Con el uranio, el vanadio y el titanio con proyectos de exploración avanzados, y el litio y las tierras raras con exploraciones iniciales, Paraguay busca posicionarse en el escenario de los nuevos materiales estratégicos para las tecnologías modernas, la economía y la seguridad nacional de los países del mundo.
Nuestro país, reconocido en el mundo por sus exportaciones de soja en grano y carne vacuna, está mirando ahora en el subsuelo de su geografía para explotar su riqueza mineral.
La fiebre global por acelerar la transición energética está desatando una agresiva competencia por los denominados “minerales críticos y estratégicos”, que son elementos químicos y materias primas geológicas fundamentales para la economía, la tecnología moderna y la seguridad nacional, pero cuyo suministro enfrenta un alto riesgo de escasez.
Paraguay quiere jugar en este escenario de pugna mundial: Desde las llanuras semiáridas del Chaco hasta las tierras rojas del este, geólogos y empresas internacionales están explorando, con la supervisión del Estado paraguayo, los subsuelos para comprobar si existen uranio, titanio, vanadio, litio y tierras raras.
En este sentido, el gobierno, a través del Viceministerio de Minas y Energías, impulsa una reforma integral de su política minera, mediante la redacción de un nuevo código minero.
El objetivo de esta reforma legal es dotar al Estado de un marco jurídico capaz de captar inversiones multimillonarias para la exploración y eventual explotación de sus riquezas de subsuelo, garantizando a estas inversiones seguridad jurídica.
Con este propósito, representantes del gobierno participaron recientemente en eventos internacionales como el PDAC 2026 en Toronto y la Conferencia Ministerial de Minerales Críticos en Washington. En estos foros consolidó contactos y alianzas de cooperación con potencias como Estados Unidos.
El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, señaló recientemente que Paraguay “se encuentra en una etapa con señales alentadoras de minerales críticos”, y destacó el potencial geológico del país para captar inversiones masivas en medio de la transición energética del mundo.
Las exploraciones y potenciales explotaciones de esta riqueza se centran en los cinco minerales y materiales raros citados arriba, y se dividen en dos niveles muy diferenciados: aquellos que ya cuentan con reservas probadas y los que avanzan en etapas de investigación preliminar.
Estos son:
Nivel Avanzado
A diferencia de otras épocas, Paraguay ya cuenta con recursos minerales formalmente cuantificados y evaluados geológicamente. El presidente de la Cámara Paraguaya de Minería (Capami), el geólogo Víctor Fernández, afirmó a medios locales que existen tres iniciativas concretas que lideran las exploraciones y podrían iniciar su explotación comercial efectiva en un plazo estimado de tres a cuatro años.
El Uranio
El uranio es el mineral con los estudios técnicos más consolidados. Las campañas de perforación llevadas a cabo por empresas extranjeras en la cuenca del Paraná han certificado reservas de alta calidad. El proyecto ubicado en el distrito de Yuty, en Caazapá, registra un volumen probado de aproximadamente 8 millones de libras de recursos de uranio (unas 4.800 toneladas).
Simultáneamente, las exploraciones iniciales en la zona de Coronel Oviedo, en Caaguazú, proyectan estructuras geológicas similares que podrían duplicar el potencial energético detectado en el sur del país. Ante la creciente demanda global de reactores nucleares como alternativa limpia de generación continua, los geólogos locales ven al uranio paraguayo como una de las cartas de presentación más competitivas del territorio nacional.
El Titanio
El departamento de Alto Paraná alberga un depósito de clase mundial debido a su volumen masivo. Se trata de extensos yacimientos de arenas de ilmenita, el mineral del cual se extrae el titanio utilizado en las industrias aeroespacial, médica y militar de alta resistencia.
Según las últimas proyecciones de Capami, este proyecto avanza hacia su fase de factibilidad productiva con miras al año 2030. La envergadura del yacimiento requerirá inversiones en infraestructura superiores a los USD 1.500 millones, posicionando a la zona este del país como un polo industrial estratégico.
El vanadio
Asociado de forma directa a estos depósitos de titanio, se ha detectado la presencia de vanadio. El vanadio es un elemento crítico de alto valor comercial, clave para la fabricación de aleaciones metálicas y las nuevas baterías de flujo utilizadas en el almacenamiento de energías renovables a gran escala.

Nivel Inicial
Este segundo nivel abarca aquellos elementos químicos cuya existencia en el suelo paraguayo está plenamente corroborada, pero que requieren mayores campañas de perforación para certificar si su extracción es comercialmente viable a gran escala.
El Litio
El “oro blanco” de la electromovilidad también tiene su propio capítulo en la Región Occidental. El viceministro Bejarano confirmó que compañías procedentes de Canadá y Estados Unidos ejecutan estudios exploratorios de litio en el Chaco paraguayo.
A diferencia de los salares tradicionales de Chile o Bolivia, el litio en Paraguay se investiga principalmente en las aguas subterráneas salinas y profundas del subsuelo chaqueño, en el departamento de Boquerón. Si bien los análisis iniciales arrojan concentraciones muy alentadoras, los geólogos advierten que se requieren tiempo y tecnología avanzada para determinar el método óptimo de extracción y la delimitación exacta de las cuencas acuíferas compartidas regionalmente.
Las Tierras Raras
Las tierras raras engloban a un grupo de 17 elementos químicos esenciales para la fabricación de imanes permanentes, motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas y dispositivos tecnológicos de uso cotidiano. La prospección local se concentra en formaciones de rocas llamadas carbonatitas, ubicadas específicamente en Cerro Sarambí y Chirigüelo, en Amambay.
Los primeros análisis señalan la presencia de minerales valiosos como el niobio y el neodimio. Los expertos de las universidades locales estiman que estas estructuras geológicas podrían extenderse hacia los departamentos vecinos de Canindeyú y San Pedro, abriendo una ventana de exploración científica de largo aliento