¿Qué papel juega Paraguay en la disputa entre China y EE.UU.?

EE.UU. y Paraguay acusaron a China de ciberespionaje, en el contexto de los vínculos de nuestro país con Taiwán, el avance geopolítico chino en la región y la reacción de Washington.  

Por Gustavo Reinoso

En el contexto de la disputa geopolítica entre los superpoderes de la República Popular China y los Estados Unidos de América, el Paraguay cumple un papel determinado por sus alianzas diplomáticas históricas enfatizadas por el actual gobierno, empeñado en participar ventajosamente en el paradigma de hegemonía hemisférica impulsado por Washington para las Américas.

El gobierno de Asunción recibió como herencia una condición singular: Ser la única nación sudamericana con relaciones diplomáticas con Taiwán, hecho que convierte a nuestro país en estratégico baluarte para intentar frenar la expansión de la influencia política, diplomática y económica de la República Popular China en nuestra región.

El asombroso crecimiento industrial y tecnológico de la República Popular de las últimas décadas ha llenado el mundo, incluido el Paraguay, de productos chinos. En cambio, la entrada de productos paraguayos en el mercado chino se ve dificultada por nuestro reconocimiento y relacionamiento diplomático con la isla autogobernada de Taiwán.

A pesar de movimientos originados en los más diversos sectores políticos y empresariales locales, la política del gobierno al respecto no da señales de alteración; por el contrario, se ve fortalecida por el decidido y decisivo sostén de los Estados Unidos.

En este escenario, el pasado 10 de julio, el Ministerio de Información y Tecnologías de la Comunicación (MITIC) del Paraguay conjuntamente con la Embajada de los Estados Unidos en Asunción, alertaban mediante un comunicdo conjunto la detección de lo que denominaron “operaciones cibernéticas maliciosas” que afectaban a las plataformas digitales del Estado paraguayo.

Los perpetradores serían, según el documento, operadores directamente relacionados con el gobierno de Beijín: “Una revisión conjunta, reciente, de ciberseguridad de las redes gubernamentales identifico múltiples actores de amenazas vinculadas al gobierno chino que han infiltrado sistemas del Estado Paraguayo”, reza la declaración conjunta. Aunque no se ampliaron las explicaciones técnicas ni el grado o importancia de la presunta infiltración, el episodio trae a la memoria una denuncia similar de agosto del 2024. En dicha ocasión se denunció la supuesta incursión de grupos de ciberespionaje llamados “Flax” y “Thypoon” procedentes de China, según la denuncia paraguayo-norteamericana.

Estos grupos de ciberespionaje se concentrían en operar sobre agencias gubernamentales y las agencias de inteligencia norteamericanas la vinculan a la empresa china Technology Group, con sede en Pekin. Con el uso de Malware avanzados y VPN para ocultar su ubicación geográfica, acceden a redes gubernamentales, comunicaciones telefónicas, mensajes de textos, generalmente de autoridades gubernamentales, de los países espiados. Siempre según la inteligencia estadounidense, estos grupos son parte de una estrategia china de infiltración y acopio de información para obtener capacidad disruptiva en caso de un eventual conflicto, especialmente entorno a Taiwán.

El consulado general de la República Popular China en San Pablo, Brasil, que opera como oficina diplomática de referencia ante el Paraguay, en vista de la inexistencia de nexos diplomáticos, rápidamente, el 11 de julio, salió a rechazar las acusaciones. Las calificó como calumnias sin pruebas y afirmó que las aseveraciones de los EE.UU. y el Paraguay carecían de pruebas que las respalden. Acusaron a su vez a los estadounidenses de ser los principales autores y máximos exponentes de los ciberataques a nivel global, señalando que el régimen de Washington lleva adelante operaciones masivas, organizadas e indiscriminadas de espionaje cibernético contra gobiernos y particulares en varios países.

Esta dura respuesta fue ratificada en su rueda de prensa habitual por el portavoz de la cancillería china, Lin Jian, en Beijín, el día 14 julio pasado. El alto funcionario chino acusó a los Estados Unidos de utilizar el pretexto de la ciberseguridad para desacreditar a China y exhortó a los países latinoamericanos a no convertirse en simples instrumentos de la geopolítica ni cómplices del gobierno de los EE.UU. en la difusión de información falsa sobre supuestos ciberataques chinos. El portavoz finalizó su declaración sobre el tema recordando que China se opone a las actividades de la piratería informática, así como a la difusión de la desinformación con fines políticos.

Mientras tanto en Paraguay, ante la denuncia del MITIC, el ministerio público inició las pesquisas a fin de aclarar los hechos e identificar a los autores de las supuestas acciones de ciberespionaje. La fiscal Irma Llano de la unidad especializada en delitos informáticos tiene a su cargo la investigación.

Aquello que fue durante décadas casi una nota de color, una anécdota política, añeja remembranza de la guerra fría, el vínculo diplomático entre el Paraguay y Taiwán, adquiere una peculiar relevancia en la geopolítica actual, caracterizada por el aumento de las tensiones entre EE.UU. y China, la crucial relevancia comercial del área marítima del indopacífico, y el desarrollo tecnológico como palestra en que se dirime la confrontación entre los países más poderosos del globo.

En este complejo escenario, nuestro país debe fundar su política no en función a los intereses de ninguna potencia extranjera, si no en los intereses propios. Debe adquirir la suficiencia técnica y tecnológica que le brinde el manejo independiente y soberano de las nuevas tecnologías. Mantener las alianzas estratégicas que son provechosas para el país y revisar las que no lo son. Obrar de otra manera nos convertirá, inevitablemente, en meros peones en un tablero de ajedrez en el que las jugadas las realizan manos foráneas.

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