Nuestra bandera en el espacio exterior: ¿Paraguay necesita satélites?

Ignoramos lo indispensables que son para la era tecnológica las constelaciones de satélites que orbitan la tierra, conectando al mundo mediante los usos cotidianos que le damos en nuestras vidas sin saberlo.

Sin embargo, bajando a tierra las ideas, expertos opinan que Paraguay no necesita tener su propio satélite en órbita constante, aunque ello puede afectar a su soberanía nacional.

La conexión a internet; el rastreo satelital: que es utilizado por aplicaciones como Google Maps, WhatsApp, Bolt, Jaha y Más; la observación de la tierra: utilizada en la agricultura, la minería, el pronóstico del tiempo y las alertas de crisis climática; las tácticas militares geopolíticas y los experimentos científicos, son algunos  usos entre las decenas de posibles funciones de los satélites, que influyen y afectan en la vida cotidiana de millones de personas.

Existe una gran diferencia entre los que son utilizados para el internet satelital, telefonías celulares y  radios y el resto de satélites que se encargan de la observación de la tierra, para ofrecer los más diversos servicios.

Los satélites de observación cumplen diferentes funciones según su ubicación en la órbita de la tierra: órbita baja (LEO), órbita media (MEO), órbita geoestacionaria (GEO) y órbita alta terrestre (HEO), y del tipo de satélite que sea. Todos recopilan y transmiten información en tiempo real a través de antenas.

La carrera espacial de Paraguay

Presentación del GuraníSat-1 Foto: aep.gov.py

Contrario a lo que algunas personas pueden pensar, Paraguay no está alejado del mundo espacial. Además de comprar la información de satélites internacionales y acceder a los servicios que demanda la vida moderna, en el 2021, la Agencia Espacial del Paraguay (AEP) –creada en 2014– logró lanzar, mediante la ayuda del gobierno de Japón, desde un puesto espacial de la National Aeronautic and Space Administration (NASA), su primer nanosatélite al espacio exterior, el GuaraníSat-1, un satélite de órbita baja para observación de la tierra.

Este satélite cumplió una función sanitaria, específicamente la de combatir el mal de Chagas en el Chaco paraguayo, observando el avance del mismo desde el espacio. Cumplido su ciclo, tras 18 meses en órbita, volvió a la superficie de la tierra. 

Además del primer satélite, este año nuestro país avanza para concretar dos nuevos proyectos. 

El 17 de febrero de este año, el Buró de Radiocomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) publicó información anticipada de lo que sería el GuaraniSat-2, el segundo nanosatélite paraguayo, que la AEP pretende lanzar en octubre, desde una estación espacial de la NASA, en un cohete de Space X. Este proyecto cuenta con el apoyo del gobierno de Japón, de la Agencia Espacial Italiana (ASI) y de la Universidad Nacional de México (UNAM).

A diferencia del primer satélite lanzado por Paraguay, este será diseñado, montado y monitoreado por profesionales de Paraguay desde el suelo patrio. Tendrá tres funciones, la principal de ellas será la de controlar anomalías magnéticas del Atlántico Sur, un fenómeno ambiental que genera el incremento de la temperatura mundial a más de 40°C.

Por si fuera poco, el 15 de marzo de este año la AEP anunció el acuerdo de cooperación con el gobierno de Japón, para la instalación de un centro especializado en el desarrollo de nanosatélites en el campus de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). El costo de este proyecto ronda los USD 24 millones.

Los nanosatélites y la democracia tecnológica

Hace más de una década los nanosatélites o cubesat han cambiado por completo a la industria espacial, debido a que propician diversas facilidades en comparación a un satélite convencional, por ejemplo el costo, el tiempo de desarrollo, la facilidad para ser actualizado, su tamaño y peso, la posibilidad de que compitan más actores empresariales, una mayor distribución de riesgo, entre otros. 

Alberto Celma. Foto: linkedin.com 
Alberto Celma. Foto: linkedin.com

El director de la Agencia IP,  Alberto Celma, en llamada con El Prisma, comentó que la  falta de un satélite propio genera indirectamente, hasta el día de hoy, información dispersa sobre los servicios satelitales a los que accede nuestro país, tanto de telefonía y comunicaciones –más allá de los recientes convenios con starlink–, como de observación de la tierra y control climático.

“El servicio de control climático (Dirección de Meteorología e Hidrología), la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), el Instituto Forestal Nacional (INFONA) y la AEP podrían unificar información, para mejorar la prevención de crisis climática”, opinó Celma, agregando que no compramos la información de un solo satélite y sus servicios –ejemplo de ello es que para la gestión de riesgo ambiental Paraguay utiliza al menos 5 satélites de empresas internacionales–.

Para Celma, la apuesta del gobierno por los nanosatélites es adecuada y necesaria,no solo para poder fortalecer los servicios del país, sino, también para el acercamiento de la inversión de las empresas internacionales y el desarrollo tecnológico nacional. Todo esto, teniendo en cuenta el costo de un satélite convencional, cuyo costo de desarrollo ronda los 10 años y tiene un costo que oscila entre USD. 200 millones y USD. 400 millones.

Félix-Piriyú. Foto: Ciencias del Sur

El informático y experto en Astronomía Félix Piriyú, de la revista Ciencias del Sur, en entrevista exclusiva para El Prisma, comentó que existen dos “beneficios relativos” a la construcción de un satélite propio. Por un lado la disposición de los datos e información que dicho satélite recolecte en tiempo real y, por otro lado, la formación técnica para los profesionales participantes en todo el proceso de fabricación, seguimiento y procesamiento de los datos.

“En general un país usa los servicios de varios satélites a la vez, estos satélites son de gran envergadura y se mantienen en órbita por muchos años. Nosotros no estamos en condiciones de desarrollar ese tipo de tecnología. En cambio, podemos armar nanosatélites o cubesat que podrían usarse para distintas funciones”, dijo Piriyú para El Prisma.

¿Paraguay necesita su propio satélite? Algunos expertos no lo creen necesario

Para Piriyú, la ausencia de un satélite propio de gran envergadura no representa un peligro para el país y su sano funcionamiento, ya que los diferentes usos y funciones están cubiertas, hasta ahora, por empresas internacionales y agencias espaciales que brindan estas tecnologías y los servicios relacionados.

“Todo desarrollo tecnológico es favorable para el país y cada agencia espacial hace lo que puede de acuerdo a sus posibilidades”, dijo Piriyú. “No es necesario que Paraguay envíe nanosatélites al espacio, ya que estos tienen poca vida útil –18 a 24 meses– y las funciones que cumplen pueden ser cubiertas por otros satélites que ya están en órbita”, opinó.

En vez de lanzar cubesats al espacio, Piriyú propone que nuestro país sostenga alianzas estratégicas con empresas internacionales, donde Paraguay pueda ampliar su gama de servicios satelitales y acceder a tecnología de punta a cambio de energía abundante y espacio físico para estaciones de control internacionales.

“La inversión de nuestra parte sería mínima y los beneficios enormes si se dan este tipo de acuerdos. No veo que sea necesario que lancemos al espacio nanosatélites que en poco tiempo reingresaran a la atmósfera. Podríamos hacer otro tipo de cosas que lleven adelante nuestro desarrollo espacial”, finalizó el informático experto en astronomía Felix Piriyú.

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