Gustavo Reinoso

Tecnología, vigilancia y poder militar

Por Gustavo Reinoso

Snowden de Oliver Stone

Semanas atrás exactamente el martes 17 y el miércoles 18 de septiembre pasado; los servicios de inteligencia, tecnología y guerra de Israel perpetraron un espectacular ataque contra los integrantes de la organización político-militar chiita libanesa Hezbolá.

 La acometida sionista consistió en la detonación por medios remotos de los dispositivos de localización y comunicación (beepers y walkie-talkies)  usados por los militantes y dirigentes de grupo chií libanés. Esos días los hospitales de Beirut y otras localidades del país recibieron cientos de personas heridas, con los cuerpos horriblemente mutilados, por lo menos hubo una treintena de muertos, entre ellos niños. Aunque el Estado de Israel mantuvo silenció sobre el ataque, nadie duda que fue el agresor, en el marco de la actual tragedia que tiene por escenario los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania, extendida ahora también al Líbano. 

Todo es misterio sobre la operativa del ataque, se especula que el Mossad israelí infiltró la logística de Hezbollah y logró colocar algún tipo de material explosivo en los artefactos que luego detonó en forma remota. El flanco irónico de lo acontecido es que los cuadros políticos y militares de la organización chií utilizaban dispositivos “anticuados” analógicos no digitales, como precaución de seguridad.

Estos hechos elevan a la superficie un campo de batalla usualmente sumergido y oculto tras bambalinas, un teatro de operaciones en el que los soldados son criptógrafos, analistas y programadores de sistemas informáticos, espías digitales y“hackers”, reclutados por los servicios de inteligencia, espionaje y acción militar encubierta de las potencias hegemónicas del planeta.

En la desigual filmografía del cineasta y guionista  neoyorquino Oliver Stone un filme trata el tema al abordar el caso del ex agente de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Edward Snowden. Estrenada en 2016 , con guión del propio Stone y Kieran Fitzgerald. Protagonizada por Joseph Gordon Levitt en el papel de Edward Snowden y un gran reparto que incluye a Nicolas Cage, Rhys Ifans, Shailene Woodley, Melissa Leo, Zachary Quinto y el recientemente fallecido Tom Wilkinson.

La trama del filme se inicia en junio de 2013 en un hotel de Hon Kong donde un agente de la NSA y contratista independiente de la CIA, Edward Snowden se encuentra reunido con la documentalista independiente Laura Poitras (Melissa Leo) y el periodista independiente Glenn Greenwald (Zachary Quinto) Snowden que se encuentra oculto, luego de huir de la base de los servicios de espionaje estadounidenses en Hawái, les revela que tiene pruebas del espionaje, vigilancia masiva, sabotaje informático (implantación de Malware) e intrusión en datos privados de habitantes de todo el globo, que el gobierno de los Estados Unidos perpetra por medio del internet y sofisticados programas de espionaje informático. Pronto se les une el periodista británico del periódico The Guardian, Ewen MacAskill  (Tom Wilkinson), juntos la cineasta, los periodistas y el espía, funcionario arrepentido, afrontan la tarea de revelar públicamente el programa de vigilancia masiva y protegerse de las represalias del gobierno que sobrevendrá al hacer pública la información. 

Estos elementos constituyen el argumento que desarrolla una de las líneas temporales en que transcurre la narración de la película. En otra se nos relata la historia de Snowden, la del joven patriota que en el 2004 se encuentra recibiendo instrucción en el cuerpo de marines, que muy a su pesar debe abandonar por las secuelas de un accidente que lesionó su pierna derecha. Ante esta circunstancia el joven aficionado al cifrado, la criptografía y la informática solicita su admisión en la CIA, donde destaca por su capacidad en la instrucción de guerra cibernética.

Durante su entrenamiento en la agencia Snowden conocerá al experto en criptografía y cifrado Hank Forrester (Nicolas Cage) que pese a sus años de servicio en la CIA, o más bien por eso mismo, tiene una perspectiva crítica de la ejecutoria de los servicios de inteligencia yanqui y advierte al joven de los verdaderos intereses que mueven a sus superiores.  Tiene más impacto sobre el ánimo del joven, sin embargo, su mentor en la central de la inteligencia Corbin O´Brian, magníficamente caracterizado por Rhys Ifans, quien dota a su personaje de ribetes orwellianos. Es O´brien quien guía el ascenso de Snowden en su carrera de agente del espionaje estadounidense. 

En su trabajo, donde se desempeña con eficacia, el protagonista se muestra ambivalente; le gusta poseer información clasificada de personas, entidades y gobiernos, disfruta de  los privilegios que esta circunstancia trae aparejada, ambiciona escalar en la jerarquía y llegar a posiciones de poder e influencia. Pero al presenciar de primera mano la manipulación de información privada de terceros para obtener ventajas financieras y políticas o la nula consideración a las víctimas civiles, mujeres y niños de las campañas de bombardeo con drones, que los estadounidenses emprenden en Afganistán e Irak, Snowden se enfrenta a sus propios escrúpulos. Sobre esta tensión del protagonista que se debate entre sus ansias de éxito personal y su conciencia, el director expone un dilema ético que no excluye si no se enriquece con el complejo contexto político de la reciente historia contemporánea. 

Edward Snowden puso fin a su agonía ética, haciendo público, con pruebas contundentes, el ilegal e ilegítimo proceder de las agencias norteamericanas de inteligencia, acción que le valió persecución penal en su país. Hoy Edward Snowden se encuentra refugiado en la Federación Rusa, país del que es ciudadano desde el 2022.

El filme de Oliver Stone estrenado ocho años atrás, no llega a la excelencia cinematográfica de otros trabajos del director como “Salvador” (1986) “Platoon” (1986) o “Wall Street” (1987), pero con “Snowden” el cineasta retoma la preocupación  por la deriva hegemónica de los poderes fácticos que dirigen su país y cómo esto afecta a las vidas de las personas ordinarias. Este tema se aborda también  en otras cintas suyas como “Nacido el 4 de julio” (1988) JFK (1991) o “Nixon” (1995). Una particularidad de Stone es que sus dos más brillantes guiones no están filmados por él; es el caso de “Scarface” (1983) dirigida por Brian de Palma y la adaptación de “Expreso de Medianoche” (1978) con dirección de Alan Parker.

El “Snowden” de Oliver Stone es un filme interesante que nos pone sobre aviso del extraordinario poder que las herramientas tecnológicas otorgan a quienes las dominan y su siniestro potencial de ser el armazón de una arquitectura de la opresión.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más vistos

Opinión

× Anunciá con nosotros