Cuatro estados de EE.UU. lo acusan de diseñar Instagram y Facebook para enganchar y mantener en redes a menores. Reclaman hasta 1,4 billones de dólares, casi la totalidad del capital corporativo.
La compañía de Mark Zuckerberg, enfrenta desde este martes el juicio más importante de su historia. En un tribunal federal de Oakland, la matriz de Facebook e Instagram debe responder a la acusación de haber provocado a sabiendas la crisis de salud mental juvenil.
El proceso se lleva adelante ante la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers y se extenderá por siete semanas. Es un formato poco habitual: hay un jurado asesor que responderá preguntas específicas, pero la sentencia final la dictará la jueza en octubre. En la sala se espera el testimonio del propio Zuckerberg y del jefe de Instagram, Adam Mosseri.
Quién demanda y cuánto pide
Los protagonistas de este primer bloque son cuatro fiscales generales: Rob Bonta por California, Phil Weiser por Colorado, Russell Coleman por Kentucky y Jennifer Davenport por Nueva Jersey. Representan a una coalición más amplia de 29 estados que en 2023 demandó a la empresa tras la investigación abierta por las revelaciones de la ex empleada Frances Haugen.
En esta primera causa, los cuatro estados acusan a Meta de violar leyes de protección al consumidor. Los 29, en paralelo, la acusan de violar la ley federal de privacidad infantil, COPPA, por haber recolectado datos de menores de 13 años sin consentimiento de sus padres.
El monto puesto sobre la mesa es el que ha hecho que el caso sea mundialmente noticia: según un escrito judicial presentado por la propia Meta, los cuatro estados han calculado penalidades que podrían llegar a los 1,4 billones de dólares, unos 1,2 billones de euros. La cifra, cercana a toda la capitalización bursátil de Meta, fue revelada por la empresa para pedirle a la jueza que la limite. Los propios fiscales admitieron en audiencia que la suma real que pedirán podría estar más cerca de los 200.000 millones, pero aún así sería histórica.
Qué argumentan los estados
La fiscalía sostiene que Meta, en su motivación de lucro, utilizó “tecnologías poderosas y sin precedentes para atraer, involucrar y, en última instancia, atrapar a jóvenes y adolescentes”.
En su demanda, señalan tres mecanismos: el botón Me gusta, el desplazamiento infinito y los algoritmos de recomendación que fomentan el uso compulsivo, sumados a notificaciones manipuladoras y filtros visuales que fomentarían trastornos alimenticios y dismorfia corporal. Afirman que esos diseños interrumpen el sueño y la educación y que Meta mintió al público sobre sus riesgos.
“Meta sabe que sus plataformas están dañando a niños y adolescentes pero continúa manteniéndolos adictos, como hemos alegado en nuestra demanda”, dijo Davenport antes del juicio. “Nuestros hijos no son puntos de datos para ser monetizados”.
Bonta, de California, resumió la postura: la empresa “priorizó las ganancias sobre la seguridad de los niños y alimentó la crisis de salud mental que vemos impactar a una generación”.
Además de dinero, los estados piden una orden judicial que obligue a Meta a implementar restricciones de edad, eliminar el scroll infinito, borrar todos los algoritmos e inteligencias artificiales entrenadas con datos de niños y priorizar el bienestar por sobre el engagement.
Qué responde Meta
Su defensa, liderada en sala por el abogado Paul Schmidt, sostiene que no hay pruebas de que alguien en esos estados haya sido engañado y que funciones calificadas como adictivas, como tener una cuenta adicional de Instagram, son inofensivas.
A través de sus portavoces, entre ellos Andy Stone, portavoz de políticas de la compañía, Meta ha repetido un mensaje central: “Estamos en total desacuerdo con las acusaciones y confiamos en que la evidencia mostrará nuestro compromiso de larga data con el apoyo a los jóvenes”.
En comunicados enviados a NPR y Reuters, la empresa afirmó: “Hemos escuchado a los padres, colaborado con expertos y las fuerzas del orden, y realizado una investigación exhaustiva para comprender los problemas más importantes. Respaldamos nuestro historial de crear sólidas protecciones para los adolescentes”.
Sobre la cifra de 1,4 billones, el equipo legal la calificó como “desproporcionada” y sin sustento en la ley. Y sobre el fondo, argumenta que no pudo haber engaño sobre adicción porque “la adicción a las redes sociales no es una condición psiquiátrica reconocida” y que la crisis juvenil tiene múltiples causas socioeconómicas y de salud que no pueden atribuirse solo a sus plataformas.
El juicio llega diez días después de que Nuevo México condenara a Meta a pagar 567 millones de dólares por el mismo tema, y tras dos veredictos previos en Los Ángeles que también le fueron adversos. Lo que se decida en Oakland marcará la hoja de ruta para los más de 3.000 casos similares que esperan en todo el país.
Los juicios más caros de la historia de Estados Unidos
La demanda de 1,4 billones de dólares contra Meta no tiene precedente. Ninguna condena de esa magnitud ha sido otorgada ni cobrada jamás en la justicia estadounidense. Estos son los techos reales que sí se alcanzaron:
1. El Acuerdo del Tabaco – 1998 – 206.000 millones de dólares.
Es el mayor desembolso corporativo de la historia. Cuatro tabacaleras – Philip Morris, R.J. Reynolds, Brown & Williamson y Lorillard – aceptaron pagar 206.000 millones en 25 años a 46 estados para compensar los costos de salud pública del tabaquismo. Fue un acuerdo extrajudicial tras años de litigio. Ajustado por inflación, hoy equivaldría a unos 383.000 millones. Sigue siendo el límite máximo de lo que el sistema judicial estadounidense ha logrado cobrar.
2. Engle vs. R.J. Reynolds – 2000 – 144.800 millones de dólares.
El mayor veredicto de un jurado en la historia del país. Un jurado de Miami condenó a cinco tabacaleras a pagar 145.000 millones en daños punitivos a medio millón de fumadores enfermos de Florida. La cifra acaparó portadas como “el premio más grande jamás otorgado”, pero no sobrevivió: la Corte Suprema de Florida lo anuló en 2006 por considerarlo excesivo y el caso tuvo que rehacerse en demandas individuales.
3. Deepwater Horizon, BP – 2010-2016 – 20.800 millones de dólares.
La mayor multa ambiental. Tras la explosión de la plataforma en el Golfo de México, BP aceptó pagar 20.800 millones entre sanciones civiles bajo la Ley de Agua Limpia, daños a recursos naturales y acuerdos con los estados afectados. Fue el resultado de un acuerdo con el Departamento de Justicia, no de un jurado.