La batalla digital por Brasil: redes, algoritmos y desinformación

Entre “fallas técnicas” de Meta que perjudicaron al PT, el rol de Grok y X en la difusión de desinformación y una guerra de búsquedas inducidas en Google, Brasil vivió el balotaje más digital de su historia.

El final de la contienda electoral por la presidencia de Brasil, que concluyó el pasado domingo 25 de octubre con el triunfo, con ribetes épicos, de Luiz Inácio Lula da Silva, fue seguido con expectación en la región.

Los estrategas de las campañas electorales hicieron uso masivo de las redes sociales. Primero, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, apoyado en la tenaz militancia de un grupo de populares influencers que multiplicaron el alcance y la llegada de sus mensajes proselitistas, logró interacciones masivas y obtuvo la delantera en la campaña digital. El senador Bolsonaro triunfó en la primera vuelta con el 47,03% de los votos, contra el 45,16% logrado por Lula da Silva.

Para el balotaje, los operadores digitales del candidato del Partido de los Trabajadores redoblaron su empeño en el uso de las redes sociales, cambiando rápidamente la percepción que acompañaba a Da Silva, que lo mostraba como un político muy tradicional, “analógico” y desfasado.

El propio Lula, en declaraciones a la prensa, manifestó que no usa teléfono celular particular, marcando distancia respecto a los nuevos artilugios y herramientas digitales.

El diputado lulista André Janones, creador del sitio en WhatsApp denominado el “Ejército de Lula”, para anteponerlo a la “Tropa de Flávio” del adversario, consiguió en poco tiempo superar los 10 millones de seguidores, quienes demostraron capacidad de intervención coordinada en los debates en redes y en la acción en las calles. En segunda vuelta, Lula cosechó el 51,79% de los votos contra el 48,21% de su rival.

Noticias de los candidatos: la Tropa y el Ejército

La campaña digital fue intensa y nadie dio ni pidió cuartel. En materia de difusión de noticias en los buscadores de internet, las asociaciones entre el nombre de Flávio y términos como “miliciano”, “Comando Vermelho” y ” Ana Clara” —esto último en referencia a la actuación del senador como abogado del policía acusado de matar a Ana Clara Gomes Machado, de 5 años, en un supuesto operativo policial en 2021— estuvieron a la orden del día.

Por su lado, la “Tropa do Flávio” solicitó por redes realizar “búsquedas” de expresiones como “Lula ladrón”, “Lulinha ladrón” y “Lula socio de Roberta”, en alusión a Roberta Luchsinger, la lobista investigada, junto con Lulinha, hijo del presidente, por presunto tráfico de influencias.

¿Fallas técnicas en Meta?

Tres “fallas técnicas” atribuidas por Meta a problemas en sus sistemas perjudicaron a Lula y favorecieron a Bolsonaro.

La primera estuvo relacionada con el alcance de los videos del presidente en Instagram, que no se difundían correctamente.

La segunda afectó la generación de imágenes mediante Meta AI: el sistema impedía crear memes con el nombre “Lula”, en cambio sí permitía hacerlo con el nombre ” Flávio”.

El tercer episodio, tal vez el más evidente, involucró la distribución de publicaciones políticas: los contenidos de referentes conservadores alcanzaban una mayor difusión en redes.

El 14 de octubre, el Partido de los Trabajadores y sus aliados acudieron al Tribunal Superior Electoral (TSE) para denunciar restricciones en la distribución de publicaciones y en la generación de imágenes mediante la inteligencia artificial de Meta. La presentación sostuvo que existía una “selectividad algorítmica” que favorecía a Bolsonaro.

Entrevistado por el diario uruguayo La Diaria, el docente e investigador brasileño David Nemer afirmó: “Nunca vamos a saber si esto fue intencional o no”. La dificultad estriba en que los sistemas son opacos y no existe una forma independiente de examinar por completo sus mecanismos internos.

“Es todo una caja negra, no se puede entrar”. Si una plataforma modifica la visibilidad de los mensajes políticos sin explicar sus criterios, altera las condiciones en las que se desarrolla una campaña electoral. “A quienes ellos quieran que ganen les darán más visibilidad, más acceso, más prioridad en el algoritmo”, advirtió Nemer.

En contrapartida, otros contenidos políticos pueden sufrir lo que se conoce como shadowban: la reducción arbitraria del alcance de sus publicaciones en una determinada red social.

Grok y X, el reino de Elon Musk: la desinformación

El sistema de inteligencia artificial Grok, integrado en X, recomendaba a Bolsonaro como presidente, pese a que las reglas electorales brasileñas prohíben que las herramientas de IA recomienden candidaturas. El propio Elon Musk, incluso, desde su cuenta personal de X, apoyó la teoría de que un fraude electoral habría permitido la victoria de Lula.

Respecto del impacto de la desinformación en el comportamiento de los votantes, “no existen pruebas concluyentes” de que pueda, por sí sola, determinar el resultado de una elección, aunque su efecto no es irrelevante.

“Te motiva a salir de casa para votar, moviliza”, explicó el investigador, quien considera que uno de los efectos más importantes es emocional e incluso, visto lo sucedido en Brasil, la desinformación puede mantener a los votantes indignados, atentos y comprometidos con su candidato. En lugar de convencer necesariamente a alguien de cambiar su preferencia, puede reforzar una identidad política ya existente y aumentar la disposición a participar, finalizó Nemer.

Epílogo: los anuncios de regulación de Lula

Tras esta durísima campaña electoral digital, Lula da Silva, ya en su carácter de presidente reelecto, anunció regulaciones sobre las plataformas extranjeras de redes sociales para evitar su influencia indebida y el desarrollo de una IA brasileña, demostrando predisposición para construir la ansiada soberanía digital en el país vecino.

En cuanto a normas regulatorias, la versatilidad tecnológica complica su efectividad: los contenidos circulan por medio de cuentas anónimas, perfiles artificiales o redes de mensajería privada.

Las autoridades pueden solicitar el retiro de publicaciones y las plataformas pueden aplicar las reglamentaciones, pero la velocidad de circulación y la posibilidad de replicar un mensaje dificultan una respuesta eficaz. No se trata solo de retirar contenidos falsos una vez que se viralizaron. También implica identificar las condiciones que facilitan su circulación, establecer responsabilidades cuando se utilizan herramientas de IA para engañar y garantizar que los sistemas de recomendación no alteren de manera injustificada la visibilidad de los actores políticos.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más vistos

Opinión