Economía circular en la que ganamos todos. La conversión de residuos orgánicos, crudos y cocinados, en balanceados y abonos genera múltiples ventajas en el engorde, la alimentación y en la recolección. Aquí te contamos cómo un equipo de biólogos y agro ecólogos intenta ampliar su red y su capital.
Julia Pineda es una enamorada de la biología. Con un equipo de tareas están en permanente búsqueda de mejorar productos agroecológicos. Los directos, como las verduras, como los procesados. Actualmente, desde la empresa Arigua, su producto “estrella” es el fernet Brava.
El campo de exploración en microbiología es el mundo de Julia. Sus ojos, de por sí súper grandes, se abren más cuando explica cómo se pueden mejorar las potencialidades y la calidad de lo que nos metemos en en el cuerpo.
En el mundo de los residuos orgánicos y su reconversión les quedó corto Arigua. Así que fundaron Aiko. Los primeros resultados son muy alentadores.
Tienen una planta de tratamiento en Santa Librada, Areguá. Y ya están proyectando montar una planta de tratamiento en Pirayú.
Allí, en esa planta de tratamiento, producen alimentos para cerdos y gallinas. De los residuos orgánicos recogidos de un restaurant, una cafetería y una empresa de cerveza, también artesanal.
Desde Aiko también hacen planes de manejo de sus residuos gastronómicos para la alimentación de cerdos con una granja, de una empresa que produce alimentos en el programa del gobierno Hambre Cero. Ahora mismo buscan pasar de 200 cabezas a 650 cabezas.
“La idea es que se pueda extender a otros proveedores del programa”, nos cuenta. Son balanceados plenamente orgánicos que, en fase de engorde, pueden sustituir hasta un 40% al balanceado convencional.
Arigua ya pudo comprobar esto cuando trabajaron con residuos gastronómicos de 17 supermercados, cuando una granja les contrató para ampliar de ochocientas cabezas a 3.000.
Es un aditivo poderoso en el crecimiento tanto de cerdos como de gallinas.
La tecnología
La principal tecnología utilizada es la microbiología. Por una cuestión de sanidad, se inoculan los residuos con microorganismos eficientes. Estos microorganismos los venden también dos empresas paraguayas: Tecno Empar y Pirapey.
Todo el protocolo de recolección comienza en la cocina. Se separa. Lo que es crudo por un lado y por el otro el cocinado.
Ya en la planta de tratamiento, en tambores de cien litros, los crudos y los cocinados, por su parte. En otro, un material secante.
“Al inocular se le aplica la vida positiva, los buenos (microgorganismos) ganan”, nos comenta. En el proceso se disuelve el olor y se alejan las moscas.
Ahí, en esos tambores, los residuos se van deshidratando. Y en un mes de elaboración, el balanceado perfecto.
Con los resultados (un aumento significativo en la capacidad de engorde), la demanda se ha disparado. Así que están buscando inversionistas para ampliar la planta de tratamiento.
Es una economía circular en la que todos ganan. Ganan los comedores al reducir sus costos diferenciados en recolección de residuos, ganan los investigadores y productores al tener materia prima “gratuita”, ganan las granjas por el aumento sustancial en la producción y ganamos los consumidores con alimentos más sanos, con menos químicos.
La gente interesada, y con posibilidad, en el aumento de la producción de este bien pues se pueden comunicar con el 0986745477