A la India se le abre un mercado con alto poder adquisitivo y Europa podrá mejorar sus capacidades de competencia frente a los gigantes tecnológicos. Podrán superar “el colonialismo digital” de Estados Unidos. En sí mismo, el nuevo acuerdo de libre comercio constituye un bloque gigante de 2.000 millones de personas.
“The Mother of all deals”, que evitando discordancias podemos traducir al español como “el acuerdo de todos los acuerdos”, fueron las eufóricas palabras de Ursula Von der Leyen, el pasado 27 de enero en Nueva Delhi, luego de firmar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y la República de la India, conjuntamente con el premier del gigante indostánico Narendra Modi.
Las palabras de la presidenta de la Unión Europea hacen referencia a la magnitud del mercado potencial que abarca el acuerdo: 2.000 millones de habitantes conformarán la zona de libre circulación de bienes y servicios mas poblada del globo. En materia arancelaria, el acuerdo es ambicioso. Su objetivo es reducir en más del 90% las tarifas aduaneras de los bienes y servicios que intercambian entre sí la India y los 27 países de la UE.
En primera instancia, los sectores como la industria automotriz de ambas partes, la industria de la aviación y aéreo espacial, el de herramientas, maquinarias y equipos eléctricos, industria química y farmacéutica tendrán una gradual reducción arancelaria. En 10 años debe llegar a situarse entre el 44% al 22%.
Los sectores en los que la India se sitúa como gran potencia: la industria textil, productos del mar, café, joyería, especias, té, también serán beneficiados con una gradual reducción arancelaría. Del 150% se reducirá al 40%. Se espera que los europeos tengan acceso a los servicios financieros e informáticos de la India. Simultáneamente, la India incursionará en el mercado europeo con su potente industria tecnológica.
A diferencia del acuerdo UE-Mercosur, ahora en suspenso, sometido al análisis del tribunal europeo de Luxemburgo y posteriores e inciertas ratificaciones legislativas, indios y europeos de cuidaron de excluir a la mayoría de los productos agrícolas del acuerdo para proteger a sus respectivos agricultores de la competencia mutua. Por consiguiente, es casi seguro que el acuerdo pasará la etapa de aprobaciones legislativas entre las partes sin contratiempos.
Con el acuerdo, Bruselas continúa con sus esfuerzos de construir alternativas ante el proteccionismo comercial estadounidense, estrechando nuevas alianzas. En paralelo al acuerdo comercial, Europa y la India suscribieron un pacto de seguridad y defensa cuyos puntos principales se refieren a ciberseguridad, seguridad marítima, colaboración en materia aéreo espacial y la no proliferación y lucha contra el terrorismo.
Ambas partes son conscientes del valor estratégico de las rutas marítimas de las aguas del indopacifico, que alberga el movimiento comercial más grande del mundo, las reivindicaciones de soberanía chinas sobre islas de su mar meridional y el contencioso sobre Taiwan, isla que, por otra parte, es la mayor potencia mundial en la fabricación de semiconductores.
Las tecnologías de punta
Los europeos saben perfectamente que están muy atrás en tecnología de punta en comparación a China y los Estados Unidos y que si quieren mantener un sitial de relevancia en el mundo deben intentar desarrollar sus industrias tecnológicas para competir con dignidad ante los gigantes tecnológicos norteamericanos y chinos, obteniendo un cierto grado de independencia y soberanía digitales.
Por su parte, la India es sede de un floreciente sector industrial de semiconductores en franco crecimiento, con empresas privadas como TaTa electronic Ltd o Vedanta Foxconn, impulsadas por una sostenida política de facilidades fiscales e inversiones públicas.
La India se especializa en fabricar chips para computadoras de alto rendimiento, chips de gestión de energía de uso en vehículos eléctricos, telecomunicaciones y defensa. Gujarat, estado de la costa occidental de India, es la principal sede de esta pujante industria que se propone competir con los gigantes del sector: Taiwan, Estados Unidos, Corea del Sur y China.
Ingresar con libertad a un mercado de la capacidad adquisitiva europea puede ser un hito para los semiconductores “Made in India” . Y los dispositivos a bajos precios para las empresas europeas, optimizará la competitividad de las firmas tecnológicas de la eurozona.
Los europeos están relativamente rezagados en esta industria. De entre los 10 fabricantes más grandes del mundo, solo una, la neerlandesa ASML es europea. Los gigantes del ramo son las estadounidenses NVIDIA y BROADCOM, la taiwanesa TSMC y la coreana SANSUNG. Por esta razón, una alianza de intercambio con la prometedora industria de la India es tan relevante para la vieja Europa.
India es uno de los países en donde la innovación y la investigación en inteligencia artificial se expandieron más en la última década. El estado indio busca consolidarse una soberanía en IA que lo independice de China y EE. UU.
Con ese objetivo lanzó “La estrategia nacional en IA” que busca convertir a la nación del subcontinente indostánico en país líder en investigación y desarrollo de la inteligencia artificial, enfocada en áreas como salud, agricultura y ciudades inteligentes, promoviendo la integración de la IA en la vida cotidiana de la población. Este desarrollo es posible en gran medida por las Startups indias, numerosas e innovadoras en el ámbito.
Europa, en gran medida, fue superada por otros actores en el sector dl desarrollo de una IA propia, estando actualmente el mercado europeo dominado por las trasnacionales estadounidenses, sometiendo al continente, según algunos alarmistas, a un autentico “colonialismo digital”.
La IA en Europa fue objeto de un ambicioso marco regulatorio en 2024, compendio ético de buenas intenciones que termino lastrando la inversión del capital europeo en esta tecnología, facilitando el predominio de los desarrollos de origen estadounidense que no están sujetas a limitaciones normativas semejantes. Luego de dos años la Comisión europea planteo a la eurocámara de Estrasburgo la suspensión de la llamada “Ley europea de la IA”. El acuerdo con la India se presenta como una oportunidad para los europeos de escapar de sus propias trampas burocráticas y acceder a una inteligencia artificial dinámica y competitiva.
El acuerdo de libre comercio UE-India posee el potencial de incluir nuevos contrincantes en la carrera por el predominio tecnológico; por un lado, la India, nación gigantesca de grandes contradicciones en la búsqueda de alcanzar definitivamente la prosperidad económica y en el otro Europa, cuna y centro de la cultura occidental intentando sostener un relevante papel en el mundo del siglo XXI.