El Museo de Ciencias de Asunción lo construye en la Costanera Norte. Será una cúpula de 24 metros de altura con 3 pisos internos y 20 metros de diámetro que sumergirá a sus usuarios en un universo virtual hiperreal.
Gonzalo Recalde, director de comunicación del Museo de Ciencias de Asunción (MuCi) está muy contento.
Cuenta a El Prisma que las obras de construcción que será la nueva sede del MuCi avanza sin tropiezo, y que, si todo sigue bien, los paraguayos que aman la ciencia y la astronomía podrán disfrutar ya en el 2028 del Planetario Esférico Gigante, “que será el mayor de toda la región por su dimensión y también uno de los mejores por la tecnología de punta que utilizará”.
La futura sede del MuCi será un edificio de 14.000 metros cuadrados. Además del planetario, tendrá varias salas de exhibición, biblioteca, laboratorio de ciencias duras, jardines elevados y parque de acceso público.

También tendrá un espacio recreativo acuático, espacios de observación astronómica, un vivero con plantas nativas, cafetería y un restaurante con vista a la bahía de Asunción. Estará ubicado en la Costanera Norte, entre la avenida José Asunción Flores y el histórico parque Caballero.
“Desde el primer momento en que nació la idea del Museo de Ciencias, nuestros fundadores tuvieron claro que debía contar con un planetario, y no cualquier planetario, sino uno de alta tecnología que estuviera a la altura de lo mejor del mundo”, cuenta Gonzalo, añadiendo que Dave Peery, el fundador del museo, visitó las instalaciones del planetario Cosm en Estados Unidos y la experiencia lo dejó sin palabras. “Dave vio en esa tecnología exactamente lo que el público paraguayo merecía: una ventana al universo completamente inmersiva, sin precedentes en la región”, dijo.
Cómo será el planetario
El planetario, que llevará el nombre de Blas Servín (en homenaje al divulgador científico paraguayo ya fallecido) se construirá con tecnologías de última generación, que en nada envidiará a los planetarios de EE.UU., China o Europa.
Gonzalo narra que el Domo (que en arquitectura es una estructura o formación con forma de cúpula o semiesfera) tendrá pantalla LED emisora de luz, una tecnología de pantalla plana compuesta por miles de pequeños diodos semiconductores que genera “imágenes de una viveza, contraste y realismo muy superiores a los planetarios tradicionales, con más de 100 veces la brillantez que los sistemas de proyección convencionales producen”, explica nuestro entrevistado.
Arquitectónicamente -prosigue Gonzalo- tendrá multicapa y procesamiento de color de 72 bits con calibración pixel a pixel de la cúpula, “para una experiencia visual sin costuras y fiel a la fuente original”.

Hiperrealidad
Lo que dará al usuario una sensación real de que está viajando por el cosmos es el software planetario inmersivo, “un soporte lógico que permitirá simulaciones astronómicas y visualizaciones científicas de la más alta calidad”, relata Gonzalo Recalde.
Y toda la sensación que experimentará el usuario será en tiempo real, con un sentido de realidad inimaginable para la gente.
El planetario utilizará un sistema digital de última generación que crea un modelo 3D detallado del universo, a través de imágenes de alta resolución captadas por telescopios como el Hubble y el James Webb. Gracias a esta tecnología, el público podrá realizar viajes virtuales por el espacio, explorando planetas, estrellas y galaxias.
Contado de otra forma, el planetario será una semiesfera de 24 metros de altura con 3 pisos internos y una pantalla LED ultra HD de 20 metros de diámetro que podrá albergar a más de 200 personas, las que vivirán una experiencia de inmersión en el universo, algo parecido a la inmersión de un buceador en las profundades del océano que, a través de un casco de vidrio, ve todo en vivo y en directo.
Se calcula que el costo total del edificio, incluido el planetario, será de alrededor de USD 20 millones, y que estará terminado y funcionando en el primer semestre del 2028.
El país será así una referencia regional en instalación planetaria, y, sobre todo, será un regalo para los ciudadanos que valoran la ciencia y se sienten hijos del universo.