Cuando uno se imagina la marca Huawei, lo primero que viene a la cabeza son los teléfonos celulares y la tenaz disputa que ha enfrentado, sobre todo en Estados Unidos, para su penetración comercial. Por eso, encontrarse con una máquina del tamaño de una antigua impresora Xerox despierta curiosidad.
Es un equipo cuya función es convertir en energía alterna, lista para su uso, los rayos que absorben los paneles solares.
A nivel industrial, los pioneros en esta energía en Paraguay son las cooperativas menonitas, pero cada vez más industrias la utilizan, cuenta el ingeniero electrónico Arturo González, representante en el país de la empresa afincada en Argentina Efenergía. Esta es la empresa distribuidora del producto.
Por la función que cumple dentro de las plantas fotovoltaicas, se la percibe como un aparato muy caro, pero para la industria el costo no resulta prohibitivo: alrededor de 8.000 dólares.
Paneles, conversores y baterías son los tres componentes más importantes de la energía solar. No todas las plantas utilizan baterías, solo aquellas que necesitan acumular energía para reutilizarla en ausencia de sol; es decir, los sistemas que dependen exclusivamente de dichas plantas.
En Paraguay, las industrias la usan sobre todo para bajar los costos de la energía distribuida por la ANDE. Se integra fácilmente al sistema eléctrico y permite aprovecharla entre seis y diez horas al día.
Estos conversores vienen para todas las escalas: hay modelos domiciliarios, industriales y para parques solares como el de Chortitzer o el de Itaipú, con paneles flotantes en el embalse.
Un gigante que ya no se puede ignorar
El mundo empresarial de soluciones para el sistema eléctrico es enorme.
Para que tengamos luz en nuestras casas, rueden autos, colectivos y se deslicen trenes eléctricos, cientos de componentes se fabrican a diario. En el mercado participan grandes jugadores, desde empresas que trabajan piezas de transformadores, montaje, tendidos hasta mínimos elementos esenciales.
En su centro de investigación y desarrollo, Huawei ya es un puntal mundial en fibra óptica, conductores subterráneos y marítimos de telecomunicaciones, componentes para autos eléctricos y energía solar.
De hecho, usa el 30 por ciento de sus ganancias en la investigación y el desarrollo, nos comenta Arturo González.
Tanto ha abarcado que evitar su participación, en algunas líneas de las telecomunicaciones por ejemplo, eleva los costos a países como el nuestro, que ha creado condiciones específicas para dejarla fuera de competencia en la última licitación del 5G. La banda ancha de internet que ahora está en desarrollo.
Incluso cuando ganan otras competidoras, la mayoría de ellas se surte de algún componente fabricado por esta gran empresa china, quizás la mayor del mundo en soluciones de telecomunicaciones.
Huawei, así como se la ve, ha venido para quedarse por mucho tiempo.