La falta de infraestructura pluvial en las ciudades del país, principalmente en las del Área Metropolitana de Asunción (AMA), causa, desde hace tiempo, muertes por ahogamiento ocasionados por las lluvias torrenciales.
Asunción, la capital del país, no tiene sistema de desagüe pluvial. Cualquier persona que recorra el centro y sus muchos barrios verá las aguas servidas escurriéndose por calles asfaltadas, empedradas o terraplenadas. Aguas que salen de las cocinas, las piscinas o simplemente del lavado de autos de las casas.
Y no se sabe cuándo tendrá los desagües pluviales que necesita con urgencia, ya que los ocho proyectos que iban a canalizar principalmente las aguas de lluvia que corren por las ocho principales cuencas de la ciudad, prácticamente no fueron ejecutados por la administración colorada de Oscar Nenecho Rodríguez, quien desvió los Gs. 360.000 millones que habrían financiado esos proyectos.
En parecida situación están las 10 municipalidades que conforman el AMA: o no ejecutan los proyectos de desagüe porque la corrupción devora los recursos o los ejecutan a medias o lo ejecutan todo mal.
Es lo que se observa con cada lluvia torrencial en Lambaré, Luque, San Lorenzo, Fernando de la Mora o Mariano Roque Alonso: destrozos y muertes, como en Asunción.
Precisamente, la última muerte que el país lamentó por los caudalosos raudales fue en San Lorenzo.
Tobías Suarez, un niño de 12 años, fue arrastrado el 13 de febrero pasado por el raudal al intentar cruzar una calle que está ubicada en los límites de las ciudades de San Lorenzo, Luque y Capiatá. Su cuerpo fue encontrado cinco días después.
No hay una cifra oficial de las instituciones públicas que contabilice exclusivamente las muertes por raudales en los últimos 10 años, ya que estas tragedias suelen registrarse como simples accidentes individuales o consecuencias de temporales.
Pero los reportes periodísticos, los organismos de socorro privados y algún dato disperso de un organismo público sí documentaron, desde el 2021 hasta este 2026, al menos 23 personas muertas en diversas ciudades de la AMA arrastradas por los furiosos raudales que, literalmente, se convierten en pequeños ríos tras las lluvias torrenciales que caen periódicamente en el país.
Los datos recopilados de varias fuentes por El Prisma arrojan que el año 2021 fue el más letal en muertes por raudales: febrero de ese año fue un periodo de lluvias intensas que dejó un saldo de al menos 10 muertos en todo el país. El mar de agua que cayó en ese periodo provocó el colapso de las ciudades del país y se llevó 10 vidas.
Un caso muy sonado de ahogamientos por raudales fue el de los militares Alexis Sosa y Domingo Ríos, quienes murieron el 2 de noviembre de 2023
Arrastrados por el raudal en el auto en el que transitaban por una calle de Lambaré, que fue a caer en un arroyo cercano.
Hasta hoy no se encontró el cuerpo de Sosa. Este año, el segundo más letal en los últimos seis, murieron en total ocho personas, luego de que todo el país soportara intensas lluvias, incluidos temporales, entre el 29 de octubre y el 4 de noviembre.
En abril de 2024, dos mujeres fallecieron en Luque, luego de que el vehículo en el que viajaban fuera arrastrado por un raudal hacia un arroyo debido a la falta de muro de protección.
En marzo de 2022, severos temporales que cayeron provocaron al menos tres muertes por inundaciones repentinas y raudales en calles de la ciudad de Asunción.