Cómo la IA resolvió con geometría milimétrica las polémicas del fuera de juego en los partidos del mundial

En este mundial de fútbol se resolvió este dilema de los árbitros gracias a la Tecnología de Fuera de Juego Semiautomatizado (SAOT), basado en un ejército de cámaras que rastrean cada milímetro del campo juego.

Las eternas discusiones de los amantes del fútbol sobre si un delantero arrancó un hombro por delante del defensa y estaba fuera de juego, o si el árbitro no lo vio por condescendiente con el otro equipo, parecen haber quedado para los anales del pasado futbolístico, gracias a la Tecnología de Fuera de Juego Semiautomatizado (SAOT) y el Seguimiento Óptico, que ponen en bandeja al réfere la decisión precisa y justa.

El punto central de este sistema está en el seguimiento óptico, que consiste en una red de 12 cámaras avanzadas de alta velocidad. Cámaras instaladas bajo el techo de cada estadio y que no siguen la transmisión televisiva común.

El propósito de este juego de cámaras es único: escanear de manera constante la cancha. El sistema rastrea la posición exacta de la pelota y captura 29 puntos corporales (extremidades) de cada jugador 50 veces por segundo.

Pero la gran innovación de este sistema es la creación de avatares en 3D hiperrealistas. Antes del partido inaugural, los 1.248 futbolistas del torneo pasaron por un escáner digital corporizado. Cuando la pelota se pone en movimiento, el software de la SAOT cruza los datos ópticos con estos avatares, generando una réplica tridimensional exacta de la jugada al instante, lo que evita los errores visuales provocados por la superposición de cuerpos en tiros de esquina o jugadas confusas.

Un balón que necesita cargarse

El segundo elemento clave en este sistema es la misma pelota. El balón oficial de Adidas, bautizado como Trionda, cuenta con la tecnología Connected Ball, que consiste en la integración de un sensor inteligente dentro del balón, el cual rastrea cada milisegundo de su movimiento y registra el punto exacto de impacto. A diferencia de los mundiales anteriores, donde el chip flotaba en el centro de la cámara, en el Trionda se ubica integrado en los paneles laterales para no alterar la aerodinámica ni el peso de la pelota.

Este sensor que está en el balón envía datos espaciales a la sala del VAR 500 veces por segundo. Su misión principal es determinar el instante exacto en el que el botín del jugador que pasa la pelota impacta el balón. Esta tecnología genera una nueva rutina en los vestuarios: los balones deben pasar por estaciones de carga por inducción antes de los encuentros para asegurar sus seis horas de autonomía.

Decisiones en menos de 25 segundos

Este sistema se traduce de la siguiente manera en el juego: Cuando un atacante recibe un balón en posición prohibida, la IA procesa los 29 puntos del jugador junto al impacto captado por el Trionda. Si la posición adelantada supera los 10 centímetros, el sistema emite una alerta de audio automática en tiempo real directamente al oído del asistente en cancha, permitiéndole levantar la bandera de inmediato en jugadas de gol o esperar que la jugada termine para hacerlo.

En otros casos, SAOT y su seguimiento óptico envían una alerta con la línea geométrica ya trazada a la cabina del VAR. Los árbitros de video ya no pierden valiosos minutos dibujando líneas de píxeles a mano en una pantalla. Solo deben validar el criterio de la máquina en un proceso que toma menos de 25 segundos.

La transparencia hacia el público también dio un salto cualitativo. Una vez que el árbitro ratifica la infracción, la misma animación 3D utilizada en la cabina se transmite en las pantallas del estadio y en los televisores de todo el mundo.

Así, el espectador que está en las gradas del estadio o en la sala de su casa, ve exactamente qué rodilla, hombro o pie desató el fuera de juego, transformando la antigua polémica arbitral en una demostración de pura precisión matemática.

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