El proyecto del tren de cercanías se apaga, se retrasa la entrada de los buses eléctricos chinos en la frecuencia metropolitana y nadie explica cómo se podrá financiar aquel anuncio de 1000 buses nuevos.
La desastrosa gestión, por la cual no se ha iniciado proceso judicial alguno, del metrobús, aquel proyecto que debía unir Asunción con San Lorenzo por las avenidas Eusebio Ayala y Mcal. Estigarribia, parece cubrir el escenario de las propuestas de reformas del sistema de transporte en el sector metroplitano de un manto de dudas e incredulidades.
Como tratando de dejar en el rápido olvido esos años en los que los frentistas y los pasajeros sufrieron todas las consecuencias de los trabajos de preparación, con ensanchamiento, de esas calles, el gobierno de Santiago Peña, a través de Ferrocarrilles Paraguayos SA (FEPASA) había presentado el tren de cercanías como un proyecto modernista, de rápido avance, emblema de una reforma general del sistema de transporte público. Un tren que iría a unir Asunción con Yapacaray, cruzando por Luque y Areguá.
Rápídamente, el Parlamento paraguayo aprobó el proyecto de ley que estaba atado a un preacuerdo, con una estimación de inversiones de USD 600 millones, con el gobierno coreano y una empresa coreana.
Todo andaba viento en popa en la publicidad. La imagen del proyecto era el portal principal de FEPASA.
Pero he aquí que unos desacuerdos con el gobierno coreano y la empresa coreana, que nunca se explicaron en detalles, hicieron pasear el sueño del tren por veredas de la frustración.
Rápidamente el presidente de FEPASA Facundo Salinas quiso convertir la frustración en una nueva oportunidad. Así fue que se pidió al Parlamento una nueva ley, una genérica, que implique y abrigue una licitación pública nacional e internacional para interesados en la construcción y en gerenciamiento.
Una vez logrado había que ir por el decreto reglamentario. Nada extraordinario, aparentemente. Ese decreto reglamentario duerme en la Presidencia de la República desde abril de este año.
La última vez que se reunió Salinas con Santiago Peña este le había dicho que haga unos ajustes, que baje un poco los números, según explicó el mismo Facundo a ABC TV. “Hoy rondaría por los 400, 430, 470 millones de dólares”, estableció Salinas.
En el nuevo plan la licitación ya se debió habilitarse en este agosto. Pero esto que ya estaba recorriendo el nuevo sendero del fracaso, sufrió un latigazo del ministro de Economía y Finanzas, Carlos Valdovinos durante un encuentro internacional de ingeniería realizado en Asunción el pasado 24 de julio.
En ese auditorio dijo que “al único que le tengo poca fe es al tren de cercanías. Ese proyecto parece que tenemos que quiitar. Les soy sincero”.
Pero Facundo se aferra y dice que hay interesados en empresarios de Emiratos Árabes, de India y que, en el último encuentro de empresarios españoles, junto con el presidente de España, Pedro Sánchez, también encontró mucho interés.
Pero reconoció que en el país no existe hasta ahora un proyecto con esa modalidad, una modalidad a la que se aferra el gobierno de Santiago Peña, y que comenzara con mucha fuerza ya durante el gobierno de Horacio Cartes. Hasta ahora no existe un proyecto en el que, siendo el Estado el gestor principal, haya inversión de capitales en grandes infraestructuras.
Los buses eléctricos
Ahora mismo, a cinco meses de su llegada al país, no ha podido el Estado paraguayo meter en el sistema de transporte público metropolitano los 30 buses donados por Taiwán (foto de portada). La licitación para su manejo y administración, a la que se presentaron dos empresas Magno SA y Consorcio conformado por Ñandutí S.A. y Automotores Guaraní S.R.L., está en evaluación de las carpetas hace más 15 días.
Estos buses, en tres líneas, deberán cubrir los tramos Asunción San Lorenzo y Asunción Luque.
Luego de que se fuera apagando lo del tren de cercanías con el que se planteaba la reforma más importante del sistema de transporte público, estos buses aparecieron entonces como una nueva bandera del inicio de la “reforma integral del sistema de transporte público”, tal como lo han destacado la ministra de Obras Públicas Claudia Centurión y el viceministro de Transporte Emiliano Fernández.
Los 1000 buses
En eso de llenar el imaginario colectivo con proyectos, el gobierno de Santiago Peña también había anunciado ya el año pasado la adquisición de 1000 buses para el área metropolitana. Mucho más de la mitad de lo que circula en todo el país. Pero nunca se explicó cómo adquirirlos ni con qué fondos.
En el último anteproyecto de reforma que presentó el Ejecutivo aparece un indicio. Allí se establece un fondo fiduciario con ingresos de multas, donaciones y otras cuestiones que, en sí, si se dieran efectivamente, podrían tardar años para su concreción. Sin embargo, el anuncio fue de ejecución rápida, como cash sobre cash. Tal vez como lo hizo efectivamente la administración de Ciudad del Este, intervenida en la actualidad.
El gobierno de los proyectos
En el mismo encuentro con los ingenieros, el ministro de Economía había dicho que van a haber muchos proyectos (aparte del tren de cercanías).
Sí, hay muchos proyectos. La mayoría de ellos, como el gasoducto de Vaca Muerta por el Chaco Paraguayo también se imaginan con la política de Participación Público Privada. Es decir, que las empresas de grandes capitales inviertan.
Nuestro país tiene la más baja tasa impositiva, existen leyes de exoneración de ingreso de productos para industrias e infraestructuras. Parece, desde el punto de vista de las inversiones extrajeras, una especia de paraíso.
“Si fuera porque quien tiene la tasa de impuestos más baja atrajera toda la inversión mundial, Paraguay sería un país multimillonario”, ha dicho recientemente la candidata oficialista a la Presidencia de Chile, Jeannette Jara.
Pero hay otras cuestiones. Otras.
En Paraguay el sistema de transporte público en la zona metropolitana del país, movido a gasoíl, solo traslada al 8 por ciento de la población, según el último informa del Banco Mundial. El resto se mueve en coches y motos o a pie. Para una población de 7 millones hay más de tres millones de vehículos, igualmente movidos a gasoíl y nafta.
De Paraguay salen anualmente unos USD 2.200 millones para compra de combustible. Entonces es un negocio que mueve más de 3.500 millones al año.
Tal vez por acá también se explique algo del porqué todos los proyectos, en los últimos 40 años, de reforma de transporte público han quedado en el papel, han estrujado el sueño de los proyectistas de buena fe y han ahondado la frustración social.