Una sola empresa, Penguin Group, hospeda 18.000 máquinas procesadoras de la moneda virtual. En total, tienen contratos con la ANDE, por uso intensivo de electricidad, unas 60. Pero este contrato termina en diciembre de 2027 y también el Bitcoin se está acabando. Qué pasará con todas esas computadoras que se armaron solo para la búsqueda del “oro digital”.
El reciente foro energético de la Unión Industrial del Paraguay le exigió al gobierno que cumpla con no renovar el contrato con las empresas buscadoras de bitcoin. Estas, en total, usarán 1000 MW (una turbina de Itaipú produce 700 MW) este año de energía eléctrica. “No crean empleos ni industrias”, estableció el foro.
Efectivamente, por decreto, se determinó que el contrato de estas empresas con la ANDE será hasta el 31 de diciembre de 2027. Y “no es renovable”, estableció el presidente de la ANDE, Félix Sosa, durante el mencionado foro.
Este año, por la cantidad de consumo de estas empresas electrointensivas, la ANDE cobrará unos USD 240 millones.
“¿Qué es mejor para Paraguay. Que siga cediendo a 10 o 19 dólares (su energía excedente en las hidroeléctricas) o que venda a 50. La crisis energética va a llegar. Qué es mejor, que se use la energía acá, con algún valor agregado, o que se use en Brasil?”, se pregunta y esgrime Bruno Vaccoti, de Penguin Group, un centro que hospeda, en el parque industrial de Hernandarias, Alto Paraná, unas 18.000 máquinas.
Pero por fuera de esta discusión, qué pasará con las máquinas.
En el mundo existen aproximadamente 40 millones de computadoras Asicz, preparadas específicamente para encriptar la moneda. Son buscadores de la moneda virtual más preciada: el bitcoin, a través de unos algoritmos informáticos súper complejos.
El precio de la moneda no para de crecer. Hoy, 25 de junio de 2027, un bitcoin amaneció USD 107,047.40
Estas monedas son de edición limitada. Se habilitaron 21 millones, y ya en el 2024 circulaban unos 20 millones. Se sostiene que esta limitación es la que le da mucho valor a esta moneda virtual, una de las tantas.
En Paraguay, además de los sesenta establecimientos, existe un aproximado de cien de mediana tensión clandestinos, que instalan unos transformadores y se cuelgan del tendido sin pagar el precio por uso intensivo de electricidad.
Salvando el caso extraordinario de Penguin, que hospeda a varias empresas multinacionales, en los grandes establecimientos operan entre 1.000 y 2.000 computadoras. Y en las medianas, casi todas ilegales, un promedio de 200.
Estamos hablando entonces, en un promedio general, de unas 120 mil máquinas.
“La verdad que hoy en día no hay un plan b. Estas máquinas solo se dedican al Bitcoin. Si termina el contrato, termina todo”, asume el vocero de la Cámara Paraguaya de Activos Digitales, Jimmy Kim.
A Bruno Vaccotti, de Penguin Group, no le preocupa tanto, porque, a decir de él, hace rato que ellos están en un período de transición, buscando alternativas para hospedar otros servidores, como de Inteligencia Artificial. A esta transición la abordaremos en otra nota.
En tanto, qué harán con las máquinas que solo sirven para el bitcoin.
Según Vaccotti, el nivel de reciclabilidad de estas máquinas es altísimo. “El encofrado de aluminio, los filamentos de oro… No existen basurales tecnológicos ni los habrá. Y en comparación con los celulares, las 40 millones de computadoras que existen en el mundo son apenas un año de celulares”.
En Paraguay, en el reciclaje, en lo que se denomina también economía circular, trabajan, según datos de la Fundación Moisés Bertoni, unas 150 mil personas.
“Se pueden reconvertir fácilmente en otros productos”, dictamina Vaccotti.
Próxima entrega: la transición hacia la Inteligencia Artificial