Ley de energías renovables: “Es un reconocimiento de que el modelo energético hidroeléctrico tiene sus límites”

Massimiliano Corsi aplaude la nueva ley. Advierte, sin embargo, que el desarrollo de nuevas fuentes de energía depende de un seria planificación a largo plazo, inversión en redes, decisiones técnicas consistentes y, sobre todo, aceptar que el excedente energético histórico ya no puede darse por garantizado.

 

Corsi, actual presidente de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables, es un empresario paraguayo de origen italiano de larga trayectoria en el sector energético del país. Es socio de la empresa Pioneros del Chaco S.A., integrada por las principales cooperativas de producción del Chaco.

En esta entrevista con El Prisma, Corsi celebra la promulgación y puesta en vigencia de la Ley 7599, que crea el régimen de generación de energía eléctrica a partir de fuentes renovables no hidráulicas. Una ley que modifica la Ley 6967 de energías renovables del 2023 y da un plazo de tres meses al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para que lo reglamente y se implemente.

Sin embargo, Corsi advierte que el éxito de la aplicación de esta Ley “dependerá de la calidad de la reglamentación, de la claridad en los criterios de conexión, de la capacidad de la red y de la coordinación con ANDE”, para que los empresarios inviertan y desarrollen proyectos de energías renovables no hidráulicas en el país.

Aquí la entrevista:

-¿Qué posibilidades abre a los empresarios del sector energético la promulgación de la Ley 7599 que crea el régimen de generación de energía eléctrica a partir de fuentes renovables no hidráulica?

La Ley 7599 abre oportunidades reales, pero también deja en evidencia que el sector energético paraguayo está entrando en una nueva etapa, más compleja y exigente. Para los empresarios, la principal posibilidad es contar por primera vez con un marco legal que reconoce que la generación no hidráulica no es marginal ni experimental, sino necesaria.

Sin embargo, la oportunidad no es automática: el atractivo para el inversor dependerá de la calidad de la reglamentación, de la claridad en los criterios de conexión, de la capacidad de la red y de la coordinación con ANDE.

-¿Y las posibilidades para el país y su población en materia de producción de energía?

Para el país, la ley es un reconocimiento implícito de que el modelo energético hidroeléctrico o hidráulico actual tiene límites que ya empiezan a verse. Paraguay ha construido su desarrollo sobre la abundancia hidroeléctrica, pero esa ventaja no es infinita ni automáticamente escalable.

Para la población, la diversificación energética no es un tema ideológico ni ambientalista: es una cuestión de seguridad de suministro y sostenibilidad económica. Sin nuevas fuentes, el crecimiento industrial y urbano puede tensionar el sistema, generando riesgos futuros de escasez o encarecimiento del servicio. La ley abre una puerta para evitar ese escenario, pero solo si se transforma en capacidad instalada real.

-¿Puede tomarse la promulgación de esta ley como una señal del gobierno actual de que apostará con seriedad por las renovables no hidráulicas?

La promulgación indica que el gobierno reconoce el problema, pero apostar con seriedad implica algo más: planificación de largo plazo, inversión en redes, decisiones técnicas consistentes y, sobre todo, aceptar que el excedente energético histórico ya no puede darse por garantizado.

Si la ley no se acompaña de una política energética coherente y de una implementación efectiva, corre el riesgo de no generar los resultados esperados.

-¿Cuánto y cómo puede aportar la generación de energía renovable no hidráulica para afrontar el déficit de energía que se proyecta a 8 o 10 años para el país?

Las renovables no hidráulicas no van a reemplazar a la hidroelectricidad, pero pueden ser decisivas para evitar un escenario de déficit. Paraguay enfrenta un crecimiento acelerado de la demanda eléctrica, impulsado por la industrialización y por la llegada de industrias electrointensivas que hoy eligen al país por su energía barata y renovable.

En ese contexto, el excedente energético puede agotarse más rápido de lo previsto. Sin incorporación progresiva de nueva capacidad, Paraguay corre el riesgo real de pasar de exportador neto a depender de importaciones en ciertos momentos del año.

Las renovables no hidráulicas permiten sumar potencia de forma más rápida, distribuida y flexible, algo clave en un sistema que ya no puede depender exclusivamente de grandes obras hidroeléctricas. No son la solución total, pero sí una pieza crítica para sostener el crecimiento sin comprometer la soberanía energética.

 

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