En el mundo académico de Estados Unidos se recibió con gran revuelo la salida de Omar Yaghi, ganador del Premio Nobel en Química en 2025. “Hace unos años hubiera parecido un chiste”, exclama el articulista Andrés Oppenheimer. La decisión de Yaghi tiene muchos antecedentes de peso.
Yaghi, un jordano estadounidense, dejó su puesto de investigador en la Universidad de California en Berkeley, en Estados Unidos, para incorporarse a la Universidad de Tsinghua en Beijing, China.
Según el periódico oriental South China Morning Post, Yaghi dirigirá un nuevo instituto de descubrimiento de materiales asistido por inteligencia artificial.
La salida del premio nobel se da en el marco de una reducción en el presupuesto federal para investigaciones y doctorados.
Los recortes presupuestarios han producido, entre otras cuestiones, la disminución de estudios de doctorado.
“Hay 15 por ciento menos de doctorandos ahora”, advierte Oppenheimer, co-ganador del Pulitzer 1987, cuya columna Informe Oppenheimer se publicaba en más de 50 medios escritos.
Pero también se dos meses y medio después de que el gobierno de Donald Trump les haya despedido a los 24 miembros del Consejo Nacional de Ciencias, a través de un correo electrónico.
El presidente de este organismo ya había renunciado antes.
“En nombre del presidente Donald J. Trump, le escribo para informarle que su cargo como miembro del Consejo Nacional de Ciencias queda rescindido con efecto inmediato” se lee en los correos electrónicos que el 24 de abril recibieron los 24 integrantes del organismo encargado de supervisar la Fundación Nacional de Ciencias (NSF).
Sin explicación de los motivos, y con un remate de “Gracias por sus servicios”, la revista Science, asumió entonces que los correos electrónicos fueron remitidos por Mary Sprowls, de la oficina de personal de la Presidencia.
Es así que revista Nature sostiene que la ida de Yaghi “se produce en un momento en que la administración del presidente Donald Trump continúa sus intentos de recortar el gasto científico estadounidense y limitar las colaboraciones internacionales en investigación”.
¿De cazador de talento a fuga de cerebro?
Yaghi llegó a Estados Unidos a sus 17 años, desde Jordania. Fue acogido rápidamente con la nacionalización por sus capacidades extraordinarias en estudios científicos, especialmente en Química.
En sus avanzados estudios, junto con Susumu Kitagawa y Richard Robson, en la Universidad de Berkeley, desarrollaron los llamados marcos metalorgánicos. Son unos materiales porosos capaces de almacenar, capturar o transformar moléculas. Se podrían utilizar en captura de dióxido de carbono y en la obtención de agua del aire en zonas áridas.
Por este descubrimiento, la Academia Sueca les había otorgado el año pasado el Premio Nobel en Química.
“En un momento en el que la ciencia estadounidense atraviesa recortes e incertidumbre mientras China atrae talento internacional, la salida de Yaghi también se lee en clave geopolítica”, sostiene Nature.