Durante años nos contaron que las energías renovables venían a reemplazar al petróleo y al gas. Hoy abundan los paneles solares, los aerogeneradores y coches eléctricos. Pero, en consonancia con la paradoja de Jevons, hoy más que nunca se producen petróleo y gas.
Según el Statistical Review del Energy Institute, en 2014 se producían 92 millones de barriles de petróleo al día. En 2024, se produjeron 103 millones.
¡Once por ciento más!
En 2014 se producían unos 3.300 miles de millones de metros cúbicos de gas. En 2024, 4.124 miles de millones.
¡Veintitrés por ciento más!
En esos mismos diez años, la energía solar y la eólica se multiplicaron por cinco.
En la práctica, muy por fuera del ideal, una materia se suma a la otra, aunque con sus particularidades.
Por ejemplo, Europa central intentó ser el más adelantado en la sustitución de energías fósiles. Con el Pacto Verde, prometió ser climáticamente neutra en 2050 y puso un objetivo: 42,5% de energía renovable en 2030. Después de la guerra en Ucrania, lanzó el plan REPowerEU para dejar de comprar gas ruso.
Así, en el 2019, el 39% de su electricidad venía de fósiles. En 2024, solo el 29%. En 2025, por primera vez, el viento y el sol (30,5%) generaron más electricidad que todos los fósiles juntos (27,5%).
El consumo de gas cayó 20% respecto a 2021.
Para la IEA Global Energy Review 2024, en gran parte de esa caída no fue por paneles solares. Fue porque las fábricas de fertilizantes, de acero y de químicos cerraron o se mudaron. No podían pagar el gas a 300 euros.
O sea que el problema de la contaminación se trasladó.
En energía total —no solo electricidad, sino también transporte, camiones, calefacción, aviones— apenas 26,2% es renovable en 2025. Para llegar al 42,5% en 2030 habría que triplicar el ritmo actual.
China: el gigante que hace las dos cosas a la vez
China es el ejemplo más claro de convivencia.
Según los informes a los que accedimos, en el 2024 en China se instalaron 277 gigavatios de energía solar y 80 de eólica. Más que todo el resto del mundo junto. En 2025 añadió otros 430 gigavatios. Hoy tiene 1,84 teravatios de eólica y solar, el 47% de toda su capacidad eléctrica.
Superó a las centrales térmicas por primera vez.
Gracias a eso, por primera vez en su historia, en el primer semestre de 2026 menos de la mitad de su electricidad (49,7%) vino del carbón.
Hace diez años era 65%.
Parece una revolución verde, pero
Al mismo tiempo, China sigue siendo el cuarto productor mundial de gas y no para de aumentar: 248 mil millones de metros cúbicos en 2024, creciendo 6,6% por año. Sigue construyendo centrales a carbón nuevas, con firmas de contratos que le garantizan funcionamiento a 20 años.
El boom del auto eléctrico
Su consumo de petróleo empezó a bajar, con 50% de coches eléctricos nuevos. Para hacer plásticos, el uso del petróleo seguirá subiendo hasta 2050.
Con un crecimiento anual del 5%, China le echa manos a toda la energía disponible. Y como produce las dos formas de energía a gran escala, lo cual lo vuelve más independiente, es probable que sus planes de crecimiento y desarrollo quinquenales se mantengan en el orden del 5% por un buen tiempo.
¿Por qué no cae el fósil si la renovable crece tanto?
En 2024 el mundo utilizó 2,2% más energía que en 2023. La electricidad, 4,3% más. Son 1.100 teravatios-hora extra, casi lo que consume todo Brasil.
¿Por qué? Más aire acondicionado por olas de calor, más centros de datos por la inteligencia artificial, más fábricas en India, más coches en África. Más y más en una industria que vomita millones de bienes rápidamente perecederos. Una máquina que no para o no puede parar. Pero por qué
Es así que la solar y la eólica crecieron 16%, nueve veces más rápido que la demanda. Aun así, solo cubrieron el 40% de la demanda nueva. El otro 60% lo cubrieron gas, petróleo y carbón.
El resultado: en 2024 y en el 2025 hubo récord de generación renovable y récord de consumo de gas (+115 mil millones de metros cúbicos, el mayor aumento fósil del año), récord de petróleo (97 millones de barriles de crudo al día, con EEUU produciendo 20 millones por primera vez) y récord de emisiones de CO2: 37,4 mil millones de toneladas.
¿Estamos atrapados en la paradoja de Jevons?
En economía la paradoja de Jevons nos dice que cuando una tecnología mejora usando los recursos con mayor eficiencia, el consumo total de esos recursos no baja. Al revés: sube.
No hay ninguna proyección contraria en ninguna parte del mundo. Todos los estudios proyectan más demanda, más electricidad, más transporte, más producción.
El 2030
La Agencia Internacional de Energía dice que el consumo de fósiles alcanzará su pico antes de 2030. Ese pico no llegará porque se acabe el petróleo o porque se lo prohíba. Llegará, si llega, porque por primera vez la energía limpia crecerá más que todo lo que el mundo quiere crecer.
En 2025, por tres trimestres, eso pasó en electricidad: la solar y la eólica crecieron más que la demanda y la generación fósil no creció por primera vez fuera de una crisis. Es una señal.
Pero para que el petróleo y el gas realmente caigan, no basta con poner más paneles. Hay que preguntarse algo que ningún gobierno quiere preguntarse: ¿podemos seguir creciendo para siempre en un planeta que no crece?
Mientras no nos hagamos esa pregunta, seguiremos teniendo dos récords al mismo tiempo: más renovables y más fósiles, conviviendo, alimentando la misma idea de crecimiento permanente.
Fuentes: Energy Institute Statistical Review 2024-2025, Ember European Electricity Review y Q3 Global Power Report 2025, Eurostat 2025, IEA Global Energy Review 2024, NEA China 2024-2025, EIA Short-Term Energy Outlook.