El año próximo, solo el pago de los intereses y las comisiones de la deuda externa absorberá el 10 por ciento de todo el presupuesto general de gastos. Del 2013 a esta parte unos USD 8.000 millones, casi la mitad de toda la deuda, se destinaron para pagar solo los servicios. El gobierno sigue endeudando sin mostrar fuentes reales para pagar los intereses y mucho menos el capital. Por qué sigue prestando y por qué le siguen prestando.
A poco tiempo de la destitución de Fernando Lugo (2008-2012), el Estado paraguayo empezó a emitir los famosos bonos soberanos. Cuando aquello, el gobierno y varios medios destacaban esta operación como algo muy positivo. Significaba, decían, que Paraguay ya era parte de un sistema internacional de créditos. Hasta ese momento, la deuda del Estado paraguaya se concentraba en los organismos multilaterales.
Cuando asumió el gobierno Horacio Cartes (2013-2018) la deuda total del país rondaba los 2.600 millones. Al 2027 ascenderá ya a unos 24.000 millones. La mayor parte de esas deudas se ha estado utilizando en obras de infraestructura, carreteras, principalmente.
Pero de ese tiempo a esta parte, el Estado paraguayo solo ha pagado los servicios de la deuda: intereses, comisiones y amortizaciones.
Cumplir con los acreedores externos e internos se ha convertido en una de las partidas más rígidas e importantes del presupuesto estatal, limitando los recursos disponibles para la inversión social y de infraestructura.
Desde 2013 Paraguay salió a los mercados internacionales a emitir bonos. Ese año, con la primera emisión soberana, el saldo de la deuda externa era de poco más de 2.600 millones de dólares. Al cierre de 2025, ya era de 20.409 millones. Se había multiplicado por ocho en doce años. Ahora, como ya lo expusimos, en el 2027 avanzará hacia los 24.000 millones.
Según la previsión del propio Ministerio de Economía y Finanzas, al cierre del 2026, el pago del servicio de la deuda – intereses, amortización y comisiones – se llevará más del 10% del presupuesto total.
Así, de cada diez guaraníes que el Estado gastará, uno ya tiene dueño antes de empezar el año.
Por qué hasta ahora no se pagó la deuda en sí.
Lo que se viene pagando son los intereses y las comisiones, y una pequeña parte de amortización que se vuelve a financiar con una nueva deuda.
El costo de ese bicicleteo crece a un ritmo del 23,5% anual en promedio desde 2016, con un pico de casi 51% en 2023.
Cuándo y cómo se piensa pagar el capital.
Hasta hoy, ningún ministro de Economía, ni de esta administración ni de las anteriores, salió a explicar un plan de pago de la deuda. Se habla de gestión prudente, de suavizar el perfil de vencimientos y de volver a la Ley de Responsabilidad Fiscal con un déficit de 1,5% en 2027, pero no hay una fuente genuina de repago asignada.
Borda ha calificado de “miserable 11%” la tasa impositiva en el país.
Esta es la situación por la que el exministro de Economía (antes Hacienda) Dionisio Borda, en entrevista con El Prisma, había sostenido que lo que hace el gobierno de Santiago Peña es “patear hacia adelante una bomba fiscal”.
En el discurso al gobierno de Santiago Peña, ex funcionario del Fondo Monetario Internacional, se lo siente seguro de que todo va bien, que la deuda ronda los 40% del Producto Interno Bruto (todo lo que un país produce y comercializa) y que del resto se hará cargo crecimiento económico. En esta lógica, el crecimiento económico debe elevar la recaudación fiscal y así contar con más recursos del tesoro.
El PIB del país ciertamente no ha dejado de crecer, pero tampoco ha dejado de crecer la deuda externa.
Gran parte la deuda que se contraerá el año próximo será para pagar los servicios de la deuda y deudas con constructoras y farmacéutica.
Lejos de plantearse una modificación del sistema tributario, el gobierno de Peña, salvo algunas excepciones, sigue presentando al mundo de las inversiones un país de muy baja carga tributaria y “energía abundante”.
Entonces, si no se muestra una fuente real de financiamiento o pago directo de las deudas, ¿por qué se sigue prestando y sobre todo por qué nos siguen prestando si no mostramos de dónde vamos a sacar la plata para pagar el capital?
Para los organismos multilaterales y para los tenedores de bonos, Paraguay sigue siendo un buen cliente. Paga puntualmente los servicios de la deuda, ofrece tasas de entre 8 y 9% en guaraníes y de 5 a 6% en dólares, muy atractiva.
A ojos vista, a los acreedores les conviene que siga pagando solo los intereses. Un negocio redondo: el país se queda con la obligación y el acreedor con la ganancia.
El presupuesto del año que viene volverá a destinar más plata al servicio de la deuda que a muchas instituciones juntas. La discusión de fondo, cuándo y con qué plata se va a empezar a desendeudar de verdad al Paraguay, sigue sin aparecer en la agenda de ningún gobierno.