5G: El alineamiento “incondicional” con EE. UU. le puede costar muy caro a Paraguay

Con la excluison de las proveedoras chinas, Huawei y ZTE, en otros países se dieron retrasos grandes y perdidas en reinversion hasta de USD 1.400 millones. Así, en internet 5G, cuando se instale, el costo final lo pagaremos finalmente los usuarios.

Estados Unidos ha felicitado al Gobierno paraguayo por haber excluido, ya de entrada, en el pliego de bases y condiciones, a las empresas tecnológicas chinas de gran avanzada en la provisión de la banda ancha de quinta generación: Huawei y ZTE.

En un intento de darle legitimidad, el Gobierno paraguayo, sin mostrar evidencias, había acusado a China de supuesto ciberespionaje.

Para abonar a esa cobertura ideológica, también se calienta el ambiente con la idea de que China puede, como lo asume en su último escrito el director de Ibfobae, Laureano Pérez Izquierdo, utilizar sus plataformas para controlar toda la información de los Estados y los ciudadanos.

Paraguay no solo pierde la oportunidad de tener ofertas más baratas y tecnológicamente diversas.

Pierde años de despliegue, pierde recaudación, arriesga tarifas más altas para los usuarios y se expone a pagar dos veces la misma red: una vez cuando la construyó con Huawei y otra vez cuando la tenga que desmontar para cumplir con el pliego.

La ingeniera Merecedes Canese advierte que la exclusión de la tecnología china le puede ocasionar pérdidas a Paraguay de hasta USD 700 millones

-Por qué

-Es que toda la tecnología ya está sobre productos chinos, especialmente Tigo, personal, Copaco, ANDE y la red Nacional de fibra óptica. Y si no van a usar tecnología china tienen que cambiar todo eso.

Así, Paraguay eligió el camino más caro y con menos competencia. La nueva licitación lanzada el 6 de junio de 2026 para las bandas de 2,3 GHz y 3,7 a 3,8 GHz mantiene exactamente los mismos requisitos, aunque ahora Tigo y Personal sí presentaron ofertas iniciales. Habrá que ver si aceptan asumir el costo de la migración forzada.

A eso se suma un segundo costo, institucional. La primera licitación adjudicó todo el espectro disponible a solo dos jugadores por un precio que la oposición calificó de regalo. La Contraloría General de la República concluyó que CONATEL violó su propio pliego al adjudicar a Nubicom sin que presentara documentos esenciales a tiempo y sin evidencias de que cumpliera los requisitos de 100.000 clientes y 10 millones de dólares de patrimonio neto. Hasta hoy, según la Contraloría, no hay evidencia suficiente de que Nubicom preste efectivamente el servicio 5G al público, pese a que su CEO ya presenta su plan en eventos internacionales.

Cuánto cuesta eso lo muestran otros países que tomaron el mismo camino.

En Portugal, un estudio de la consultora EY calculó que solo reemplazar los equipos 4G ya instalados costaría 500 millones de euros, y que el impacto total para la economía lusa llegaría a 1.052 millones de euros. Además, estimó un aumento del 7% en la tarifa que pagan los consumidores.

En Costa Rica el caso es casi un espejo de Paraguay. El gobierno emitió en 2023 un decreto que excluye a empresas de países que no firmaron el Convenio de Budapest sobre ciberdelincuencia. China no lo firmó. Resultado: en la licitación del Instituto Costarricense de Electricidad, la oferta de Huawei fue de 9,8 millones de dólares, la de Ericsson de 22,3 millones y la de Nokia de 92,9 millones. Es decir, entre tres y diez veces más cara. Un estudio del Centro Internacional de Política Económica de la Universidad Nacional de Costa Rica concluyó que la exclusión encarecería la inversión en un 44%, unos 1.474 millones de dólares extra en cinco años, y provocaría un aumento de hasta 40% en las tarifas de internet móvil. El costo económico para el país se estimó en 1.360 millones de dólares.

En Europa, un análisis citado por la Comisión Europea advierte que restringir a proveedores clave como Huawei y ZTE incrementa el gasto de despliegue de las operadoras entre 1.400 y 4.500 millones de euros al año, cerca de un 30% más.

En Reino Unido, donde se prohibió totalmente a Huawei en 2020, el gobierno reconoció un retraso de dos a tres años en el despliegue del 5G y un costo extra de 2.000 millones de libras.

Brasil hizo lo contrario. A pesar de la presión de la administración Trump, la agencia reguladora ANATEL aprobó en 2021 la subasta sin veto a Huawei. La razón fue pragmática. Huawei suministra cerca del 50% de las redes 3G y 4G del país. Excluirlo, dijo la industria, costaría miles de millones de dólares y retrasaría al país entre tres y cuatro años.

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