3l/Atlas, el viajero de la Vía Láctea

No era una nave extraterrestre. Es un cometa que hace un maravilloso recorrido intergaláctico. El mismo científico que especuló una posibilidad “aliens”, recomienda “el ejercicio intelectual divertido” de abrigar la idea, más allá de su validez.

En las instalaciones de observaciones astronómicas, a orillas del río Hurtado en Chile, pertenecientes al Sistema de Ultima Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides ( ATLAS por sus siglas en inglés) hay un esfuerzo científico sostenido por el Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái.

El primero de julio de 2025 se detectó el ingreso al sistema solar interior, a unos 670 millones de kilómetros de la nosotros, de un cuerpo celeste. Por las características en la trayectoria del objeto, los astrónomos dedujeron que no se trataba de un cometa con órbita periódica alrededor del sol, como el famoso Halley. El cuerpo descubierto mostraba signos de una inmensa orbita galáctica, atravesando miles de millones de estrellas en la Vía Láctea. Se trataba del tercer objeto interestelar que pasaba por nuestro sistema, luego de 1I/Oumuamua y 2I/Borisov.

Observaciones del telescopio espacial Hubble sugieren que el diámetro de su núcleo mide entre 0,32 a 5,6 Km este núcleo. Está rodeado por una “coma”, una nube de polvo y gas helado de cualidades reflectantes.

3I/Atlas posee las características de los objetos interestelares, una trayectoria extremadamente hiperbólica y altísima velocidad en relación a los objetos de nuestro sistema solar. Guiados por estos hechos, los científicos infieren que el cometa se originó muy lejos de nosotros en el espacio interestelar, cerca del centro de nuestra galaxia, donde se encuentran estrellas mucho más viejas que nuestro sol.

Se especula que 3I/ Atlas es mucho más antiguo que nuestro sistema solar, con una edad de entre 7.600 millones a 14.000 millones de años. Nuestro sistema solar tiene aproximadamente 4.600 millones de años. Podría tratarse del cometa más antiguo observado hasta la fecha.

El flujo constante y continuo de plasma de protones y electrones provenientes de nuestro sol, a velocidades de hasta 800 Kilómetros por segundo que abarca todo el sistema solar, suele llamarse “viento solar”.

Este fenómeno ocasiona que los cometas, al acercase al sol por acción del flujo del plasma solar, exhiban una vistosa cola compuesta de partículas gaseosas y hielo derretido.  Esta cola se orienta en sentido contrario a la posición del sol.

En el caso del 3I/Atlas no sucedió así. En julio, a poco de ser descubierto, se observó una aparente “cola” en sentido contrario. En la tierra no fueron pocos los que especularon con presuntos rastros de propulsores de hipotéticos motores de la nave alienígena interestelar.

La realidad, lastimosamente, es menos espectacular:  esa cola orientada en dirección al sol no es una  cola, sino una columna de polvo irradiada por la superficie del cometa calentada e iluminada por el sol.

Desde la superficie del cometa, iluminada por nuestra estrella, emana el hielo sublimado, en dirección contraria a lo usual. Este mismo fenómeno fue observado en otros cometas distantes. En cuanto a su composición, las observaciones espectroscópicas en longitud de onda ultravioleta e infrarroja demostraron que el 3I/Atlas contiene agua en forma de granos de hielo, vapor de agua e iones de hidróxido.

La celebridad mediática del cometa nació de las declaraciones del astrofísico estadounidense -israelí Abraham “Avi” Loeb, profesor del centro de astrofísica de la universidad de Harvard. Poco después del descubrimiento del cometa hizo afirmaciones que tomaron por sorpresa a sus colegas de todo el mundo.

El equipo astronómico liderado por Loeb públicó un artículo, el 16 de julio del 2025, especulando que el objeto espacial llamado 3I/ Atlas podría ser en realidad una nave interestelar extraterrestre, basándose en lo que juzgaron como cualidades anómalas del objeto: su tamaño, su velocidad, la ausencia de compuestos químicos y su trayectoria orbital en línea con el plano eclíptico del sistema solar.

Esta sensacional hipótesis, sancionada con el sello de autoridad de un reconocido experto en el campo de la cosmología y una universidad prestigiosa, causó un revuelo inmediato no solo en la academia si no a escala mediática mundial. Miles de horas de videos en plataformas, Tv y notas periodísticas, la mayoría de sesgo claramente sensacionalista, se sucedieron a nivel internacional, relatando diariamente a una audiencia, entre divertida y azorada, el acercamiento a la tierra del enigmático cuerpo celeste.

Loeb, anteriormente, ya había sugerido que otro objeto interestelar detectado, 1/Oumuamua, podría ser una nave extraterrestre. Refiriéndose a las observaciones e investigaciones en torno al cometa 3I/Atlas, manifestó en su blog: “El resultado más probable será que 3I/Atlas sea un objeto interestelar completamente natural, probablemente un cometa”, pero insto a sus colegas a mantener su mentalidad abierta a la hipótesis de la vida extraterrestre inteligente: “ejercicio intelectual interesante en sí mismo, divertido y que vale la pena explorar independientemente de su validez”.

Indiferente a las controversias científicas humanas, el 3I/ Atlas continúo su camino, llegando a su punto más cercano al sol el 29 de octubre de 2025, entre las orbitas de la Tierra y Marte, más tarde pasó cerca de la Tierra, el 19 de diciembre de 2025, a unos 269 millones de kilómetros de nuestro planeta. Se estima que el cometa saldrá de nuestro sistema solar para el año 2189 y continuará su travesía visitando otras estrellas, otros mundos por millones de años.

 

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