Las obras de ampliación de la represa para la construcción de tres turbinas se paralizaron en diciembre del 2023. La última promesa de las autoridades de la EBY, hecha en julio pasado, es que las obras físicas comenzarán en este setiembre.
Se denomina Aña Cuá (brazo del diablo) a la margen izquierda del tramo del río Paraná en el que están asentadas las turbinas de la represa hidroeléctrica de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). Es un brazo del río con poderosa corriente en el que se construirán tres turbinas más para ampliar la capacidad de generación de energía de la represa.
La obras en el Aña Cuá habían comenzado en el 2020, con una inversión inicial calculada por la EBY de alrededor de USD 450 millones. Pero en diciembre del 2023 fueron suspendidas por el presidente argentino Javier Milei, quedando bloqueada su financiación.
Tras casi dos años de suspensión y posposición de reinicio de las obras, la última promesa de su reinicio hecha por Luis Benítez, director general de la EBY lado paraguayo, fue el 26 de julio pasado.
“Se firmó la resolución del Consejo de Administración que aprueba el reinicio de las obras de ampliación de la represa en la margen izquierda del Aña Cuá, lo que implica la aprobación del convenio con la contratista, la misma que venía trabajando anteriormente. Se revisaron los contratos, y el 1 de agosto entra en vigencia el primer contrato renovado”, dijo aquel día Benítez, afirmación que fue confirmada por las autoridades de la EBY del lado argentino.
Según los cálculos de los ingenieros de la EBY, la primera turbina podría empezar a funcionar en el 2026. Prevén que a fines de 2028 o inicios del 2029 estarían funcionan las tres turbinas.
Las tres turbinas serán de tipo Kaplan y de eje vertical de 90 Megavatios (MW) cada una. Sumados, tendrán una capacidad instalada total de 270 Megavatios (MW), lo que incrementará en un 10 % la producción anual de energía de Yacyretá.
Una vez que funcionen estas tres turbinas, la maquinización de Aña Cuá aportará ingresos adicionales del orden de los USD 70.000.000 anuales para Yacyretá, y de unos USD 6.800.000 anuales para el Paraguay en concepto de Royalties.
La suspensión de las obras había provocado el despido de alrededor de 600 obreros paraguayos. Si se reinician las obras físicas, a lo largo de los años de construcción creará alrededor de 3000 puestos de trabajo en Paraguay y Argentina.
En el 2020, la contratista adjudicada para la construcción de las obras fue el Consorcio Aña Cuá ART, conformado por las empresas Astaldi, de Italia, Rovella, de Argentina, y Tecnoedil S.A., Paraguay. Este mismo consorcio continuará con la construcción en este setiembre, según la promesa.