El gobierno ha logrado desactivar el paro empresarial, prometiendo pagar el subsidio retrasado y garantizando, a través de Petropar, combustible. Tendremos una Semana Santa con buses, pero el paro, de nuevo, ha desnudado “lo poco público” que es el transporte en Paraguay, la falta de cumplimiento del Estado en el pago del subsidio y cuán lejos estamos de un nuevo sistema.
Fueron dos días de gran angustia para una buena parte de la ciudadanía de la considerada zona metropolitana (Asunción y ciudades vecinas).
La imagen de pasajeros en los camiones del Ejército y de la Policía fue utilizada por casi todos los titulares de los medios.
“Después de 40 años vuelvo a subirme en un camión militar. A mi edad (57) ya no da gusto”, esgrimió Ramón Flores, maestro albañil, que debía llegar a Mariano Roque Alonso.
Aparte de los buses oficiales, hubo líneas que sí trabajaron, entre ellas, las unidades eléctricas que fueron donadas por Taiwán.
“Son muy lindos, pero son muy pocos. Además, no sabemos muy bien sus paradas”, se quejó Daniela González, estudiante de la UNA, en una parada sobre Mcal. Estigarribia, luego de hacer “laboratorio” este sábado.
Desde el gobierno rápidamente se anunció que estos buses debían parar en todas las paradas establecidas.
Fue este domingo, ayer, el día de mayor acatamiento empresarial. Ya de por sí escaso, el domingo, Domingo de Ramos, fue “un cementerio”, comentó Alberto Zarza, un chico de 14 años que debía llegar a su torneo de fútbol cerca del Aratiri, Capiatá.
Esperó una hora pensando que la línea 11 no estaba unida al paro.
Incumplimiento
“Como el Gobierno no cumple sus obligaciones de pago, no ejerce el poder que debería tener exigiendo el cumplimiento de un servicio mínimo”, manifiesta, en entrevista con El Prisma, Griselda Yúdice, la vocera de Opama, la organización de pasajeros de transporte público.
Hoy (Lunes Santo) tendremos servicio normal. “No veremos sufrir sobremanera a los pasajeros y las pasajeras, pero igual los veremos sufrir porque el servicio normal es pésimo e insuficiente”, esgrime.
A la tarde de este domingo, el gobierno logró firmar un acuerdo con el empresariado nucleado en CETRAPAM. A César Ruiz Díaz, presidente, se lo vio “muy contento y risueño”, al decir del trabajador social Javier Figueredo. En la foto de portada, se encuentra rodeado por sus colegas, durante la firma.
“Se garantiza la movilidad, todos los empresarios van a sus empresas y empiezan a movilizar los buses para ir a cargar combustible en la planta de Petropar para que puedan arrancar con el servicio normal”, pronunció el titular de CETRAPAM.
Es una relación “extorsiva” de la que parecía salir “triunfante”, infiere Figueredo.
Y se pregunta: ¿es “público realmente” el sistema de transporte en Paraguay?
Figueredo entiende que, mientras no tengamos trenes, subtes y otras formas, manejados “directamente por el Estado o los municipios, estaremos siempre expuestos a estas medidas”.

La nueva ley de transporte
El gobierno, con su mayoría parlamentaria, ha aprobado una ley de reorganización del sistema de transporte, que incluye recorridos y frecuencias integrados, mujeres al volante, actualización de buses y priorización de buses eléctricos para cuidar el medio ambiente.
Durante su promulgación, el 26 de enero pasado, la titular del MOPC, Claudia Centurión, sostenía que era el inicio de una profunda transformación de un servicio que “entendemos tiene que ser digno, imprescindible, de calidad y con seguridad y previsibilidad para el ciudadano. Y el Estado hoy, con esta ley, garantiza ese derecho”.
Pero la pregunta que queda es “si el Gobierno ni siquiera prioriza el pago del subsidio de manera regular cómo, cuándo, con que plata hará la prometida reforma”, exclama Yúdice
Ahora se ha zanjado el paro con la promesa de pago y con la asistencia de Petropar en combustibles.
El presidente de Petropar William Wilka ha dicho que la entidad garantizará la provisión con sus precios de mercado, en estos tiempos en los que el elemento más importante de la tarifa técnica del pasaje, el gasoíl, está en constante aumento.
Son cerca de USD 3,6 millones de deuda. El Estado paga, o debería hacerlo, G. 2300 sobre el pasaje convencional.
Por “ahora”, no habrá aumento de pasaje.