La Inteligencia Artificial ya es protagonista principal en las actuales guerras

Control ciudadano, ubicación de objetivos “militares” y tantos otros usos excitan y alarman. Y ya generan debate mundial su reglamentación y el acceso más equitativo de los países, como se puede observar a través de los acuerdos de Nueva Delhi. 

 

Unos días antes a que el panorama internacional se ensombreciera con una nueva guerra en Medio Oriente, del 16 al 20 de febrero se desarrolló en Nueva Delhi, India, la cumbre internacional sobre el impacto de la inteligencia artificial en los diversos ámbitos de la actividad humana.

Jefes de Estado, delegaciones oficiales, empresarios, ejecutivos, expertos informáticos y representantes de la sociedad civil debatieron durante cuatro días las diversas e inexorables consecuencias que traerá la aplicación de IA, en la realidad laboral, económica, de seguridad y defensa en las diversas sociedades humanas que cubren el globo.

La cita en la India tuvo como uno de sus objetivos iniciar la discusión multilateral para erigir un “stack global” de IA, abierta, resistente y adaptable a las necesidades únicas de cada país, y no alineada, es decir, independiente de cualquier control por parte de un país o actor monopólico.

Los especialistas denominan “Stack” a los elementos necesarios para desarrollar la tecnología de IA

Estos elementos son:

1) La capa de infraestructura: es decir, el hardware (por ejemplo, las GPU) y las plataformas en la nube en las que funciona (por ejemplo, proveedores como Amazon Web Services)

2) La capa de modelo: es decir, los propios modelos de lenguaje (como GPT-4 o Claude) y las herramientas que permiten explotarlos;

3) La capa de datos: el conjunto de información utilizada para entrenar y hacer funcionar los modelos; y, por último,

4) La capa de aplicación: el punto de unión entre el modelo y sus usuarios, ya sea un dispositivo de uso general o profesional.

Como nos recuerda Martín Tisné, en su artículo sobre la cumbre de Nueva Delhi, publicado en Le Grand Coninent: “está claro que ningún país, excepto China y Estados Unidos, puede aspirar a disponer de una stack totalmente soberana, entendiendo por soberanía la acción y el control sobre todos los aspectos de dicha stack, las diferentes etapas de la producción de aplicaciones clave de IA”.

En consecuencia, los demás países, por medio del esfuerzo multilateral, deberían crear una industria internacional de IA, donde las innovaciones tecnológicas y las materias primas necesarias se encuentren al alcance de todos a precios justos, los adelantos tecnológicos se dirijan a la salud, la educación y la gestión urbana y no tanto a la seguridad interna, la vigilancia policial o el esfuerzo bélico.

Este ecosistema virtuoso de la IA debe contar, además, con un fuerte sistema de derecho positivo que proteja los datos privados de los ciudadanos, del uso indebido de esta información por parte de los gobiernos y las grandes empresas.

Al finalizar la cumbre y en presencia de mandatarios como el anfitrión, Narendra Modi, el presidente de Francia Emmanuel Macron y el de Brasil Luis Ignacio “Lula” Da Silva, las delegaciones de 88 países (incluida la República del Paraguay) firmaron la “Declaración de Nueva Delhi”. Entre los firmantes se encuentran además los EE.UU. y China.

Se trata del mayor acuerdo diplomático sobre inteligencia artificial hasta la fecha y su contenido recoge una serie de valores y objetivos destinados a modelar el uso de la IA, para que sea ética, eficiente en energía, inclusiva y segura.

Los países firmantes declaran que aplicarán esta herramienta tecnológica para desarrollar el capital humano, fomentar el acceso amplio a la IA para el empoderamiento social, desarrollar una IA confiable, energéticamente eficiente, aplicada a la ciencia, la democratización de los recursos y conocimientos necesarios para desarrollar herramientas de inteligencia artificial y la cooperación internacional en la materia, respetando la soberanía de cada Estado.

Sin embargo, en Nueva Delhi, también afloraron los desacuerdos y la divergencia de intereses.

China y Estados Unidos vetaron la inclusión entre los compromisos vinculantes,  las acciones tendientes a comprender las consecuencias del uso de la IA y generar evidencia científica del impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral, las habilidades humanas y la productividad.

Ambas superpotencias también vetaron incluir como compromiso vinculante establecer una evaluación multilingüe y contextual que garantice el funcionamiento de las herramientas en diferentes contextos culturales y lingüísticos, fortaleciendo las capacidades técnicas globales y evitando que la IA esté dominada por los idiomas mayoritarios.

