Sobre los alarmantes resultados de PISA: “En Paraguay se educa sin un para qué en un sistema transnacional”

Cuando los alumnos se enfrentan a las evaluaciones de PISA, “bostezan de aburrimiento”. Para el docente bilingüe y referente de poesía, filosofía y literatura Edgar Rolón, el sistema educativo en Paraguay carece de un para qué y está atravesado por una reforma empujada por organismos internacionales, lejos y en contraste permanente con nuestra realidad. Ahí apunta el dedo, en una serie de líneas pedagógicas en las que somos, según él, casi un experimento internacional.

Edgar Rolón (*), maestro bilingüe de comunicación, literatura, guaraní y castellano, y ensayista sobre filosofía de la educación, sale al paso de los resultados de PISA. Estos han generado gran alarma en torno a la calidad educativa en el país, al arrojar una bajísima comprensión lectora y bajos números en competencias básicas como comunicación y matemáticas en estudiantes de 15 años.

El primer tema que abordamos con él es el aspecto señalado por el ministro de Educación, Luis Ramírez, para quien, entre otras múltiples razones, buena parte de nuestra población —el 30 por ciento, dijo— es monolingüe guaraní y esas pruebas están hechas en castellano, apuntando así a una de las posibles razones del bajo rendimiento.

“Ese examen yo lo tuve ante mis ojos; preparé a mis alumnos, que son hispanoparlantes y que también manejan el guaraní. El problema principal, a mi juicio, no tiene nada que ver con el guaraní. El guaraní nunca ha sido y nunca será una interferencia para lograr la comprensión lectora en cualquier otra lengua”, arranca durante la entrevista con El Prisma.

Según Rolón, el examen en sí, “y es lo que nadie se atreve a decir, es un bodrio, lleno de preconceptos ideológicos, lugares comunes de una ideología transnacional y presuposiciones e implicaturas filosóficas que chocan de frente con la realidad —y la cosmovisión— de los alumnos. Cuando los alumnos se enfrentan a ellos, bostezan de aburrimiento. Para ellos es un trámite, no una prueba”.

Esos indicadores volvieron a ubicar a nuestros estudiantes muy por debajo del promedio en comprensión lectora, tal vez el aspecto central. Se lee sin comprender. Alrededor del 70 por ciento.

Pero los resultados también arrojaron números muy bajos en estudiantes de otros países antes mucho mejor ubicados, como España. Es un bajón que mucha gente busca explicar por varias razones, entre ellas, las nuevas herramientas tecnológicas de la comunicación tan al alcance de niños, adolescentes y jóvenes. “Ciertamente, vienen muy distraídos, hay que aplicar todas las metodologías al alcance para recuperar la atención”, nos comenta la profesora de sexto grado Mabel Vega.

Pero Rolón esquiva los temas instrumentales, es decir, las herramientas necesarias para perseguir una mayor calidad educativa. Quiere ir al fondo de las cosas. Y en ese fondo, entiende que el problema es holístico.

Según su análisis, la matriz de la educación formal en Paraguay padece de contradicción en los términos. Sostiene que el tipo de persona o de sociedad que persigue —a través del currículo, los principios rectores de todas las materias y el zeitgeist que se impone en el magisterio y en su acción— “termina llevando sí o sí a la esquizofrenia, porque se proponen conceptos que, en sí mismos, son contradictorios los unos con los otros”.

—El Prisma: ¿Por ejemplo?

—Un ejemplo: se predica el nacionalismo como valor declamatorio pero, a renglón seguido, se hace todo lo posible para deprimir las características, la historia y el ser de la nación.

Él reconoce tres razones fundamentales de la gran depresión en la educación formal: la filosofía y la metafísica presentes, la absoluta ausencia de soberanía educativa y de personalidad propia del país en ella, y la ausencia de teleología, es decir, de finalidad. “No tiene un para qué, tal vez porque carece, a su vez, de un porqué y de un qué”.

 

Bajando un poco más a tierra estas cuestiones ontológicas, asume Rolón que la reforma educativa en nuestro país fue obra de actores internacionales, “operativizada por agentes locales, es cierto, pero dirigida, fácticamente, en sus enfoques por entidades internacionales como el Banco Mundial, la Unesco, la Unicef, la Universidad de Harvard, la Pontificia Universidad Católica de Chile, etc.”.

En cuanto a una de las antiguas necesidades del sistema educativo, el libro y la lectura en las aulas, sostiene que, además de esa necesidad, el tema requiere una reflexión previa:

“¿Qué lugar ocupan hoy los libros —físicos— en nuestros propios hogares y en la sociedad en general? El libro, y el papel escrito en general, hoy día es una rareza y casi una excentricidad”, se pregunta y se responde.

Pero hay mucho más en esa bajada ontológica. Señala que esa reforma está nutrida por contribuciones de la Escuela de Harvard con “sus tesis bastante poco probadas sobre las inteligencias múltiples, exigencias del Banco Mundial sobre educación antinatalista, reconversión del campesinado en proletariado subempleado, resabios de la llamada Revolución Verde, etc.”.

En fin, según Rolón, la filosofía educativa impuesta es de un relativismo y un “acomodamiento” absolutos a los dictados de un progresismo light dictado por las élites “turbocapitalistas globales. “Hay en ella ingredientes del ‘pensamiento débil’ de Gianni Vattimo, de la pedagogía clientelar de Carl Rogers, de la pedagogía cibernética propugnada por la Unesco a partir de los años setenta y de cierto aggiornamento democratista e igualitarista propio de lo que se conoce, en ciertos círculos, como la ‘izquierda indefinida’, nutrida por teorías tan disímiles pero pasibles de combinación como el constructivismo, el deconstructivismo, el posestructuralismo y el así llamado enfoque de derechos en general”, remata.

(*) Breve reseña de Rolón

Nacido en Asunción del Paraguay en el año 1974, pasó su infancia entre Areguá, Itauguá y San Lorenzo, hasta que sus padres se radicaron, finalmente, en esta ciudad allá por 1979. Allí realizó sus estudios primarios y secundarios en instituciones públicas hasta el año 1992. Ingresó luego a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNA, de donde egresó con titulo de Licenciado en Letras en el año 1997. Fue ganador del Premio de Poesía “Voces Nuevas” otorgado por el PEN Club del Paraguay en 1994. Desde entonces hasta la fecha de hoy, se ha dedicado a la docencia en las áreas de Arte, Lengua Castellana y Guaraní. Artículos suyos acerca de una variedad de temas (historia del Paraguay, Hispanidad y arte popular) han sido compartidos en publicaciones nacionales y del extranjero como la revista Ayvu de la Fundación “Yvy Marãe’ŷ” y Tradición Viva de España.

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