Cinco factores que revelan los beneficios del uso de vehículos eléctricos en Paraguay

Con todavía energía eléctrica suficiente y un ahorro económico mucho mayor frente a los vehículos movidos con combustibles fósiles, la movilidad eléctrica se afianza como la opción más conveniente y sustentable en el país.

Paraguay, al seguir siendo (cuando menos hasta el 2030, año en que los expertos proyectan que podría sufrir déficit energético) uno de los mayores productores mundiales de energía eléctrica, limpia, gracias a sus grandes hidroeléctricas, posee todas las condicione para liderar la transición de la movilidad con energía fósil hacia la movilidad eléctrica.

En los últimos años, lo que comenzó como una tendencia tecnológica se ha transformado en una realidad tangible para cientos de conductores paraguayos.

Datos del sector automotriz y testimonios de usuarios locales expresados en redes sociales y medios de comunicación consolidan cinco factores clave que demuestran los altos beneficios de sumarse a esta revolución sobre ruedas.

El primer y más contundente factor es el ahorro económico. Frente a las constantes fluctuaciones del precio del petróleo, la electricidad en Paraguay se mantiene estable y baja en sus precios.

Según las últimas estimaciones de la Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (CADAM), recorrer el trayecto entre Asunción y Ciudad del Este en un vehículo convencional puede costar unos G. 700.000 en combustible. En contraste, realizar el mismo viaje en auto eléctrica demanda apenas G. 70.000 en energía. Mensualmente hablando, los conductores reportan una reducción drástica en sus gastos fijos, pasando de millonarios presupuestos en nafta o diésel a facturas de la ANDE que promedian entre G. 80.000 y G. 120.000 por el consumo del vehículo.

El segundo motivo reside en la soberanía energética.

Paraguay importa el 100% de los hidrocarburos que consume, lo que provoca una fuga de divisas de la economía nacional hacia el exterior. Al elegir un auto eléctrico, el usuario consume energía producida localmente por las represas de Itaipú y Yacyretá. Esto no solo genera un impacto ambiental positivo inmediato al registrar cero emisiones de gases de efecto invernadero, es decir no contaminantes, sino que además reinvierte los recursos directamente en alimentar financieramente la economía nacional.

En tercer lugar, destaca la comodidad de la carga domiciliaria. La experiencia diaria de los propietarios cambia por completo al eliminar la necesidad de acudir a las estaciones de servicio para cargar combustibles. Las concesionarias locales ya incluyen la instalación de cargadores de pared (Wallbox) en los hogares con la compra de vehículos cero kilómetros. De este modo, el auto se recarga durante las horas de descanso nocturno y amanece con la batería eléctrica cargada cada mañana.

Otro beneficio es el mantenimiento mecánico casi nulo.

Un motor de combustión interna que consume diésel y nafta tiene miles de piezas móviles expuestas a altas temperaturas y fricción. El motor eléctrico, en cambio, es sumamente simple. Los usuarios paraguayos expresan que se han olvidado por completo de los costosos y frecuentes cambios de aceite, filtros, bujías y correas. El esfuerzo se reduce a los neumáticos y las pastillas de freno, las cuales duran mucho más gracias al sistema de frenado regenerativo.

El quinto y último factor que demuestra los grandes beneficios del uso de los vehículos eléctricos es el desempeño en las rutas nacionales.

Los modelos que se comercializan actualmente en Paraguay ofrecen autonomías reales que superan holgadamente los 400 kilómetros por carga. Esto, sumado al crecimiento de la red de carga rápida en los principales rutas que atraviesan el territorio nacional, permite realizar viajes interurbanos con total tranquilidad, sepultando el mito de que los autos eléctricos son solo para uso urbano interno.

 

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