El guaraní en efectivo se usa cada vez menos: Las transferencias, las tarjetas de plástico y el QR se usan en todas partes

Las transferencias instantáneas, el dinero en plástico y los pagos electrónicos desplazan gradualmente a los billetes y monedas en guaraníes en efectivo. Aunque no desaparecerán pronto, el uso del dinero físico está disminuyendo como nunca antes.

Dos datos contundentes y recientes de la Cámara Paraguaya de Medios de Pagos revelan la magnitud del cambio en el uso del tipo de dinero en el país.

El primero: El mercado de pagos paraguayo proyecta cerrar 2026 con 656 millones de transacciones con tarjetas de crédito y débito, un 39% más que el 2025. El segundo: Al término de este año, se esperan poco más de 40 millones de compras online, que moverá casi 4 mil millones de guaraníes, un 42% de aumento con relación al 2025.

Son los dos indicadores más importantes de cómo está transformándose el panorama de las compras y pagos diarios en Paraguay en los últimos cinco años, con el significativo aumento de las transacciones electrónicas y el dinero digital y la disminución de los billetes en moneda nacional.

Esto explica porqué en despensas de barrio, puestos de remedios, tiendas de electrodomésticos y deportivas  y grandes supermercados, estas frases se repiten miles de veces al día: “¿Aceptás QR?” o “te puedo transferir” o “Te pago con tarjeta de débito”.

Estas simples preguntas y avisos resumen un cambio radical y profundo: La digitalización acelerada del dinero en la economía paraguaya.

Los billetes y monedas en guaraníes, que durante décadas reinaron en solitario, hoy comparten el protagonismo con pantallas de teléfonos celulares, dinero de plástico y aplicaciones bancarias.

El motor principal de este cambio es el Sistema de Pagos Instantáneos (SPI), gestionado por el Banco Central del Paraguay (BCP). Este canal permite transferir dinero de una cuenta a otra en apenas segundos, las 24 horas del día y de forma gratuita para los usuarios. Lo que comenzó como una alternativa digital para evitar largas filas en los bancos se ha convertido en el medio de pago preferido de la población, movilizando un volumen de dinero equivalente a más de tres veces el Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Con las proyecciones citadas en el primer párrafo de este texto, el mercado de pagos paraguayo consolida una tendencia: La comodidad del pago digital y la masificación del comercio electrónico empujan juntos hacia un consumo cada vez menos atado al billete físico.

A este fenómeno se suma la unificación y obligatoriedad del “QR Hub” implementada por el Banco Central del Paraguay (BCP). Antes, los comercios debían tener múltiples terminales o códigos según la entidad financiera del cliente. Hoy, un solo código QR sirve para todos, simplificando la experiencia tanto para el vendedor como para el comprador.

El resultado: El hábito de acudir a un cajero automático para retirar efectivo ha mostrado un retroceso estructural nunca antes visto. Actualmente, las extracciones de billetes representan cerca de un tercio del total de los movimientos de dinero, cediendo la delantera a las tarjetas de débito, crédito y transferencias directas.

A pesar de este avance de lo digital y electrónico ¿significa esto el fin del papel moneda en Paraguay? Según el BCP, la respuesta es No. Y lo explica así.

El dinero físico sigue cumpliendo un rol fundamental en la inclusión social. El país arrastra una importante tasa de informalidad laboral y comercial, sobre todo en mercados municipales, el transporte público y zonas rurales remotas, donde la conectividad a internet o el acceso a la tecnología aún es limitado. Para estos sectores, el billete de guaraní sigue siendo la única garantía de comercio.

Consciente de esta realidad híbrida, el BCP informó al mercado y la ciudadanía que mantiene la impresión y circulación de la moneda nacional, e incluso trabaja en la renovación de las “familias” de billetes para mejorar su seguridad y durabilidad.

Pero queda claro que el futuro apunta hacia una coexistencia planificada. Mientras el efectivo se refugia en transacciones menores y de subsistencia, el Estado impulsa normativas para que los trámites públicos, impuestos y tasas municipales, se liquiden exclusivamente de forma electrónica para reducir la burocracia y combatir la corrupción, y que cada vez más se use el dinero digital en las transacciones de grandes volúmenes.

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