Cómo afectarán al Paraguay en materia de energía los nuevos aranceles de Trump

La incertidumbre en los precios del petróleo y la energía eléctrica es el escenario inmediato que se instala en el país ante las medidas arancelarias del presidente de EE.UU. 

 

En el jardín de las rosas de la Casa Blanca, rodeado de funcionarios y trabajadores industriales estadounidenses, como invitados especiales, Donald Trump escenificó lo que bautizó como “el Día de la liberación”.

Mediante una Acción Ejecutiva (que aquí llamaríamos un decreto del Poder Ejecutivo), el presidente de los Estados Unidos otorgó vigencia a los aranceles que aplicará la superpotencia americana, en el comercio exterior con todos los países del orbe.

La orden presidencial excluye a Rusia, Cuba, Corea del Norte y Bielorrusia, con el argumento que estos países ya enfrentan aranceles extremadamente altos por estar especialmente sancionados por el gobierno de Washington. Tampoco  afectan a Canadá y Méjico,  penalizados previamente con un 25% de aranceles para todos los productos no cubiertos por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Las nuevas barreras arancelarias, impuestas por el país con el mercado interno más importador del mundo, establecen un gravamen base del 10% en general, pero para países y bloques que, a juicio del gobierno norteamericano, se “aprovechan de los Estados Unidos” (tienen una balanza comercial favorable, porque exportan muchos bienes y servicios a los Estados Unidos, y en contrapartida importan poco de la unión americana), les serán aplicadas mayores tasas arancelarias: La Unión Europea 20 %, Corea del Sur 26% y Japón 24%. Sin miramientos y guiados solo por los guarismos comerciales, los funcionarios de la Casa Blanca aplican altas tasas a países como Camboya 49% y Laos 48% sumidos en el subdesarrollo.

Con respecto a China, el gran rival económico y geopolítico de Washington, Trump aplicó una tasa arancelaría del 34%, decisión que fue inmediatamente contestada por Beijing, en iguales números impositivos sobre los productos estadounidenses. Estas medidas dan inicio a una  escalada que desató la “guerra comercial” que presenciamos estos días y cuyo teatro de operaciones exhibe un horizonte de caídas bursátiles en todos los mercados del planeta, la paralización del comercio internacional y el antipático asomo del fantasma de la retracción y recesión económica mundial.

Repercusiones en el Sector Energético

Ante este escenario de incertidumbre económica, las consecuencias de esta  nueva política arancelaria sobre la industria de generación de energía se tornan inciertas, pero resulta imperioso efectuar análisis y formular previsiones.

Aunque el petróleo, el gas y los productos refinados están exentos de los nuevos aranceles, el temor a una retracción económica mundial, como consecuencia de la guerra comercial desatada por el presidente norteamericano, hizo que ocho países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo OPEP; Arabia Saudí, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajstán, Argelia y Omán, acordaran aumentar la producción conjunta en 411.000 barriles diarios a partir del mes de mayo.

El barril del petróleo crudo tipo Brent (un barril es igual a 159 litros) disminuyó su precio en un 6,42% pasando a cotizarse a 70,14 dólares por barril. En tanto que el crudo tipo West Texas Intermediate (WIT) bajó un 6,64 % y paso a valer 66,95 dólares por barril. En vista a la relevancia del petróleo y sus derivados en la logística para la generación de electricidad en plantas térmicas, esta tendencia a la baja, de sostenerse en el tiempo, afectará los precios de la electricidad en el mercado internacional.

En sentido contrario, la situación creada por los aranceles masivos e inmediatos, encarecerán los costos de los sectores dedicados a la generación energética con tecnología limpia, con bajo impacto o nulo efecto climático, en el país del norte.

La emergente industria de energías limpias y ecológicas de los Estados Unidos teme perder la primacía en desarrollos técnicos eficientes a manos de China y perder el interés de los inversores que financian las investigaciones para obtener tecnologías efectivas de eliminación de carbono, combustibles sintéticos para la aviación, vehículos eléctricos con menor consumo y mayor autonomía, y en general toda tecnología ecológica.

