EE.UU: Sobre el miedo y la indefensión entre los migrantes

“Hay mucho miedo. Si te detienen para deportarte no tenés derecho a la defensa ni a la comunicación. Si a eso se suma todo el espectáculo de las metrallas, las esposas y los aviones militares, el miedo avanza no solo entre los migrantes “ilegales” si no hacia la gente con papeles al día”, comenta el sociólogo paraguayo Marco Castillo, director de Investigación del Centro de Estudios Latinos y Latinoamericanos de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

 

“Mejor no salgas del país. Puede haber cambios drásticos”, es la recomendación para la gente que tiene los papeles migratorios al día. Entre la gente sin documentos, circula mucha información sobre el tema, cómo defenderse de la policía, como diferenciar a la policía con el agente de migraciones y adónde acudir, nos cuenta Castillo.

“Cuando te deportan estás ante una Corte única, un espacio gris, letal, terrible”, exclama.

Nos explica que, dentro del régimen de deportación, los oficiales de migraciones tienen una cuota de arresto. Es decir, se los evalúa por la cantidad de gente que arrestan.

No es nuevo, todos los gobiernos lo hacen, “pero la gran diferencia ahora es que lo han vuelto un espectáculo. Se vuelve un espectáculo la violencia sistémica contra la comunidad migrante, en un país que se ha constituido con el mito de haber crecido integrando la migración a su propia identidad de estado nación”, comenta Castillo.

 

La economía migrante

El mito se revierte constantemente y se convierte en chivo expiatorio.

El sociólogo entiende que el régimen de deportación en Estados Unidos es más bien un ajuste de mano de obra. Es una forma de abaratarla y convertirla en moneda de cambio. Porque, finalmente, “gran parte de la economía, en particular de los grandes centros urbanos, Nueva York, Costa Oeste…, está basada en trabajo migrante”.

Pero también, entiende, es una moneda de cambio, funciona como chivo expiatorio para encubrir falencias en todo el sistema de protección social.

“Está muy jodida la situación para mucha gente pobre, que ve arriesgada lo poco de seguridad que tiene, de acceso a salud, a la educación y las asistencias sociales. Hay una serie de cosas, programas de diversidad, equidad, inclusión, con los cuales se promovía el ingreso a la fuerza de trabajo, a la educación y a la salud, que ahora están en juego”.

Infiere que el gobierno de Donald Trump intenta revertir esos mecanismos de promoción para pobres, afrodescendientes, latinos, usando un lenguaje forzado de que supuestamente con esos programas, los blancos son los que están siendo racialmente discriminados.

“Lo otro tiene que ver con la represión contra la comunidad migrante es que se le presenta como el principal oponente de la seguridad y el bienestar. El chivo expiatorio en su discurso electoral. Están arrestando a miles de personas para expulsarles”, remata.

Considera que el mito de que la grandeza de Estados Unidos se ha basado en la migración oculta la otra cara: la deportación.

“Es una parte sistémica de cómo funcionan la economía y la política de este país”, dictamina.

 

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