objetivo puesto en determinar cuál es la fuente del más preciado mineral encontrado. En su exposición en la FIUNA, el principal investigador abrió tres posibilidades.
Entre los sedimentos del río Capiibary, una de las fuentes más importantes de los arroyos de la zona, se habían encontrado diamantes. El doctor Jaime Frezzer los fue comprando y los donó a la University British Columba (USB) con el objeto de que se haga una investigación sobre las características del mineral. El primer estudio ya está hecho y, como son aluviales (que han ido recorriendo los sedimentos de un río) pues encontraron que su estructura ha ido transformándose con la sedimentación.
Aun siendo el mineral más duro del mundo.
Ahora el paso detrás del cual están los investigadores parece central. Saber de dónde vienen es elemental para la investigación geográfica, el saber académico y también para proyectos de prospección.
Si vienen de Brasil, de África (sí de África) o de las composiciones geológicas del Río de la Plata, que son las tres posibilidades establecidas por la investigación de Gary Fung, candidato a PhD, University British Columba (USB).
Dos millones de años
Lo que sí ya se pudo comprobar, con las herramientas actuales de los estudios científicos, es que estos milimétricos y tan preciados minerales datan de unos dos millones de años. Período de grandes movimientos freáticos del planeta tierra.
Entre las tres posibilidades, que provenga de cratones del Río de la Plata parece ser la más cercana, “pero nada se puede descartar”, al decir de Gary Fung.
Hay mucha ciencia ya sobre los diamantes. “Sabemos que los diamantes son formados en el cratón” al interior profundo de la tierra, recordó, durante la conferencia, la doctora Maya Kopylova. Jefa de la investigación, ella expuso ante estudiantes y docentes los estudios que realizaron en una cantera de Canadá.
Entre rocas de millones de años, en un puntito, una piedrita transparente, como pepitas, relumbra. Y como es el mineral más duro del mundo, su valor en el mercado se ha cotizado tanto. Mucho más que el oro, un mineral al que se lo encuentra más cerca de la superficie. Películas y harta literatura recorren robos de diamantes como trama principal. Y por mucho tiempo estuvo -o tal vez sigue en menor medida- asociado al lujo y al glamour como bien se describe en Desayuno con diamantes (1961)
Pero no es solo categoría social, con bailes de salón del tipo aristocrático.

Si bien el culto más conocido por el diamante es por su alto precio de joyería, cada vez tiene más aplicaciones en el campo de la industria.
Se utilizan en la creación de herramientas para pulir, agujerear rocas, hormigón y materiales pétreos. Y en la medicina se hacen bienes de odontología y cirugía. “Sobre todo, a partir de la fabricación del diamante sintético con características idénticas al natural”, describe Gemuseo, un portal especializado.
Los primeros estudios sobre diamantes en Paraguay se hicieron en la década del 60, en la zona del Guairá, recordó durante la conferencia el geólogo Juan Carlos Benítez, alguna vez presidente de la asociación de geólogos.
Por su parte, el docente investigador Fernando Larroza estableció, ya entrevista con El Prisma, la gran importancia que tiene el hecho de que exista interés académico en los minerales en Paraguay. “Porque si no conocés tus recursos minerales, no podés gestionar”.
Más ahora que a los antiguos minerales conocidos, se ha sumado una veintena denominada comúnmente “tierras raras”, minerales utilizados para las industrias de la cuarta revolución como el litio, el silicio y otros.