El aumento de los gravámenes arancelarios incidirá al alza sobre los precios del aluminio, el acero y el cobre, materiales críticos para la construcción de turbinas eólicas, paneles solares y plantas geotérmicas.

Los aranceles de Trump, en particular los dirigidos contra China, aumentará el costo de componentes clave para el sector en los EE.UU. que importa baterías de iones de litio de China, la nueva barrera arancelaria supondrá un enorme costo en la fabricación de productos que las utilizan como vehículos eléctricos, laptos, teléfonos celulares y otros dispositivos.

Jay Turner, profesor de Estudios Ambientales en el Wellesley College de Massachusetts, declara que la preocupación a corto plazo es que esta industria emergente de energía limpia en EE.UU. ceda este mercado a otros países, especialmente China, que está trabajando activamente para posicionarse en el liderazgo en la energía limpia.

Por su parte, Catherine Wolfram profesora de Energía y Economía Aplicada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), señala que China y la Unión Europea están avanzando en el desarrollo de políticas para reducir emisiones y fomentar sectores libres de carbono.

Sostiene que están pasando a trabajar en la limpieza de industrias pesadas como el acero, mientras que EE.UU. “está perdiendo terreno incluso en la generación de electricidad limpia, el peor tipo de excepcionalidad estadounidense”.

Consecuencias en el Mercado Energético Paraguayo

Sobre las posibles repercusiones que estas medidas arancelarias tendrán sobre el mercado de la energía y como pueden impactar en la energía producida y consumida en nuestro país conversamos con la ex viceministra de Minas y Energías y conocedora del ámbito energético, la ingeniera Mercedes Canese Antúnez.

Según Canese, ahora estamos en un escenario de mucha volatilidad. Y que, si bien es cierto que la primera reacción del mercado es una baja de los precios del petróleo, aún es prematuro afirmar que esto se mantendrá en el mediano o largo plazo.

“El escenario es de incertidumbre, No obstante, de mantenerse la tendencia a la baja, debe reflejarse en los precios al consumidor final en el Paraguay”, arriesga.

En vista de que el Paraguay es un país sin litoral marítimo, “afrontamos grandes erogaciones en el oneroso flete fluvial, que representa un sobrecosto del 15% al 35%, reflejado en el precio final de los combustibles”, concluye.

El segundo gran factor es la ausencia de plantas refinadoras de petróleo en nuestro país.

La refinería de Petropar dejó de funcionar en el año 2005 (Gobierno de Nicanor Duarte Frutos), lo que impide la importación de crudo. En el Paraguay, los emblemas privados, además de Petropar, importan los derivados del petróleo (naftas, diésel, lubricantes, etc) ya refinados. A criterio de Canese, esta situación concentra la oferta y da forma a un oligopolio.

En relación con la incidencia de los nuevos aranceles norteamericanos en los precios de la energía eléctrica a nivel internacional y su impacto en el Paraguay, la ingeniera Canese dictamina que el presidente Trump toma medidas “fuertes” para crear un escenario favorable en negociaciones particulares y que, si la tendencia a la baja de los precios energéticos a nivel internacional se mantiene, terminará influyendo en el precio de la electricidad.

Pero agrega que el principal inconveniente que sufre el Paraguay como país productor y potencial exportador de la energía generada por sus hidroeléctricas es la imposibilidad de vender la energía generada a precios de mercado.

Con el Brasil, por ejemplo, el Paraguay “cede su energía a 50 dólares el MWh, cuando el precio de mercado internacional es de 100 dólares el MW/h.”

Según Canese, revertir esta cesión a precio muy por debajo del precio de mercado, que también se da con la Argentina en Yacyretá, “es una auténtica causa nacional en la que la participación ciudadana es clave”.

En resumen, frente a un panorama internacional donde la única certeza es la incertidumbre, nuestro país debe adoptar acciones tendientes a conquistar plena autonomía en la gestión de sus recursos energéticos, solo así arribaremos a un mercado sin distorsiones, imprescindible para transitar el camino del crecimiento económico.

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