Precio de combustibles, hospedajes caros y la movilidad en coches han dejado a las agencias sin ganancias. Y quienes pueden, van al mar.
Milcíades Rodríguez es agente de turismo hace 20 años. Su fuerte, declara, son las personas que van a España y el alquiler de buses para viajes al exterior. Salvo esporádicos pedidos, ha renunciado al turismo interno. “No es rentable, por el alto costo”, asegura. Con su experiencia en el ramo, sostiene que a la gente le puede salir más barato Camboriu y Foz de Yguazú que un paquete de viaje interno.
Son una cantidad de factores por los cuales la gente que puede elige salir del país. A su criterio, el principal es el mar. En cuanto al turismo interno, cuando se arma un paquete en colectivo “la gente elige ir en su vehículo porque finalmente le sale igual. Más autonomía, más independencia. Se pueden hacer escalas y manejar el tiempo”.
En Encarnación, por ejemplo, “el precio de los hoteles es muy caro y las habitaciones son escasas. En Foz de Yguazú, desde donde quedan cerca las cataratas, un hotel, con piscina, desayuno y otros servicios, es más barato que Encarnación, y aun en hospedaje de estancias”, asegura.

En cuanto al turismo de estancia, Rodríguez comenta que no se permiten los buses grandes. Y que, entonces, tampoco es atractivo para las agencias vender paquetes de estancias.
Según Rodríguez, el turismo interno por escalas (algo que podría ser muy atractivo), es muy caro, por los peajes, en el caso de la Ruta 2, y por el precio de los combustibles. Sobre el todo por el precio de los combustibles. “Es difícil preparar un paquete con escalas. Te chupa todo el combustible”, sentencia.
¿Turismo interno?
VM no está al día con la habilitación de su agencia. Por eso nos pide el anonimato. “Es que todavía no nos recuperamos de la pandemia”, dictamina. “Ay, pobre turismo interno”, arriesga, arrastrando la voz, al ser consultada sobre el tema.
Ella hizo sus prácticas como guía de turismo interno desde las políticas públicas anteriores. Al igual que Rodríguez, hace rato que “dejé porque los números no cierran y es mucho más sacrificado”.
A las razones esgrimidas por Rodríguez, ella refuerza una una razón que le parece la fundamental: “todos los que pueden hacer turismo en este país tienen autos”. Sin apoyo del Estado, y sin recursos públicos, “es muy difícil que la gente sin posibilidades tenga el acceso al turismo. Hay millones de personas que ni siquiera se imaginan recorrer el país y mucho menos conocer el mar”, asegura.
“Para mí es muy lamentable. Yo me preparé para turismo interno y ahora, desde más de diez años, vendo boletos y paquetes para el exterior.