Por qué el magnate Elon Musk está tan enfurecido con el presidente español Pedro Sánchez. En este artículo de nuestro analista Gustavo Reinoso te contamos todas las medidas propuestas por el presidente español para rescatar a nuestros chicos (y a todos por extensión) del lejano oeste digital.
El presidente español ha quedado envuelto en un fuego cruzado con Elon Musk, dueño de X, por sus propuestas lanzadas en ocasión de la reciente cumbre mundial de gobiernos 2026, celebrada en los Emiratos Árabes Unidos, con la participaron jefes de estado, jefes de gobierno y delegaciones que representaban más de 150 países.
En ese escenario, el presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, pronunció el discurso inaugural de la cumbre. El premier español dedicó su intervención a un tema crucial y polémico: la actitud que deben asumir los gobiernos y los estados ante la exposición de niños y adolescentes a las redes sociales, así como los principios cardinales que deberían inspirar una regulación normativa estatal de estas.
Lo hizo en el entendimiento de que la ausencia de regulación hace que el contenido y acceso de las redes se rijan únicamente por lógicas algorítmicas de mercado, ocasionando un impacto pernicioso en niños y adolescentes.
El mundo digital que el progreso tecnológico de las últimas décadas ha construido se transformó, según la visión del mandatario hispánico, en “el espacio virtual donde se están socavando los cimientos que antes nos mantenían unidos. Donde los lazos sociales se están trastocando, convirtiéndose en una competencia de suma cero sin reglas. Donde los valores de la igualdad y la justicia están siendo atacados abiertamente.”
Más adelante agregó que las redes sociales se han convertido en un estado fallido. “Un lugar donde se ignoran las leyes y se tolera la delincuencia. Donde la desinformación vale más que la verdad y la mitad de los usuarios sufren discursos de odio. Un estado fallido en el que los algoritmos distorsionan el debate público y nuestros datos e imágenes son pirateados y vendidos. Solo en el ultimo año Tik tok ha sido acusada de tolerar cuentas maliciosas que compartían material de abuso infantil generado por IA. Se trataba de rostros de niños reales colocados en cuerpos desnudos falsos”.
Sánchez recordó en su alocución el proceso que sufre en Francia Elon Musk, dueño de X, por difusión de pornografía infantil en la herramienta de IA de la red social: “Grok”.
La acusación de la fiscalía francesa también incluye presuntos elogios al dictador alemán Adolf Hitler y afirmaciones negacionistas con respecto al genocidio nazi contra los judíos y otras minorías en los años de la segunda guerra mundial. Las acusaciones a Instagram por espionaje a millones de usuarios de Android en todo el mundo o las campañas de desinformación magnificadas por Facebook.
En un tramo importante de su exposición el político español expresó que “algunos podrían decir que, si no nos gustan las plataformas de redes sociales, simplemente podemos abandonarlas. Que nadie está obligado a usar X o TikTok. Y tienen razón. Para muchos de nosotros, esta sigue siendo una opción. Pero sabemos que nuestros hijos y muchos ciudadanos no tienen esa opción. Las redes sociales se han convertido en una parte integral de sus vidas, de su realidad. Por lo tanto, si queremos protegerlos, sólo podemos hacer una cosa: recuperar el control”.
En otra parte del discurso se admite que no será fácil para los gobiernos y las naciones someter a reglas legales a las redes sociales, puesto que muchas de las empresas tecnológicas son mas ricas que la mayoría de los países, incluida España. A pesar de esto, resulta imperativo hacerlo para enfrentar los peligros de las redes sociales, en especial para los más jóvenes.
Pedro Sánchez, a modo de guía tentativa, en este esfuerzo para enfrentar los problemas y peligros que traen las redes sociales, anuncia las iniciativas políticas que su gobierno pondrá en ejecución:
Acá compartimos las medidas propuestas.
“Primero, cambiaremos la legislación española para que los ejecutivos de las plataformas sean legalmente responsables de las muchas infracciones que se producen en sus sitios web. Esto significa que los CEO de las plataformas tecnológicas tendrán que hacer frente a responsabilidades penales por no eliminar contenidos ilegales o que inciten al odio. Y para ello, nosotros, los Gobiernos, debemos dejar de hacer la vista gorda ante los contenidos tóxicos que se comparten bajo su supervisión.
Segundo, convertiremos la manipulación algorítmica y la amplificación de contenidos ilegales en un delito. La desinformación no aparece por sí sola. La crean, promueven y difunden determinados actores. Iremos tras ellos, así como tras las plataformas cuyos algoritmos amplifican esa desinformación con ánimo de lucro. Se acabó esconderse detrás del código. Se acabó fingir que la tecnología es neutral.
Tercero, implementaremos una «huella de odio y polarización». Un sistema para rastrear, cuantificar y exponer cómo las plataformas digitales alimentan la división y amplifican el odio. Durante demasiado tiempo, el odio se ha tratado como algo invisible e imposible de rastrear. Pero vamos a cambiar eso, desarrollando una herramienta que sentará las bases para imponer sanciones en el futuro. Porque difundir el odio debe tener un coste. Un coste legal. Un coste económico. Y un coste moral que las plataformas ya no pueden permitirse ignorar.
Cuarto, España prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Las plataformas estarán obligadas a implementar sistemas eficaces de verificación de la edad, no sólo casillas de verificación, sino barreras reales que funcionen. Hoy, nuestros hijos están expuestos a un espacio en el que nunca deberían navegar solos. Un espacio de adicción, abuso, pornografía, manipulación, violencia. Ya no lo aceptaremos. Los protegeremos del salvaje oeste digital.
Quinto y último, mi Gobierno colaborará con la Fiscalía para investigar y perseguir las infracciones cometidas por Grok, TikTok e Instagram. Tendremos tolerancia cero en esta materia. Y defenderemos nuestra soberanía digital frente a cualquier forma de coacción extranjera”.
Si el jefe de gobierno logra concretar su iniciativa, España se unirá a otros países como Australia o Francia que restringen el acceso de los menores a las redes sociales sin supervisión de sus padres o mayores a cargo. Solo el tiempo revelará si estas medidas reguladoras son efectivas o no, pero su implementación refleja una reacción ante un problema grave y real.
En el Paraguay estamos lejos de reglas de carácter general sobre la materia, no obstante padres y docentes adoptaron iniciativas particulares en determinados centros educativos, pero el estado nacional avanza muy lentamente en la cobertura legal de la problemática. Nos corresponde por tanto el rol de atentos testigos de la evolución de este fenómeno contemporáneo más allá de nuestras fronteras.