“No generan empleo ni industrialización”, asume, entre sus conclusiones, el Primer Foro Energético organizado por la Unión Industrial Paraguaya. La ANDE espera recibir USD 240 millones en el 2025 de los “mineros” y estos pelearán por la renovación de contrato en el 2027, “por uno o dos años más”.
El contrato con las critpomineras vence el 31 de diciembre de 2027. Según el decreto, no es renovable.
Por eso, el foro de energía de la UIP, celebrado este lunes 23 de junio, espera que “el compromiso de retiro de la criptominería para 2027 debe mantenerse firme”.
El desembarco de las criptomineras a Paraguay ha levantado, casi silenciosamente, el consumo energético interno. Unos sesenta establecimientos de alta tensión utilizaron en el 2024 unos 730 MW de potencia (un poco más de lo que produce una turbina de Itaipú).
Según el gerente comercial de la ANDE, el ingeniero Hugo Rolón, se espera que este año este consumo trepe a 1.000 MW. Y que, por lo tanto, la ANDE recaude USD 240 millones en el 2025.
Estos son los números que sacan a la mesa los criptomineros.
“Ningún otro cliente consume ni paga el precio que pagan los mineros en este momento. Es un negocio demasiado rentable y le da mucho flujo de caja a la ANDE”, sostiene el vocero de la Capamad (Camara Paraguaya de Activos Digitales), Jimmy Kim.
En las conclusiones del mencionado foro, en Paraguay “debe administrarse responsablemente la venta del excedente actual. La energía excedente disponible deberá negociarse con criterios de largo plazo. Las ventas aceleradas a corto plazo podrían comprometer la capacidad de atención de la demanda interna futura si no existe plan de reemplazo de capacidad”.
La disputa por el excedente energético
Paraguay cuenta aún con un alto excedente energético. La energía que no utiliza, y que, por lo tanto, la utiliza Argentina y Brasil, a través de las binacionales. Pero el consumo de energía tuvo un aumento significativo el año pasado. El aumento escaló al 18 por ciento. En esa escala abrupta se inscribe la criptominería y el uso domiciliario durante las olas de calor.
En un artículo elaborado por nuestro periódico, al actualizarse los datos de consumo y de energía excedente, y retomando los valores de aumento del 8 por ciento anuales, Paraguay estaría utilizando toda la energía que le corresponde (50 por ciento) de las dos mayores centrales hidroeléctricas: Itaipú y Yacyretá, en el 2035.
En el documento final del foro se sostiene que el consumo de energía por criptominería, además de no generar empleo ni industrialización, “compite por recursos energéticos escasos a futuro”.
Irán por más
Kim adelanta que su gremio peleará por uno o dos años más de contrato. Según el empresario, “ningún otro negocio, industria o comercio puede consumir en tan poco tiempo como lo hacen los mineros…”
Y dispara: “están las industrias electrointensivas (Atome, Omega, Green…) que aterrizaron hace varios años y ningún ladrillo todavía no tienen”.

Desde el Norte
La disputa sobre excedente energético en Paraguay se reabrió a partir de una inesperada sentencia del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. Este, en una ronda de reuniones con diversos sectores de su país, y más específicamente con legisladores, haciendo referencia al excedente en Itaipú, dijo que alguien inteligente irá a Paraguay para invertir en Intelgencia Artificial (IA).
Habla de los centros de datos que hospedan servidores de IA. Unos centros de datos que ya están siendo promovidos por establecimientos que hoy hospedan criptominería como Penguin Group (foto de portada), con asiento en Hernandarias. Este grupo ha auspiciado el último informe de un grupo de investigadores de la Facultad de Politécnica planteando el uso del excedente en los centros de datos.
Para Cristine Folch, catedrática estadounidense, que ha seguido muy de cerca el desarrollo y manejo de las binacionales en Paraguay, si nuestro país no tiene un plan de desarrollo industrial propio, será imposible mejorar la negociación con Brasil y Argentina en torno de qué hacer con la energía que no utiliza. Y peor, entiende, será muy difícil ofrecer mejor calidad de vida a su población.
En nuestro país, además de las sesenta criptomineras de alta tensión, existe un aproximado de cien de media tensión ilegales. Se ubican generalmente en contenedores, medio aislados (hacen un ruido intenso) para procesar el bitcoin, la moneda virtual más buscada. Estas granjas desestabilizan los de por si insuficientes tendidos eléctricos. Cada granja de mediana tensión utiliza energía de un barrio de 1.000 metros cuadrados, según el ingeniero Hugo Rolón. Algo así como diez manzanas urbanas.
Entonces, entre legales e ilegales, en el país se cuentan con unos 160 establecimientos que buscan encriptar la moneda virtual más valiosa. Son procesadores específicos utilizados solamente para este fin a través de complejos algoritmos informáticos.
Además de eso, existen las critpominerías caseras. Estas, con dos o tres computadoras, con acondicionador de aire o potentes ventiladores a full, hacen la misma tarea, pero con otras monedas. Monedas menos preciadas.
En el caso del Bitcoin, esta es una moneda con emisión limitada de 21 millones. En el 2024 ya estaban en circulación unos 20 millones, por lo que en poco tiempo más ya debería acabar la búsqueda.
Próxima entrega: Qué pasará con las criptomineras