Con la firma de este acuerdo histórico con la NASA, el país se convierte en el socio número 67 de una coalición global que busca no solo volver a la Luna, sino establecer las bases para que llegar a Marte.
Ayer jueves 7 de mayo en horas de la tarde se produjo un hecho científico y espacial inédito en la historia de Paraguay.
En una ceremonia en el Salón de los Próceres del Ministerio de Defensa Nacional, en Asunción, el presidente de la Agencia Espacial del Paraguay (AEP), Osvaldo Almirón Riveros, en representación del Gobierno paraguayo, y diplomáticos estadounidenses de la Embajada de EEUU.UU. en Paraguay, encabezados su encargado de negocios Robert Alter, por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), firmaron los denominados Acuerdos Artemis.
Estos acuerdos colocan a Paraguay en el mapa de la “nueva economía espacial”, porque no se trata solo de enviar naves, sino, sobre todo, de participar en el desarrollo de tecnología, la formación de científicos paraguayos y el acceso a datos que podrían revolucionar sectores locales como la agricultura, la climatología y la gestión ambiental.
A continuación, El prisma te cuenta sobre los cuatro pilares de este sorpresivo acuerdo del que no se había informado antes.
1-El compromiso con la paz universal
El principal punto de los Acuerdos Artemis es la ratificación de que el espacio exterior no debe ser un campo de batalla. En un contexto geopolítico global últimamente muy tenso, Paraguay ha decidido alinearse con una visión donde la exploración se realiza exclusivamente con fines pacíficos.
Al adherirse, el Paraguay reafirma su respeto al Tratado del Espacio Exterior de 1967, asegurando que cualquier actividad en la Luna o en Marte sea para el beneficio de toda la humanidad. Esto significa que nuestro país participará en foros internacionales donde se decida cómo evitar conflictos por recursos espaciales, promoviendo una diplomacia que trasciende las fronteras terrestres. Para un país como el nuestro, ser un “actor de paz” en el espacio refuerza nuestra imagen de estabilidad y cooperación ante la comunidad internacional.
2-Transparencia
Uno de los beneficios más tangibles y emocionantes de este acuerdo es la transparencia y el intercambio de datos. La NASA y las demás agencias asociadas se comprometen a publicar sus hallazgos científicos de manera abierta.
¿Qué significa esto para un estudiante de ingeniería en Asunción o una investigadora en Ciudad del Este? Significa acceso a información de vanguardia sobre geología lunar, radiación espacial y sistemas de soporte de vida. Paraguay, a través de su Agencia Espacial (AEP), podrá colaborar en proyectos de investigación donde los datos recolectados por satélites y rovers internacionales estén a disposición de nuestra academia. La transparencia también obliga a que todas las naciones informen sobre sus ubicaciones y actividades en la Luna, evitando accidentes y fomentando una cultura de ayuda mutua ante emergencias espaciales.
3-Sostenibilidad y patrimonio espacial
A medida que más países y empresas privadas buscan llegar a la luna, surge un problema moderno: la basura espacial y el agotamiento de recursos. Paraguay se ha comprometido hoy a seguir guías estrictas de sostenibilidad.
Los Acuerdos Artemis establecen que la extracción de recursos (como el hielo de agua en los polos lunares para generar combustible) debe hacerse de manera que no perjudique futuras misiones. Además, el acuerdo incluye la protección de sitios históricos —como las huellas de los primeros astronautas del Apolo— que ahora son considerados patrimonio de la humanidad. Paraguay se suma así a la voz de las naciones responsables que exigen que el progreso tecnológico no signifique la destrucción del entorno espacial. Es una extensión de nuestra conciencia ecológica llevada al cosmos.
4-Un salto tecnológico para la industria nacional
Finalmente, el punto que genera mayor expectativa económica: la interoperabilidad y la cooperación industrial. Al ser parte del ecosistema Artemis, las empresas paraguayas de tecnología y software, así como los centros de innovación, tienen una puerta abierta para desarrollar componentes o servicios que sean compatibles con los estándares de la NASA.
Si Paraguay desarrolla un sensor, un sistema de comunicación o un software de análisis de datos, este acuerdo garantiza que podrá integrarse con la tecnología de los otros 66 países socios del acuerdo. Esto reduce las barreras de entrada y permite que el talento local compita en una industria que mueve miles de millones de dólares. El acuerdo no es solo un papel firmado; es una invitación para que el Paraguay deje de ser un espectador y se convierta en un proveedor de soluciones para los desafíos más complejos de la ciencia moderna.