Ricardo Romero o el fascinante universo de la mecatrónica

En esta entrevista con El Prisma, Ricardo Romero, destacado ingeniero en mecatrónica, habla de la investigación en robótica e Inteligencia Artificial en Paraguay, del futuro laboral de los jóvenes paraguayos que estudian estas materias, y de cómo está investigando la aplicación de robótica e IA en la salud pública.

Ricardo Romero (26 años) es un ingeniero que, pese a su juventud, es un destacado investigador nacional e internacional, egresado en ingeniería mecatrónica por la Facultad de Ingeniería de la UNA (FIUNA).

“Siempre me gustó entender cómo funcionan la física y la mecánica. Con el tiempo me di cuenta de que me atraía la idea de construir máquinas que no solo se muevan, sino que también perciban su entorno y tomen decisiones…”, nos cuenta Romero, explicando porqué decidió estudiar mecatrónica.

Es una carrera que junta varias ingenierías en una: mecánica, electrónica, control e informática. Romero cursa ahora la maestría en Ciencias de la Inteligencia Artificial en la FIUNA.

La línea de investigación en mecatrónica de Romero es la IA aplicada a la medicina, en particular a la rehabilitación de las personas con invalidez física.

En una de sus investigaciones desarrolló una herramienta de bajo costo para rehabilitar el equilibrio corporal, basada en un sensor de profundidad 3D.

La automatización de las empresas en Paraguay

“Cada vez más empresas en Paraguay automatizan sus procesos y necesitan de un ingeniero mecatrónico que entienda un todo, es decir la parte mecánica, la parte electrónica y la parte de programación”, comenta nuestro entrevistado refiriéndose al mercado laboral que se abre en Paraguay para los jóvenes que estudian esta ingeniería general.

Respecto al futuro de la IA, Romero avisora que va a ser una herramienta tan común como hoy es internet.

“De hecho ya se está instalando en las sociedades los modelos de lenguaje como ChatGPT, Claude, Gemini. Lo importante es que siga siendo una herramienta al servicio de las personas, y no un reemplazo de las mismas. Soy partidario que la IA no reemplace a al ser humano sino que lo ayude”, opina.

Como investigador, Romero representó en septiembre pasado al país en la Conferencia Internacional sobre Neurorrehabilitancia (ICNR 2026), en Seúl, Corea del Sur.

Allí presentó un trabajo de investigación titulado Efectos de la ausencia de canales de electromiografía (EMG) en el análisis de sinergias musculares.

También fue seleccionado para incorporarse en 2027 al Grupo BioRobotics del Centro de Automática y Robótica (CAR) y la Universidad Politécnica de Madrid, en España, donde investigará en inteligencia artificial aplicada a plataformas médicas, con foco en el Parkinson.

Aquí la entrevista completa:

-¿En qué momento de tu vida comenzaste a pensar en la IA y los robots?

Siempre me gustó entender cómo funcionan las cosas, sobre todo la física y la mecánica. Con el tiempo me di cuenta de que lo que más me atraía era la idea de construir máquinas que no solo se muevan, sino que también puedan percibir su entorno y tomar decisiones, específicamente en el área de medicina, que es donde la robótica y la inteligencia artificial se juntan, y desde entonces no dejé de meterme en ese mundo.

Empezó en mi tesis de grado, cuando desarrollé una plataforma de posturografía de bajo costo con una cámara de Xbox Kinect, que consistía en poder medir el centro de gravedad 3D de una persona, que se analizan en estudios clínicos sobre el equilibrio o en la marcha para detectar trastornos neurológicos o riesgo de caída.

Luego de eso, conocí el programa de la maestría en Inteligencia Artificial de FIUNA, y es ahí donde conocí el verdadero impacto que puede hacer la IA en la salud de las personas.

-¿Por qué decidiste estudiar ingeniería mecatrónica?

Elegí mecatrónica porque reúne todo lo que me gustaba, en específico la electrónica y la programación. No quería quedarme solo con una parte, si no entender desde lo más pequeño y tangible hasta lo intangible que es lo digital. Estudié en la Facultad de Ingeniería de la UNA, y fue la mejor decisión que pude tomar, debido a que me preparó para situaciones futuras que pasé en el ámbito profesional.

-¿En qué consiste esta disciplina y conocimiento, relativamente nuevo, llamada mecatrónica?

La mecatrónica junta varias ingenierías en una: mecánica, electrónica, control e informática. Un ejemplo sencillo es un robot, el mismo tiene una estructura y motores (la parte mecánica), sensores y circuitos (la parte electrónica) y un programa que lo hace funcionar (la parte informática). El mecatrónico es el que logra que todo eso trabaje junto.

¿En qué trabajan los egresados de esta carrera, en qué empresas o instituciones, en qué lugares?

Los egresados trabajan en automatización industrial, por ejemplo en fábricas de alimentos y bebidas, donde las líneas de producción funcionan con máquinas automáticas que hay que diseñar, programar y mantener. También en el sector energético, en empresas de mantenimiento industrial, en desarrollo de software y sistemas embebidos, en la docencia y en la investigación. Varios compañeros también trabajan o estudian en el exterior.

-¿Hay ya un mercado laboral en Paraguay para los ingenieros en mecatrónica?

Sí existe, y está creciendo. Cada vez más empresas en Paraguay automatizan sus procesos y necesitan a alguien que entienda un todo, es decir, la parte mecánica, la parte electrónica y la parte de programación. Todavía es un mercado chico comparado con el de otros países de la región, pero el perfil del mecatrónico es muy versátil, y eso abre puertas en áreas muy distintas. Como comenté previamente, un mecatrónico puede trabajar en fábricas, en desarrollos de software, en la docencia y en la investigación, sectores que están presentes en el Paraguay.

