El nuevo titular de la estatal enfrenta el reto crítico de modernizar la infraestructura y asegurar la sostenibilidad financiera de la institución ante un crecimiento histórico de la demanda de energía eléctrica.
La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) inició una nueva etapa bajo la dirección del ingeniero Miguel Báez Reyes, quien fue nombrado la semana pasada como titular de ANDE por el presidente Santiago Peña.
Báez Reyes asumió el cargo en un escenario complejo, marcado por una presión sin precedentes sobre el Sistema Interconectado Nacional, por un incremento del consumo eléctrico que superó el 18% en el primer semestre de 2026, previo a un sostenido crecimiento en el 2025.
Según informó a los medios de comunicación el propio Báez, Peña le encomendó ejecutar dos lineamientos claros al frente de la ANDE: destrabar proyectos de infraestructura y acompañar el desarrollo industrial del país.
En base a una recopilación de los contenidos de los muchos artículos periodísticos que El Prisma viene publicando, a los a lo largo del 2025 y este año, sobre los problemas y las posibles soluciones de la estatal eléctrica, aquí te puntualizamos los cuatro desafíos estratégicos que Báez y su nuevo equipo de gerentes deberán encarar, para cumplir con la encomienda presidencial.
Sostenibilidad Financiera
Es el reto más urgente, y quizá el más importante.
La ANDE requiere de manera urgente la definición de una tarifa técnica que refleje los costos reales de operación y permita financiar su millonario plan de inversiones para diversificar sus fuentes de generación de energía, más allá de las grandes represas hidroeléctricas que hoy sostienen el sistema eléctrico nacional.
Actualmente está en marcha un estudio de factibilidad clave para determinar la tarifa residencial. Báez tendrá la difícil tarea de balancear la necesidad de mayores ingresos institucionales con el impacto económico en los bolsillos de los ciudadanos usuarios, además de unificar los criterios de cobro para las industrias de gran escala, como la empresa Atome, garantizando transparencia y previsibilidad.
Modernización de la red
Como segundo desafío, el nuevo inquilino del despacho presidencial de ANDE debe modernizar la red de distribución y transmisión, la que baja a la casa del usuario la electricidad para que lo use. A pesar de algunas inversiones para mejoras en la red, el sistema de distribución sigue mostrando debilidades que se traducen en periódicos cortes de luz durante los meses de intenso calor y alto consumo eléctrico. El nuevo presidente debe acelerar la construcción de subestaciones y el tendido de líneas de alta tensión para evitar aquellos cortes y un eventual colapso del sistema.
Para la promesa de acompañar el desarrollo industrial del país, le resultará vital coordinar acciones con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), para eliminar las trabas burocráticas que retrasan la conexión de nuevas fábricas.
Robo de energía y morosidad
El tercer espinoso problema que deberá encarar Báez será el combate frontal al robo de energía y a la morosidad de miles de usuarios.
Las pérdidas de ingresos de dinero a las arcas de la institución por conexiones clandestinas representan una fuga millonaria de recursos. Y la proliferación de granjas clandestinas de criptominería agrava esta situación, ya que saturan y dañan los transformadores en los barrios. La gestión de Báez necesitará intensificar los operativos de desmantelamiento de estas instalaciones ilegales y, al mismo tiempo, ejecutar planes inteligentes de presión sobre los morosos para cobrar las millonarias deudas pendientes del sector público y privado.
Diversificar fuentes de energía
El último de los desafíos para Báez Reyes apunta a la diversificación de la matriz energética.
Paraguay se acerca rápidamente al límite de su capacidad excedente gracias a la generación de energía de las hidroeléctricas binacionales Itaipú, Yacyretá y Acaray, proyectando un escenario de déficit energético para fines de esta década.
La administración entrante tiene la responsabilidad de incorporar nuevas fuentes de generación, como la energía solar, la biomasa y el gas. Asimismo, deberá concretar los proyectos de modernización tecnológica de infraestructuras clave propias, como del Acaray, para estirar su vida útil, ejecutar los proyectos de pequeñas hidroeléctricas y los proyectos de parques solares.