5G, conectividad, acumulación y vigilancia

La experta en tecnología de la información y la comunicación Maricarmen Sequera sostiene que con la quinta generación de celulares inalámbricos habrá sí mayor y mejor conectividad, y en paralelo más concentración y mayor vigilancia sobre las personas.

“Ya venía concentrándose la tecnología de la comunicación (ahora más en Estados Unidos y China), desde la pandemia esta concentración se ha disparado. Concentración de capital, de información sobre las personas, de tráfico de bienes y servicios, de compras, de gustos, de moda”, nos relata desde el vamos.

Aquí la entrevista con Sequera

-¿Puede que esta concentración de la información y de vigilancia sobre las personas sean aún mayor con 5G?

Sí, porque a diferencia de 4G, no trabaja por bloques de IP, sino que es un conjunto de dispositivos que salen a través de un IP y se conectan. Con esta tecnología, muy avanzada en China, el dispositivo se podrá unir con lavarropas, licuadoras, televisores. Claro que la concentración de datos sobre las personas, que ya es muy alta, será superior.

Ya en 4G el almacenamiento de datos personales era muy superior en las proveedoras y las industrias de la tecnología de la información y la comunicación. Las grandes empresas, chinas y norteamericanas, principalmente, concentran muchísima más información hoy que los propios Estados.

¿Producen más información que los Estados?

No, los Estados siguen siendo los que todavía producen más información sobre bienes, servicios e identidades. Pero en el procesamiento de los datos, con tanto desarrollo de App, y en contracción de información, y capacidad de tratamiento de datos personales son mucho más grandes que los propios Estados. En la pandemia, por ejemplo, los Estados Unidos pidieron la colaboración a las empresas.

Antes se hablaba de la posibilidad de una mayor democracia, de mayor acceso de grupos ciudadanos, de trabajadores, a producir información y comunicación con internet En qué quedó eso?.

La concentración está explícita en Amazon, Meta, X (ex twitter), Spotify, Wi Chan. Incluso en una discusión liberal se habla de competencia desleal. Estas empresas siguen comprando pequeñas empresas y cualquier proyecto de innovación. Si bien hay intenciones de sanciones monopólicas, no ha cambiado mucho. Tienen mucho más poder, generan muchos más recursos que países como el nuestro.

Y la brecha en la producción y análisis de contenidos

En cuanto a la Big Data y en términos de Inteligencia Artificial, quienes tienen más capacidad son el Norte Global. Generan más datos de calidad. En el Sur, al no haber calidad de datos, las predicciones pueden ser malas, eso impacta en términos de transparencia, también generan mucho más control. El Estado sigue siendo el mayor generador de datos tanto personales como de la propia información de contenidos, pero acá de lo que se habla es de la capacidad de análisis.

Privacidad y vigilancia

-Hubo un tiempo en el que el derecho de la privacidad era como un valor, aunque muy desde Europa, muy discutido. Ahora es como que todos estamos  vigilados y no pasa nada.

-Sobre vigilancia es un tema más bien cultural, en Alemania por ejemplo tomar una foto de alguien en un bar, comiendo, tomando una cerveza…, es un atentado a la privacidad, en América Latina es como una regla.  Hasta sacamos fotos de fetos por nacer. Hay como una necesidad y unas ganas de publicar todo.

La privacidad es una percepción cultural. Tuvimos dictaduras tan violentas que la mejor manera de seguridad concebida es poner cámaras de seguridad, de vigilancia. La privacidad es un derecho, pero en países latinoamericanos esa concepción no la tenemos como derecho; creemos que la seguridad debe estar por encima de la privacidad.

En cuanto a la vigilancia de nuestros actos, nuestros gustos y aún en de pensamientos más profundos, existe la sensación de que ya vivimos plenamente en el mundo De el Gran Hermano, aquella figura que todo lo veía, controlaba y hasta manipulaba en la novela 1984.

No sé si se puede manipular la idea hasta ese punto, con un mensaje de WhatsApp, un meme o una fake news. La desinformación pasa más bien por procesos de identidad, de pertenencia, como los religiosos. En esos grupos hay que ceder a ciertos valores para ser validados.

No sé si tienen capacidad de manipulación, pero sí de vigilar. Tienen toda la información y toda la capacidad de procesamiento.  Estamos en una generación de una industria de la vigilancia concentrada en el Norte Global. A cada click, a cada compra de libro digital, en cada me gusta, ellos saben exactamente en qué parte estoy marcando, saben dónde compro, cuánto cuesta, qué libros estoy leyendo últimamente, y así.

Hay capas y capas de grandes actores de internet (proveedores de servicios, de telefonías, plataformas…). Hay numerosas actores, algunos más invisibles, como los dueños de las App, como centros dorsales de las tecnologías.

Volviendo al 5G, ¿cuán importante puede ser esa generación en países como el nuestro?

En relación a mayor velocidad, a distancias más cortas. En países como los nuestros, lo que estamos buscando es apropiación digital, que no solamente se conecte, si no que se sepa usar, producir, consumir y tener control de los datos. Es un desafío para los Estados que la gente sea bastante crítica con los dispositivos.

En la capa de proveedores, en países como América Latina el acceso a internet, y a todo ese gigante mundo de información, está precarizado. Ellos te plantean aplicaciones gratuitas como WhatsApp que facilitan el control y la vigilancia sobre lo que hacemos y consumimos. Reducen el margen del hacer y de los modos. Hay lugares donde las informaciones públicas necesarias nunca llegan.   Y esto afecta más todavía a grupos vulnerables, que no tienen más opción que acceder a las aplicaciones “gratuitas”, a través también de paquetes de datos “baratos”.

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