-¿Cómo ves el desarrollo de la IA en Paraguay?

Creo que estamos en un momento de despegue. Hace unos años casi no se hablaba del tema en el país, de hecho, hasta había cierto recelo por parte de la sociedad en querer actualizarnos digitalmente, y hoy ya existen programas como la Maestría en Ciencias de la Inteligencia Artificial de la FIUNA, con apoyo del CONACYT, en la que se están formando investigadores especializados en el área de la IA para poder resolver problemáticas dadas en el país. Un ejemplo es el trabajo que se desarrolló para poder predecir inundaciones dentro del país.

El desafío es pasar de usar herramientas hechas afuera a crear soluciones propias para problemas nuestros, como la salud, el agro o los servicios públicos. Para eso hacen falta datos de calidad, más inversión en investigación y, sobre todo, gente formada.

-¿Y el desarrollo de la robótica en el país?

La robótica en Paraguay está en una etapa más temprana que el sector mencionado en preguntas anteriores.

Hay entusiasmo, sobre todo en los jóvenes, donde se incentiva la participación en el área a partir de competencias en colegios y universidades, y grupos que construyen sus propios proyectos. En la industria se ve más automatización que robótica avanzada.

Lo que falta es acceso a equipos y hardware, que en general son caros y hay que importarlos y más espacios de investigación. Pero el talento y las ganas de sobresalir en el nicho está. Lo veo todo el tiempo en los estudiantes, que fueron mis alumnos.

-Cuál es tu experiencia en la investigación en IA vinculada a la robótica.

Mi línea de investigación es la inteligencia artificial aplicada a la salud, en particular a la rehabilitación. Empezó con mi Trabajo Final de Grado en la FIUNA: desarrollé una herramienta de bajo costo para rehabilitar el equilibrio, basada en un sensor de profundidad 3D. Me dirigieron el Dr. Ing. Diego Galeano y la MSc. Ing. Mirta Morán, y el trabajo obtuvo la calificación máxima.

Ese trabajo me abrió muchas puertas.

En 2024 gané el premio al Mejor Trabajo y Mejor Presentación en el Simposio de Informática Médica del CONPARINF, en Encarnación. Ese mismo año fui seleccionado para representar a la UNA en las Jornadas de Jóvenes Investigadores de la AUGM, en Montevideo, y para exponerlo como tema internacional en el ReMIEIE, en Baja California, México.

Hoy curso la Maestría en Ciencias de la Inteligencia Artificial de la FIUNA como becario del CONACYT, en donde investigo un proyecto basado en la teoría de las sinergias musculares, que son los patrones con los que el sistema nervioso coordina varios músculos a la vez para producir un movimiento. Las estudiamos, a partir de las señales eléctricas de los músculos, conocidas como EMG (señales de electromiografía). Esto es clave para la robótica de rehabilitación ya que, si entendemos cómo se coordinan los músculos, podemos diseñar mejores exoesqueletos, prótesis y terapias.

El septiembre pasado representé al país en la International Conference on NeuroRehabilitation (ICNR 2026), en Seúl, Corea del Sur. El trabajo se titula “Effects of Missing EMG Channels on Muscle Synergy Analysis” y estudia qué pasa con el análisis cuando faltan algunas de esas señales, algo que ocurre seguido en la práctica clínica.

Lo hice con la tutoría del Dr. Diego Galeano y la cotutoría del Dr. Diego Torricelli, del Centro de Automática y Robótica (CSIC-UPM) de España, y del Dr. Giacomo Severini, del University College Dublin, de Irlanda. El financiamiento fue del CONACYT, a través del programa PROCIENCIA. En Seúl también pude intercambiar resultados con el profesor B.J. Fregly, de la Rice University, en Estados Unidos.

-¿Qué futuro le ves a la IA y cómo los humanos nos relacionaremos con esta inteligencia en ese futuro?

Creo que la IA va a ser una herramienta tan común como hoy es internet, y de hecho, ya se está instalando en las sociedades lenguajes como ChatGPT, Claude, Gemini, etc. Lo importante es que siga siendo eso, una herramienta al servicio de las personas y no un reemplazo de las mismas. Soy partidario que la IA no reemplaza si no que ayuda.

En mi área, que es la salud, por ejemplo, lo veo ayudando a que alguien recupere movimiento después de una lesión o a detectar antes enfermedades como el Parkinson. Ese es el futuro que me entusiasma, el potencial que tiene la IA de poder ayudar a los demás. Pero depende de nosotros usarla con responsabilidad, y para eso la educación es clave, entender cómo funciona para no depender ciegamente de ella.

-¿Cuál es tu próximo paso en la investigación?

Fui seleccionado para incorporarme en 2027 al BioRobotics Group del Centro de Automática y Robótica (CAR), del CSIC y la Universidad Politécnica de Madrid, en España. Allí voy a trabajar en inteligencia artificial aplicada a plataformas médicas, con foco en el Parkinson. Es la continuación natural de lo que vengo investigando sobre rehabilitación y señales musculares.

Es un paso muy importante para mí, pero no significa irme del todo, de hecho, todo lo contrario. Tutorías RR van a seguir, tengo muchísimos planes para el futuro en el país, y mi idea es que todo lo que aprenda afuera también sirva acá, en Paraguay.

 

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