Las aplicaciones tecnológicas suelen dar grandes sorpresas. En el universo de las personas no videntes existe una variedad increíble de herramientas táctiles, auditivas y sensoriales: desde audiolibros y podcasts hasta aplicaciones de traducción inmediata. Sin embargo, en medio de todo ese despliegue, la percepción general sobre los videojuegos suele reducirse a que son una herramienta de uso exclusivo para personas videntes.
“También somos consumidores de videojuegos, fíjate”, señala Carlos Cañete, creador de Tiflo Maze, la propuesta interactiva que será puesta en escena a finales de noviembre.
El desarrollo del proyecto fue calificado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC) como una startup centrada en el emprendimiento tecnológico y la innovación. Para su puesta en marcha se realizaron minuciosos ajustes de ingeniería y diseño en constantes reuniones virtuales.
Proyectos de esta naturaleza son posibles gracias a la tecnología háptica, la ciencia orientada al sentido del tacto. Es así que esta experiencia inmersiva se construyó con un lenguaje de programación especializado y efectos sensoriales avanzados, desarrollados a través del motor de videojuegos Unreal Engine.
El proyecto cuenta con el acompañamiento académico de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) y está encabezado por Cañete junto a un equipo de 10 profesionales. Entre ellos se destacan programadores en Buenos Aires (Argentina) y el especialista francés Martín De Lemos en el área de diseño de sonido.
Un desafío sensorial en la ciudad de Tiflo
Tiflo Maze se define como un juego inmersivo de laberintos que toma elementos clásicos de historias de héroes y villanos. Al hablar de una experiencia inmersiva, se busca que la persona participante se adentre de tal manera en el entorno que se sienta parte viva de las escenas.
El escenario principal es Tiflo, una ciudad donde conviven todo tipo de elementos urbanos: pantallas, cartelería, tráfico y guías sonoras. La misión principal consiste en escapar de un laberinto sorteando diversos obstáculos.
Cañete lo sintetiza así: “Obedece a un proceso profundo de exploración inspirado en desafíos. Todos los personajes son ciegos con retos que salvar y objetivos que cumplir”.