Al otro extremo de estos objetivos altruistas y solidarios, asistimos a un creciente uso militar de la IA. En ese contexto es ilustrativo de los puntos en disputa el contencioso entre la empresa tecnológica Anthropic, creadora de la herramienta Claude y el gobierno de los EE. UU.  La firma tecnológica, cuyo CEO es Dario Amodei, incluye reglas éticas constitutivas, que prohíben a sus clientes usar Claude para acciones violentas que puedan dañar a seres humanos.

Cuando se hizo público que el Pentágono echó mano de Claude, por medio de los sistemas de Palantir, para gestionar datos de espionaje y crear simulaciones de escenarios de combate, en la preparación del secuestro de Nicolas Maduro, expresidente de Venezuela, Amodei protestó por lo que calificó como una violación flagrante de los términos de uso de su producto.

Peter Hegseth, secretario de guerra de los EE.UU., contraatacó exigiendo uso libre y acceso total de Claude. Incluso para la vigilancia masiva a ciudadanos norteamericanos y el desarrollo de armas autónomas sin supervisión humana, amenazando con rescindir los multimillonarios contratos  de Anthropic con el gobierno americano.

Como la firma tecnológica respondió negativamente a los requerimientos de Hegseth, el presidente Donald Trump declaró que Antrhopic era un riesgo para la cadena de suministro para la defensa nacional de los Estados Unidos y emplazó por seis meses a las  agencias  federales a terminar con sus contratos con Anthropic.

En un ultimo capitulo de esta confrontación, la empresa de Amodei demandó al gobierno federal de los Estados Unidos, exigiendo la derogación de la medida de Trump y el pago de daños y perjuicios, ante un tribunal de California.

El informe de la relatora de la ONU

Mucho más desoladoras resultan las declaraciones realizadas por la relatora especial de la ONU para Gaza, Francesca Albanese. En una entrevista concedida al periodista estadounidense Tucker Carlson manifestó que “las grandes firmas tecnológicas como Amazon, Google, Microsoft, han proporcionado servicios y datos de ciudadanos palestinos que han permitido a Israel establecer sistemas para atacar y matar en masa a los palestinos”

Según Albanese, incluso existen desarrollos que permiten el rastreo aleatorio de personas, a quienes se atacaban cuando estaban reunidas con sus familias, para infligir el mayor daño posible.

Aseguró que este sistema automatizado con IA, de ubicación, rastreo y eliminación de objetivos es un desarrollo de la empresa Palantir.

Albanese, cuyo informe final a la ONU concluye que Israel cometió genocidio en Gaza, fue sancionada por el gobierno de Donald Trump.

Actualmente tiene prohibida la entrada a los Estados Unidos y pesan sobre ella sanciones financieras y económicas.

En la actual guerra

El primer día de la presente guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, en la ciudad de Minab, al sur iraní, una escuela primaria de niñas fue destruida por el impacto de un misil de crucero BGM 109 Tomahawk. Dio de lleno en el edificio escolar, dejando un saldo de por lo menos 200 muertos, 165 de las víctimas fueron niñas. El edificio destruido se encontraba en las cercanías de un cuartel de la Guardia Revolucionaria Iraní. Los estadounidenses hasta ahora niegan responsabilidad alguna en el incidente, mientras las Naciones Unidas piden la investigación de un probable crimen de guerra.

Investigaciones periodísticas de la BBC y el New York Times apuntan a la autoría norteamericana del ataque. Una hipótesis probable es que haya sido un error de los sistemas de selección de objetivos gestionados por IA de la milicia estadounidense.

Para finalizar, una buena noticia local: el Congreso paraguayo acaba de sancionar con fuerza de ley el acuerdo SOFA ( Status of Forces Agreement).

Este acuerdo presentado por el gobierno como necesario para la lucha contra el crimen organizado, otorga inmunidad ante las leyes paraguayas, incluido el sistema de justicia penal internacional al que el Paraguay esta adherido, a los militares y “contratistas” estadounidenses que comentan delitos y crímenes en territorio paraguayo, que serian juzgados en todo caso por la justicia norteamericana.

Afortunadamente, como todos saben, los militares estadounidenses y sus aliados no dañan civiles, ni cometen crímenes de guerra.

 

 

 

 

 

 

 

 

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