Peña confirma que acuerdo con Argentina sobre Yacyretá entró en un limbo jurídico

El acuerdo con Argentina sobre Yacyretá se encuentra en una especie de limbo jurídico, afirmó hoy el presidente de Paraguay, Santiago Peña. En el medio, la nota reversal de 1992, que para Paraguay no tiene validez, y el acta Cartes- Macri que sí tiene lo tiene, pero que el congreso argentino aún no lo ha aprobado.

 

El actual acuerdo hace referencia “a la nota reversal, que no es válida para Paraguay”, asumió el presidente Peña. “No entiendo como sus colaboradores no se percataron de este detalle”, esgrime el ex titular de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) Pedro Ferreira, quien ya había advertido, en una nota con El Prisma, que la firma de este acuerdo tardaría. Y que esperaba que se lo limpie de cuestiones “inadmisibles”.

Debían haberlo firmado ya el lunes pasado. Con el decreto de Javier Milei aprobando el preacuerdo parecía que ya todo estaba sobre rieles y que, en lo central, la tarifa de energía de Yacyretá valdría USD 28 MWh. Pero, había sido, no eran temas menores, ni de ajustes, ni de detalles, como señalaron algunos de los voceros de dicha reunión, entre estos, el presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Félix Sosa.

Ya Pedro Ferreira había sostenido que el acta de acuerdo, así como estaba redactada, no podía quedar en pie por cuanto que hace referencia a la nota reversal de 1992, que en su momento fue rechazada por el Congreso Paraguayo.

Entre otras cosas, en esa nota reversal se estipulaba una tarifa de 0,030 Kwh de la energía hasta 2048. Unos USD 50 MWh.

Desde ese tiempo, Argentina, consumidora de alrededor de 80% de toda la energía producida por Yacyretá, paga por ella un promedio de 16 dólares MWh, muy por debajo de esa nota que fuera promovida por el gobierno de entonces, de Carlos Saúl Menem.

Y Paraguay, últimamente, andaba pagando un poco más de 22.

No hay una tarifa fija. Esta discrecionalidad ha dejado a la entidad también en un limbo financiero, tomando préstamos para sostener su propio funcionamiento.

Luego vino el acuerdo firmado por Mauricio Macri y Horacio Cartes que, bajo una serie de ecuaciones, fijó una deuda de USD de 4.000 millones de los estados en partes iguales. Este acuerdo sí fue refrendado por el Congreso paraguayo entonces. Pero no por el Congreso argentino.

Y sigue la cuestión en “un limbo”.

Por qué Paraguay debe pagar el mismo monto de la deuda que Argentina si en todo este tiempo el país vecino estuvo utilizando hasta más del 80 por ciento de la energía y estuvo pagando un monto “irrisorio” por la energía, se preguntaba entonces el ingeniero Ricardo Canese, uno de los artífices principales de los acuerdos Lula- Lugo que permitieron triplicar el dinero que Paraguay recibe en concepto de cesión de energía por parte de Brasil y una nueva línea de transmisión de 500 KV.

Entonces, cómo desandar el limbo jurídico.

Según el presidente paraguayo las diferencias no pasan de una “descoordinación”. Y anticipó su optimismo por un “acuerdo histórico” que ordene toda la madeja financiera de una entidad que, así como está, “anda como por su cabeza”, como lo ha dicho el periodista Luis Bareiro.

 

En el acuerdo que debieron ya firmar se establece la necesidad de garantizar un sistema financiero más sano y avanzar en las obras de Aña Cua, con las cuales se estima la generación de un 10%  más de energía. También se fija, como ya lo dijimos, una tarifa de USD 28 MWh. De aprobarse este monto, cosa sobre la cual aparentemente hay acuerdo entre Paraguay y Argentina, Yacyretá recibiría unos USD 260 millones más anualmente. Con dos años de ese dinero serían más que suficientes para Aña Cua, cuya terminación, prevista para fines de 2028 y comienzos de 2029, está valorada en USD 400 millones.

Según el tratado, al igual que el tratado de Itaipú, la tarifa se debe establecer con una ecuación mínima: su costo operativo. Pero, en el desorden general de la empresa binacional, se desconoce este costo.

Aunque bastante más sana su administración, tampoco en Itaipú se da eso. En la última negociación establecieron una tarifa de USD 19,8 Kw-mes, introduciendo como costo los gastos sociales. Un costo “discrecional”, así se lo denomina en el propio acta de entendimiento firmado el 7 de mayo de 2024, por el cual ambos estados tendrán a “discreción” alrededor de USD 650 millones al año hasta el 31 de enero de 2026.

Con esos dineros, el gobierno de Santiago Peña apura una cantidad de obras por fuera del Presupuesto General de Gastos de la Nación.

Consumo casi marginal para Paraguay

Amén de las referencias a acuerdos que en Paraguay y Argentina no están refrendados por sus congresos, el preacuerdo en estudio establece una cláusula que  condiciona a nuestro país tomar solamente alrededor de un 20% de la energía producida por Yacyretá.

En el 2024, la ANDE informaba que se había utilizado toda la energía que le correspondía, pero no aclaraba que era solo de ese promedio. Se entendió entonces que el posible “colapso energético” previsto para 2030 podría incluso adelantarse.

“ANDE se compromete a informar a la EBY y a la SCEyM de manera periódica, y con dos meses de antelación, su programación trimestral de asignación de energía, la cual se realizará respetando la media anual de 425 MW con el porcentaje de flexibilidad de +/- 10%.”, reza el acuerdo en ciernes.

Yacyretá produce más de 2.000MW año.

Aunque en el acuerdo se habla de este año, esto puede fijar una referencia para los próximos.

 

 

 

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